Estudiar el libro del Apocalipsis siempre resulta apasionante. Sobre todo si
se lo hace a partir de un nuevo entendimiento y no conforme a las reglas
antiguas que se dictaron en seminarios también antiguos. En el capítulo 9, nos encontramos con el asunto de las
langostas. Mientras leía el verso 4, sobre la orden que Dios les da a las
langostas de no destruir nada verde, un pensamiento saltó dentro de mí. Me di cuenta que aquí
estaba la llave para mantenerse seguro en cualquier tiempo de terror:
“mantenerse verde”. David escribió, Pero yo estoy como olivo verde en la casa de
Dios…eternamente y para siempre (Salmo 52:8). El “verde” al que David se refiere aquí,
significa salud espiritual. Significa estar lleno de vida, crecer, ser
fructífero. David nos está diciendo, “Mi
salud viene de confiar en el Señor. Yo me lleno de vida cuando me vuelvo a él.
Mi confianza en él produce vida espiritual en mí.” Aquí hay una gloriosa
verdad sobre el poder de mantenerse verde. Así ha dicho Jehová; ¡Maldito aquél que
confía en el hombre, que pone su confianza en la fuerza humana, mientras su
corazón se aparta de Jehová! Será como la retama en el desierto, y no verá cuando
llegue el bien, sino que morará en los sequedales en el desierto, en tierra
despoblada y deshabitada (Jeremías 17:5-6). El Señor nos advierte,
“No confíes en el hombre. Si pones tu fe
en el poder humano en lugar del mío, serás maldito.” ¿Eso me incluye a mí? ¡Por supuesto! Ahí
tienes tu Biblia; tómala y comprueba si todo esto que te digo hoy y siempre que
hablo contigo, es verdaderamente así. Deja que el Espíritu Santo sea tu
infalible guía, no un hombre limitado. Pero, si ponemos nuestra confianza en el
Señor, aquí está lo que nuestra fe producirá: ¡Bendito el hombre que confía en
Jehová, cuya confianza está puesta en Jehová! Porque será como un árbol
plantado junto a las aguas, que junto a las corrientes echará sus raíces. No
temerá cuando llegue el calor, sino que su hoja estará verde. En el año de
sequía no se inquietará ni dejará de dar fruto (17:5-6). Cuando confiamos
totalmente en el Padre, ponemos nuestras raíces en el río de la salud. Y su
divina fortaleza – salud espiritual frondosa, verde- fluye dentro y a través de
todo nuestro ser. Mientras todo alrededor nuestro se esté pudriendo, nosotros
estaremos frondosos como un árbol verde, saludable y fuerte. Y cuando venga la
hora de los problemas, no nos marchitaremos ni decaeremos. En lugar de eso,
nuestra fe continuará creciendo.

3 comentarios:
Infaliblemente funciona! verdaderamente mucho mas maduro en su formacion poetica y literaria la de mi hermano Nestor...gracias Don Nestor, el nuevo afloramiento de aguas vivas, se esparce hoy hasta tocar a nuestros hermanos ausentes, para refrescar esas raices que en vez de enterrar, se elevan...tan verde como nuestro frutos, sean nuestras raices, el milagro de la floracion, es fortaleza en las raices profundas en cristo...Gracias Don Nestor...bienvenido Fernando...
Verdaderamente sensato su audio acerca de la "Iglesia Psicológica", por lo menos en la tranquilidad de su autoridad en la palabra durante el breve tiempo de su locución, porque sin duda, en otra clase de auditorio, las objeciones científicas no hubieran esperado...de hecho, también me convenzo de que la ciencia, es la "ruidosa de los argumentos" mientras que la palabra de Jesús, es tan simple como lo mas vital...el agua, el fuego, el aire...gracias Don Nestor, magnifica investigación sutilmente no matizada con parcialidad, felicitaciones.
Don Nestor, esta mañana, muy temprano, encontré en la Biblia, otro pasaje acerca del reverdecimiento...es el pasaje llamado: "La vara de Aaron , florece" en el Capitulo 17 del libro de Números. No dejaré versículos para navegar en su extensión completa en la conversación sostenida por "Yo soy" y Moisés, pero me parece importante reseñarla aquí, con relación a el tema del reverdecimiento. Gracias...
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