7/20/2012

Barca


Si hay una historia en la Biblia que siempre me atrapó, esa es la de la barca y la tormenta. Marcos 4 relata la historia de Jesús y sus discípulos en una barca, siendo zarandeados por una tormenta en el mar. Empezamos la escena cuando Cristo ha calmado las olas con una sola orden. El entonces se dirige a sus discípulos y les pregunta, ¿Cómo no tenéis fe? (Marcos 4:40). Claro, tú puedes pensar que esto suena severo. Era una reacción normalmente humana el tenerle miedo a la tormenta. Pero Jesús no los estaba reprendiendo por esa razón. En lugar de eso, él les estaba diciendo, “Después de todo este tiempo conmigo, ustedes todavía no saben quién soy yo. ¿Cómo pudieron haber caminado conmigo tanto tiempo, y no me conocen íntimamente?” Ciertamente, los discípulos estaban atónitos por los milagros asombrosos que Jesús había efectuado. Entonces sintieron un gran temor, y se decían uno al otro: ¿Quién es este, que aun el viento y el mar lo obedecen? (4:41) ¿Puedes imaginarte? Los propios discípulos de Jesús no lo conocían. Él había llamado personalmente a cada uno de ellos para que lo sigan, y había ministrado a su lado a multitud de personas. Ellos habían efectuado milagros de sanidad, y habían alimentado a masas de personas hambrientas. Pero ellos eran extraños a quién su Maestro realmente era. Habitualmente, cuando he enseñado esto, siempre me han mirado un poco torcido; es como si hubiera dicho una blasfemia. No le hace, así era, exactamente. Trágicamente, lo mismo sucede hoy día. Multitudes de cristianos han subido a la barca con Jesús, han ministrado junto a él y han alcanzado a multitudes en su nombre. Pero ellos realmente no conocen a su Maestro. No han pasado tiempos íntimos a solas con él. Nunca se han sentado calladamente en su presencia, abriendo sus corazones a él, esperando y escuchando para comprender lo que él quiere decirles. Vemos otra escena sobre la fe de los discípulos en Lucas 17. Los discípulos vinieron a Jesús pidiéndole, Aumenta nuestra fe (Lucas 17:5). Muchos cristianos hoy día formulan la misma pregunta: “¿Cómo puedo obtener fe?” Pero ellos no buscan al Señor para recibir la respuesta. ¿Acaso en esta época de extremo consumismo, todavía alguien supone que la fe puede comprarse junto a otros bienes de consumo personal? Si  quieres aumentar tu fe,  tienes que hacer lo mismo que Jesús les dijo a sus discípulos que hagan en este pasaje. ¿Cómo les respondió su pedido de más fe? Prepárame la cena, cíñete y sírveme hasta que haya comido y bebido (17:8). Jesús estaba diciendo en esencia, “Ponte tus ropas de paciencia. Luego ven a mi mesa y cena conmigo. Yo quiero que me alimentes allí. Tú has trabajado arduamente todo el día. Ahora quiero que tengas comunión conmigo. Siéntate conmigo, abre tu corazón, y aprende de mí”. Creo en el Señor que hoy es un día precioso y apto para que comiences a hacerlo.


2 comentarios:

M.E.R.Q. dijo...

cuanto amor!!!..cuanto de EL en este escrito!!!...realmente no deja de sorprenderme cada día el Señor!!..recuerdo que en una epoca,cuadno hacia un programa de radio, yo decia a la audiencia Dios te sorprenderá y no era una muletilla, realmente creia,y creo aún,que Dios nos sorprende cada día..a traves de SU obra en nosotros, de SU palabra, de SU revelacion....si realmente nos sorprende, como hoy.."ponte tus ropas de paciencia"...maravilloso, vestirme de paciencia para servirle y así poder conocerle!!!...mara villoso, simple y maravilloso...gracias Papá!!!..una vez mas gracias!...y gracias Nestor, hermano querido, por que una vez mas has creido en el Señor por mi y para mi...un abrazo. Miriam (M.E.R.Q son las iniciales de mi nombre)

Unknown dijo...

Este pasaje tambien para mi es muy importante, sobre todo cuando Pedro camina sobre el agua y cae, por falta de fe y de confianza. Sigamos firmes hermanos cada dia, sabiendo que Su diestra nos sostiene SIEMPRE!!! Gracias hermano Nestor!!!