7/04/2012

Aflicción


En los últimos años, seguramente habrás oído hablar, enseñar y predicar respecto a la fe con asiduidad. Eso, independientemente del crecimiento que pueda determinar, nos lleva a una reflexión interna y una pregunta obvia: ¿Sobre qué cimientos está mi fe construida? Las Escrituras nos dicen que la fe viene por el oír, y que la Palabra de Dios nos da “oídos espirituales” permitiéndonos oír. Bueno, aquí está lo que la Biblia dice sobre la experiencia de los desiertos en nuestras vidas: No me arrastre la corriente de las aguas, ni me trague el abismo…Respóndeme, Jehová, porque benigna es tu misericordia…No escondas de tu siervo tu rostro, porque estoy angustiado (Salmo 69:15-17). Claramente, las aguas de aflicción inundan las vidas de los que agradan a Dios. Porque tú, Dios, nos probaste; nos purificaste como se purifica la plata. Nos metiste en la red; pusiste sobre nuestros lomos pesada carga… ¡Pasamos por el fuego y por el agua! (66:10-12). ¿Quién nos mete en la red de aflicciones? Dios mismo lo hace. Antes que fuera yo humillado, descarriado andaba; pero ahora guardo tu palabra…Bueno me es haber sido humillado, para que aprenda tus estatutos (119:67, 71). Estos versos lo hacen perfectamente claro: Es bueno para nosotros – aún nos bendice – el ser afligidos. Considera el testimonio del Salmista: Amo a Jehová, pues ha oído mi voz y mis súplicas…Me rodearon ligaduras de muerte, me encontraron las angustias del Seol; angustia y dolor había yo hallado. Entonces invoqué el nombre de Jehová, diciendo: ‘¡Jehová, libra ahora mi alma!’ Salmo 116:1-4). Aquí tenemos a un siervo fiel quien amaba a Dios y tenía gran fe. Aun así, él  enfrentó las penas del dolor, problemas y muerte. Encontramos este tema a través de la Biblia. La Palabra de Dios declara a gran voz que el camino hacia la fe es a través de las aguas y del fuego: En el mar fue tu camino y tus sendas en las muchas aguas (Salmo 77:19). He aquí que yo hago cosa nueva; pronto saldrá a luz…Abriré camino en el desierto y ríos en la tierra estéril (Isaías 43:19) Cuando pases por las aguas yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás ni la llama arderá en ti (Isaías 43:2). Porque yo Jehová soy tu Dios, quien te sostiene de tu mano derecha y te dice: ‘No temas, yo te ayudo’. (Isaías 41:13) El último verso contiene una llave importante: En cada desierto que enfrentamos, nuestro Padre está agarrando nuestra mano. Pero sólo aquellos que pasan por el desierto reciben esta mano de consuelo. Él se la extiende a aquellos que están atrapados en rugientes ríos de problemas. Me gustaría decirte lo que mayoritariamente escuchas de la mayoría de los predicadores, pero lamentablemente no se condice después con tus realidades. Prefiero ser honesto, aunque las palabras de honestidad suenen menos dulces y atractivas que las otras.

2 comentarios:

cesar dijo...

Gracias Don Nestor...Gracias...Segun su vision del manejo del dinero, en A la sombra de Caleb, se cuestiona acerca del porque usted a veces se soprende de como usted ve muchos cristianos que no tienen o llegan a esos lugares elevados de las riquezas. Que tiene que ver esto con el poder del dinero en manos del dios Mammon? en definitiva, es mejor quedarnos con la invitacion del apostol Pablo cuando dice que, "Padre, dame solo lo necesario para vivir, pues, dandome demasiado, podria llegar a olvidarte..." NO sera tambien que, esta situacion aflictiva de muchos cristianos hoy y en le pasado, obedece precisamente por una manera delicada del Padre, para mantenernos al margen de las riquezas de las cuales es dueño, uno de los dioses que mas estragos esta causando en esta generacion? vendria a ser algo a si como, vivir en la dicha de no ser demasiado abundantes y si mas bien bien aventurados por poseer lo que solo es necesarioo para vivir...

cesar dijo...

Muchas cosas podrian aflorar acerca de la afliccion actual, donde, la posesion del dinero esta tan en boga en nuestros dias. Porque, como usted alguna vez me lo compartio en un correo personal, no son pocos los correos que le llegan a usted acerca de los "miedos y sobre las tensiones y preocupaciones de la vida".