7/25/2012

Caminar


El cristiano tiene fe, tiene sinceridad, tiene fidelidad y tiene deseos de servir al Señor lo mejor que pueda. Pero el cristiano siempre tiene una duda: ¿Cómo debe ser ese caminar en Cristo? El apóstol Pablo enseñó a la iglesia colosense: Para que andéis como es digno del Señor, agradándole en todo, llevando fruto en toda buena obra, y creciendo en el conocimiento de Dios (Colosenses 1:10). ¿Qué se requiere para tener un caminar agradable? Pablo nos dice: Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia; soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros (Colosenses 3:12-13). Pablo nos está diciendo en tantas palabras: “Aquí está mi palabra para ustedes en estos momentos de crisis. A la luz de los tiempos difíciles que ustedes saben que se avecinan, deben prestar atención a su caminar con el Señor”. En otras palabras, debemos preguntarnos: “¿Estoy siendo más cómo Cristo? ¿Estoy siendo más paciente o más impetuoso? ¿Más manso y gentil o más malo y conflictivo? ¿Más tierno y perdonador o más amargo y envidioso? ¿Soporto “unos a otros”? ¿Sobrellevo la debilidad y faltas de los que me rodean, o siempre debo tener la razón? Pablo está sugiriendo que, a la luz de tal día venidero, no importan los logros que tú puedas obtener ni las obras de caridad que hagas. No interesa cuán amable seas a los desconocidos, ni cuántas almas traigas a Cristo, esta pregunta permanece: “¿Te estás volviendo más amoroso, paciente, perdonador y tolerante?”. Examinar tu caminar con Cristo significa ver no tanto lo que usted está haciendo, sino lo que usted está siendo, o en lo que usted está convirtiéndose. Tal andar no puede ser logrado por puro esfuerzo humano. No sucederá por determinación propia, por el mero decir: “Voy a ser ese tipo de creyente”. Más bien, sucede por la obra del Espíritu Santo, a través de la fe en su Palabra. Primeramente, leemos estas palabras y creemos que son el llamado de Dios, a examinarnos a nosotros mismos. De modo que le pedimos al Espíritu Santo que nos muestre, quiénes somos en realidad y nos medimos por su Palabra. Luego le pedimos al Espíritu Santo que nos ayude a cambiar. Recuerda que andar en el Espíritu no significa caminar entre algodonosas nubes, sino alejarse totalmente de cualquier expresión humana, carnal y secular. ¡Nada menos!


2 comentarios:

M.E.R.Q. dijo...

gracias!!!...una respuesta mas a mis preguntas!!!...gracias PADRE celestial por tu amor!!...gracias Nestor por dar de lo que te dan,recibe bendición en el nombre de Jesús, un abrazo hermano, paz.

cesar dijo...

Gracias Don Nestor...Gracias...