5/09/2012

Recordando


Es sumamente llamativa la cantidad de veces que la expresión “recordad”, proveniente de los labios de Dios, está en la Biblia. ¿Necesita, verdaderamente, el Dios de todo poder que seamos nosotros quienes debamos recordar algo? ¿No tiene suficiente memoria Él mismo para que nos lo pida a nosotros, simples mortales? Es para nuestro propio beneficio que Dios nos dice que recordemos. La memoria de nuestras liberaciones del pasado nos ayuda a incrementar nuestra fe para lo que estemos pasando en este momento. ¿Estás enfrentando una crisis? ¿Tienes algún gran problema amenazante en casa, en el trabajo o en tu familia? La única manera de enfrentar a un gigante es como lo hizo David: Recuerda al león y al oso. Así es como David pudo ir en contra de Goliat sin temor: Recordando la fidelidad de Dios hacia él, en sus crisis pasadas. Cuando David se ofreció a pelear contra Goliat: Dijo Saúl a David: No podrás tú ir contra aquel filisteo, para pelear con él…David respondió a Saúl: Tu siervo era pastor de las ovejas de su padre; y cuando venía un león, o un oso, y tomaba algún cordero de la manada, salía yo tras él, y lo hería, y lo libraba de su boca…Fuese león, fuese oso, tu siervo lo mataba; y este filisteo incircunciso será como uno de ellos (1 Samuel 17:33-36). David conocía el peligro que enfrentaba delante de Goliat. Él no era un novicio o un muchacho ingenuo, que de pronto se armó de bravura y quiso buscar pelea. No, David estaba simplemente recordando sus liberaciones del pasado. Y ahora, el miraba a su enemigo directamente a los ojos y le dijo: Jehová, que me ha librado de las garras del león y de las garras del oso, él también me librará de la mano de este filisteo (1 Samuel 17:37). Multitudes del pueblo de Dios, hoy están enfrentando a gigantes por todos lados. Sin embargo, muchos son intimidados. ¿Esto te describe a ti? ¿Te has olvidado acaso de aquella ocasión en la que enfermaste tanto que estuviste cerca de la muerte, pero el Señor te levantó? ¿Te acuerdas de aquel desastre económico que te hizo pensar: “Esto se acabó, estoy en la ruina”, pero el Señor te vio a través de ello y te ha guardado hasta el día de hoy? Hay muchas cosas que no entendemos y no las entenderemos hasta que estemos en casa con Jesús. Pero yo creo absolutamente que Dios puede sanar y que Él tiene una salida para cada situación. La pregunta para nosotros es: “¿Dónde encontramos la fe, el valor, para ponernos de pie y obtener victoria en Él?  Sólo se logra al recordar al león y al oso. Sucede cuando tú eres capaz de recordar la increíble fidelidad de Dios, y las victorias que Él te dio en el pasado. Tú no podrás enfrentar a un gigante hasta que seas capaz de asimilar y entender la majestad y la gloria de Dios en tu vida.

2 comentarios:

M.E.R.Q. dijo...

que tremenda fidelidad de parte de Dios hacia nosotros!!!...EL no puede intervenir en lo que a nuestras decisiones corresponde pero si nos da un arma poderosa, nuestra memoria.
Recordar hace que nuestra fe se fortalezca,recordar lo que EL hizo en nuestro favor!!!! recordar lo que EL habla en y a nuestra vida, recordar lo que EL promete, recordar quien dice EL que somos.
Y tambien nos dice: recordar que el enemigo es un imitador y quiere que recuerdes tu pasado sin MI!!!,,,recuerdale a satanas que YO lo venci, y recuerda tu la sangre del pacto donde YO te puse.
Un abrazo querido hermano y gracias.

Nillireth dijo...

También he aprendido que le diré a Satanás "si tú insistes en recordarme mi pasado yo insistiré en recordarte tu futuro" ja! fulminante. Gracias, Padre Dios por nuestra victoria en Jesucristo.