7/02/2012

Plenitud


Él nos libró y nos libra y esperamos que aún nos librará de tan grave peligro y de muerte (2Corintios 1:10). ¡Qué declaración increíble! Pablo está diciendo, “El Espíritu me libró de una situación desesperada. Él me está librando aún ahora. Y él continuará librándome en todas mis aflicciones.” El recibir al Espíritu Santo no es evidenciado por una manifestación emocional. (Aunque yo creo que hay manifestaciones visibles del Espíritu). De lo que estoy hablando es de recibir al Espíritu a través de un conocimiento que continúa  aumentando. Recibirlo a él significa tener una luz que aumenta siempre para conocer más de su poder liberador, de que lleva cargas, de su provisión. Yo repito las palabras de Pedro: Todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder, mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia (2 Pedro 1:3). Según Pedro, el poder divino del Espíritu no viene como una manifestación. El viene primero “mediante el conocimiento de aquel que nos llamó”. De su plenitud recibimos todos (Juan 1:16). Además, el Espíritu Santo no es completamente recibido hasta que está en completo control. Nosotros simplemente no lo hemos recibido si no le hemos dado control absoluto. Debemos de entregarnos totalmente a su cuidado. Déjame darte un último ejemplo para ilustrar esto. En Génesis 19, encontramos a Lot y a su familia en una crisis terrible. El juicio iba a caer sobre su ciudad, Sodoma,  así que Dios había enviado a sus ángeles para librarlos. Lot les abrió su puerta a estos mensajeros del Señor, y ellos entraron a la casa. Ellos tenían el poder del cielo para librar a toda la familia. Pero los ángeles no fueron recibidos. Al final, los ángeles tuvieron que forzar su voluntad sobre Lot y su familia, sacándolos a empujones fuera de Sodoma. El plan de Dios todo ese tiempo era librarlos por medio del escape. Él los iba a vestir y a darles de comer, y a cuidar de ellos. Pero como sabemos, la esposa de Lot miró hacia atrás y murió. El mensaje de los ángeles era claro: “Si tú quieres que Dios esté dirigiendo, entonces entrégale a él las riendas. Si tú lo buscas para ser librado, tú tienes que dejar tus propios planes a un lado y estar decidido a hacerlo a la manera de él.” Puesto de una manera simple, el Espíritu Santo no usa sus poderes para librar a los que dudan. La incredulidad aborta su trabajo. Tenemos que estar dispuestos a dejar que él haga cambios en nuestras vidas, si ese es el camino que Dios ha escogido para librarnos. Cuando yo llevaba menos de un año de convertido, en medio de un culto, sentí una sensación muy extraña, mezcla de golpes eléctricos y profundo calor. Caí de rodillas y no podía detenerme de hablar en una lengua desconocida. Me dijeron que eso era “el bautismo del Espíritu Santo”. Amén. Pero mi vida recién tuvo un cambio tremendo y altamente positivo muchos años después, cuando sin ninguna manifestación corporal ni externa, de un día para el otro mis ojos simplemente se abrieron y pude ver lo que antes no veía.

1 comentario:

cesar dijo...

uffff! que hermoso relato Don Nestor...de veras electrico! gracias por compartir tan fantastica experiencia...Dios mio, dame entendimiento y accion...dame a entender y a actuar.