7/22/2012

Intimidad


En este tiempo podemos ver una variada gama de “ofertas” que iglesias y ministerios realizan concerniente a darte claves para elevar tu fe. Hemos visto “técnicas” que van desde lo pintoresco a lo delictivo, pero muy poco de verdad bíblica.  El caso es que, mientras  leemos Hebreos 11, encontramos un común denominador singular de las vidas de las personas mencionadas en ese capítulo. Cada uno tenía una característica particular que denota la clase de fe que Dios ama. ¿Cuál era ese elemento? Su fe había nacido de una intimidad con Dios. El hecho es que, es imposible tener una fe que agrada a Dios sin compartir intimidad con él. ¿Qué quiero decir con intimidad? Estoy hablando de un acercamiento hacia el Señor que sólo viene cuando lo deseamos a él. Esta clase de intimidad es un vínculo cercano y personal, es una comunión. Viene cuando deseamos al Señor más que cualquier otra cosa en esta vida. Yo aprendí que en un matrimonio, (Cristo y la iglesia lo es), sin intimidad no puede haber fruto. Y también aprendí que para que exista intimidad, previamente tiene que haber pasión. ¿Estás entendiendo? Por la fe Abel ofreció a Dios más excelente sacrificio que Caín, por lo cual alcanzó testimonio de que era justo, dando Dios testimonio de sus ofrendas; y muerto, aun habla por ella (Hebreos 11:4). Quiero que notes varias cosas significantes sobre este verso. Primero, Dios mismo testificó de las ofrendas de Abel. Segundo, Abel tuvo que construir un altar al Señor, donde él trajo sus sacrificios. Y él no ofreció sólo corderos sin manchas para el sacrificio, pero también la gordura de esos corderos también. Y Abel trajo también de los primogénitos de sus ovejas, y de la grasa de ellas (Génesis 4:4). ¿Qué significa la gordura aquí? El libro de Levítico dice sobre la gordura, Es manjar de ofrenda de olor grato que se quema a Jehová. Toda la grasa es de Jehová  (Levítico 3:16). La gordura era la parte del sacrificio que causaba un dulce aroma que se levantaba. Esta parte del animal ardía rápidamente y era consumida, trayendo un dulce olor. La gordura aquí sirve como un tipo de oración o comunión que es aceptable a Dios. Representa nuestro ministrar al Señor en nuestra habitación secreta de oración. Y el Señor mismo declara que esa adoración íntima se eleva hacia él como un sabroso y dulce aroma. La primera mención en la Biblia de esta clase de adoración es hecha por Abel. Por eso es que Abel está en la lista de los Campeones de la Fe de Hebreos 11. Él es un tipo de siervo que tiene comunión con el Señor, ofreciéndole lo mejor que tiene. Como declara la carta a los Hebreos, el ejemplo de Abel continúa viviendo hoy día como un testimonio de una fe viva y verdadera: Y muerto, aun habla por ella (Hebreos 11:4).

2 comentarios:

Ariel dijo...

Es cierto, sin intimidad no hay frutos.
La grasa es lo que sobra, cuando sobra de lo que tenemos que tomar, sea material como alimento o posesiones, eso es sobrante, igual en lo espiritual, cuando lo entregamos al fuego de Él, queda menos de humano, y más de su Espíritu en nosotros, entonces; nos hemos acercado a Él.- Muy inspiradora la entrada, Gracias!!

M.E.R.Q. dijo...

Que hermosa comparación con el matrimonio, realmente nada verdadero o puro podremos alcanzar sin la pasión como previa, obviamente hablando de una pasión con corazón sincero y rendido a EL,...no sirve apasionarse atras de nuestros sueños si estos no son los sueños que EL puso en nosotros,...que bueno que lleguemos a SU trono con ofrendas de olor grato, cuanta necesidad de descubrir y vivir esto hay en nuestras vidas, en todo tiempo y en todo lugar...gracias por la enseñanza Señor, dame las sabiduría y las fuerzas, el coraje y el amor de llegar a ello cada día, gracias por mis hermanos que me traen el alimento para que lo alcance...te alabo Padre, en el nombre de Jesús.