El Hipopótamo es un animal semiacuático que habita en ríos y
lagos, y donde machos adultos con grupos de 5 a 30 hembras y jóvenes controlan una
zona del río. Durante el día reposan en el agua o en el fango, y tanto la
cópula como el parto de este animal suceden en el agua. Al anochecer se vuelven
más activos y salen a comer hierbas terrestres. Aunque los hipopótamos
descansan juntos en el agua, el pasto es una actividad solitaria, y no son
territoriales en tierra. Dios
le dijo a Job: He aquí ahora behemot (el hipopótamo), el
cual hice como a ti (Job 40:15). ¿Sacarás tú al leviatán (el
cocodrilo) con anzuelo, o con cuerda que le eches en su lengua? (Job 41:1) ¿Por
qué comenzaría Dios su revelación, llevando a Job a considerar estos dos monstruos masivos? ¿Por qué haría mirar Dios a Job los rostros de un hipopótamo y un cocodrilo? Primeramente, el Señor planteó este problema a su
siervo: “Mira, Job, aquí viene el
hipopótamo detrás de ti, ¿qué vas a hacer? ¿Puedes luchar contra él y
derribarlo con tus fuerzas físicas? ¿No? Quizás podrías intentar un diálogo
amable. “Ahora, he aquí al cocodrilo, que te está amenazando. ¿Cómo lo
manejarás? Esta criatura tiene un corazón de piedra. No tiene noción de misericordia”.
Ésta fue más que una simple enseñanza sobre el reino animal. Por el contrario,
Dios estaba diciéndole a Job, algo sobre los “monstruos” de la vida. Le estaba
mostrando a su siervo que estas dos criaturas asombrosas, feroces y poderosas,
representaban los monstruosos problemas atacando la vida de Job. Considera al hipopótamo. El atropella todo
cuanto esté en su camino. Simplemente, Job, él es un problema demasiado grande
para que tú lo manejes. No eres rival para él, en lo absoluto. Nada puedes
hacer para domesticarlo. Sólo Yo, el Señor, sé cómo detener a una criatura tan
monstruosa. ¿Y qué acerca del cocodrilo, Job? Ningún humano puede batallar
contra tal criatura. Y nadie en su propia fuerza podrá desvestirlo de su gruesa
armadura. Lo mismo es cierto de tu enemigo espiritual, el diablo. Sólo Yo puedo
ganar la batalla contra él”. ¿Escuchas lo que Dios está diciendo en este
discurso? Él está hablando no tan sólo a Job, sino a todos los creyentes. Y
está declarando: “Enfrenta la verdad sobre los monstruos en tu vida. No puedes con ellos. Yo soy el único que
puede”. Job respondió: Mi Dios es Todopoderoso. Él puede hacerlo
todo. Y ninguno de Sus propósitos podrá ser jamás frustrado. Sé que no puedo ir
en contra del hipopótamo o del cocodrilo, pero eso no importa. Yo sé que Dios
puede. Mi parte, simplemente es, pararme firme y ver la salvación del Señor (Job 42:1-2).

3 comentarios:
Tremendo...hermoso...revelador...que forma tan exacta de desenmascarar dos "monstruos engañosos", bajarlos a la categoría que les corresponde y mostrarlos como son..vencidos por el poder del altísimo!!!...tomemos esto, traigamoslo a nuestra vida cotidiana y descansemos en EL!!!nuestro FIEL Y VERDADERO DIOS!!!!...dejando ya fabulas, cuentos de viejas como diríamos en mis pagos....que no hay nadie mayor que nuestro Padre Celestial, nuestro Señor Jesucristo y El Espíritu Santo!!!... un abrazo en Cristo,paz.
Recuerdo cuando leí de un hombre de Dios llamado Smith wigglesworth ,que una vez fué a visitar a una familia que necesitaba ayuda para su hija jovencita en la cual estaba endemoniada ,sujetada por dos hombres grandes y fuertes,y el al llegar a la casa dijo los demonios,"no puedes quitarnosla!es nuestra!"y el respondió, "es verdad, yo no puedo,pero el que está en mí si puede,!en el nombre de Jesus salid de ella!y fué liberada.No podemos nosotros con los problemas ,pero que bueno es saber esta verdad, que es MAYOR el que está en nosotros! AMEN! Gracias Néstor.
Gracias Don Nestor...Dios le bendice gracias...
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