5/30/2012

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Cuando Jesús habla de la paz y nos sugiere que no la busquemos a la manera que el mundo la da, Él  nos da más de una razón por la cual necesitamos Su paz. Cristo les dijo a sus discípulos, en Juan 14:30: Viene el príncipe de este mundo. ¿Cuál era el contexto de esta declaración? Él acababa de decirle a los doce: No hablaré ya mucho con vosotros. Luego, explicó el por qué: “Porque viene el príncipe de este mundo”. Jesús sabía que Satanás estaba ocupado en aquella misma hora. El diablo ya había enlistado a Judas para que lo traicionara. Y Cristo sabía que la jerarquía religiosa en Jerusalén estaba siendo fortalecida por los principados del infierno. Él también era consciente de que una multitud inspirada por el diablo vendría muy pronto para llevarlo prisionero. Ahí es cuando Jesús les dice a los discípulos: “Satanás, el maligno, viene. Así que, ya no les seguiré hablando más”. Jesús sabía que necesitaba tener un tiempo con el Padre para prepararse para el conflicto que enfrentaría. Él estaba a punto de ser puesto en manos de hombres malvados, tal como Él mismo lo había dicho. Y sabía que Satanás estaba haciendo todo lo posible para estremecer su paz. El diablo habría de acosarlo e intentaría desalentarlo, todo ello, en un esfuerzo por quebrantar la fe de Cristo en el Padre, cualquier cosa con tal de que Él no vaya a la Cruz. Puede ser que tú, hoy, te encuentres confundido, pensando: “Todo terminó, no lo voy a lograr. Esto es imposible para mí”. Pero Jesús dice: “Yo sé lo que estás pasando. Ven y bebe de mi paz”. Ahora mismo, tú puedes estar atravesando el tiempo más difícil que hayas enfrentado. Tu vida puede estar en juego y todo parece carecer de esperanza. Pareciera no haber escapatoria para ti y cada puerta que tú abres te llena de más tensión, confusión y cansancio. No interesa lo que tú estés pasando. Tu vida puede parecer haber sido devastada por un tornado. Puedes estar soportando pruebas que hacen que otros te vean como un Job moderno. Pero en medio de tus pruebas, cuando clames al Espíritu Santo para que te bautice en la paz de Cristo, Él lo hará. La gente, entonces, te señalará y dirá: “El mundo de aquel hombre se ha hecho pedazos, sin embargo él ha determinado confiar en la Palabra de Dios, viva o muera. ¿Cómo puede hacerlo? ¿Cómo puede continuar? El debiera haberse rendido hace mucho tiempo, pero no lo ha hecho. Y a lo largo de todo, no ha cedido ninguno de sus principios. ¡Qué asombrosa paz! Está más allá del entendimiento”. Y tú pasarás de pronto a ser un gran referente para otros cuando, hasta hace nada más que un instante, pensabas que eras la última resaca del basurero. ¿Te das cuenta cómo en la mente de Dios caminan otra clase de pensamientos que en la nuestra?

1 comentario:

Ariel dijo...

Si de acuerdo, Él es nuestra paz. Ahora viene el príncipe de este mundo, es porque se venía el sacrificio y resurrección, ésto(la resurección) produjo un contraste espiritual, (el diablo no se veía, no se conocia el problema espiritual, no medico, ni de leyes, por eso el pacto diferente)gracias al cual Sión, que es nuestro corazón, se despertara, y comenzara a pelear contra la carne. el misterio es que no todos despiertan. La batalla más grande que jamás ojo vio, está en su apogeo. Él está viniendo, y otra vez no le están reconociendo. Gloria a la invisibilidad del Señor. alabado sea por siempre.