8/27/2012

Límites


¿Cuántas veces en tu trabajo, algún jefe no ha creído en tus capacidades o talentos y ha menospreciado anticipadamente algo que debías realizar? ¿Verdad que experimentaste esa limitación previa como una provocación por causa de no haberse realizado después de ver los resultados? Créeme; así se siente Dios en muchas ocasiones con nosotros. Provocaban al Santo de Israel (Salmos 78:41). El verbo “provocar” aquí, viene de dos raíces, que significan: “entristecer a Dios, trazando un dibujo”. En resumen, provocar a Dios significa dibujar una línea, o hacer un círculo, una declaración: “Dios está acá adentro, y no puede ir más allá”. Esto describe la manera de pensar de muchos creyentes. Hemos trazado en nuestras mentes un dibujo muy pequeño, o un concepto, sobre la grandeza de Cristo. Eso es justamente lo que hizo la iglesia en Jerusalén. Limitaron a Cristo a un pequeño círculo, confinándolo a la población judía. Pero Jesús no puede ser confinado. Él está constantemente rompiendo los límites de nuestros pequeños y limitantes círculos y siempre se extiende hasta el extremo. Déjame darte un ejemplo. Hace casi 40 años, los pentecostales creían tener el bautismo del Espíritu Santo confinado a su movimiento. Muchos pentecostales pensaron: “¡Somos la iglesia de Dios llena del Espíritu Santo!” Los
predicadores pentecostales lamentaban la muerte de las principales denominaciones. “Ellos no tienen el evangelio completo, como nosotros”, declaraban. De pronto, el Espíritu de Dios estalló más allá de los círculos que todos habían dibujado. El Espíritu Santo cayó sobre creyentes en todas las denominaciones. Un libro clásico fue escrito, sobre este mover del Espíritu, llamado Hablaron En Otras Lenguas por John L. Sherrill. El Señor usó otros libros muy valiosos, especialmente en los círculos católicos. Sin embargo, como Pedro y la iglesia primitiva, muchos tuvieron que permitir a Dios obrar en sus corazones antes de poder aceptar lo que estaba sucediendo. Los que habían sido criados como pentecostales, y por primera vez en sus vidas, veían sacerdotes o pastores conservadores llorando con convicción de pecado, clamando a Jesús. Comenzaron toda clase de cuestionamientos como si alguien pudiese sentirse propietario de los dones y ministerios de Dios en sus grupos selectos. Algunos abandonaron la idea de ministrar a gente que según otros ya estaba perdida, pero otros, (los menos) eligieron seguir los caminos del propio Jesús, que nunca le prestó atención a esa clase de detalles. Dios tiene a su pueblo en todo lugar, y no debemos llamar a ninguno de ellos común o inmundo. Debemos tener cuidado de no representar a Jesús como si fuera pequeño y de no encajonarlo con nuestro endeble pensamiento. Quiero que entiendas: no estoy hablando de determinados credos auto denominados como cristianos o de denominaciones específicas dentro de la iglesia evangélica; estoy refiriéndome a lo único que Dios unge: seres individuales que le buscan y le aman con sinceridad.

2 comentarios:

Domingo dijo...

Asi es, Cristo quiere hoy moverse mas alla de nuestros limites mentales, lo hizo ya en su tiempo, lo hizo de nuevo en la reforma, lo sigue haciendo hoy.

Me gusta el coro de aquella cancion: yo te busco, yo te busco, con fuego en, mi corazòn, Te anhelo, te necesito, te amo, mas que a mi ser.

Te busco, Señor

Saludos

cesar dijo...

Gracias Don Nestor...si, a los que le aman y le buscan con sinceridad...saludos desde Colombia muchas gracias!