5/20/2012

Clamor


Frecuentemente mucha gente se contacta conmigo y me dice: “No tengo a nadie con quien hablar, a nadie con quien compartir mi carga, a nadie que tenga tiempo para escuchar mi clamor. Necesito a alguien a quien le pueda abrir mi corazón”. El rey David estaba constantemente rodeado por personas. Estaba casado y siempre había alguien a su lado. Aun así, escuchábamos el mismo clamor de él: A quien iré. Está en nuestra naturaleza, el necesitar a otro ser humano, con rostro, ojos y oídos, que nos escuche y nos aconseje. Cuando Job estuvo abrumado por sus problemas, clamó con pena, ¡Quién me diera quien me oyese! (Job 31:35). Él pronunció este grito mientras estaba sentado con quienes decían llamarse sus amigos. Aquellos amigos no tenían compasión por sus problemas; de hecho, eran mensajeros de la desesperanza. Job sólo acudió al Señor: Mas he aquí que en los cielos está mi testigo, y mi testimonio en las alturas… Más ante Dios derramaré mis lágrimas (Job 16:19-20). David le dice al pueblo de Dios que haga lo mismo: Esperad en él en todo tiempo, oh pueblos; Derramad delante de él vuestro corazón; Dios es nuestro refugio (Salmos 62:8). Eventualmente, el sufrimiento nos llega a todos nosotros, y ahora mismo, multitudes de creyentes están encadenados por aflicciones. Sus circunstancias han tornado su gozo en sentimientos de impotencia e inutilidad. Muchos se preguntan en su dolor, “¿Por qué me está pasando esto? ¿Está Dios enojado conmigo? ¿Qué he hecho mal? ¿Por qué no responde mis oraciones? Yo creo en mi corazón, que esta palabra es una invitación del Espíritu Santo para que tú encuentres un lugar privado, en donde puedas frecuentemente derramar tu alma al Señor. David “derramó sus quejas”, y tú también puedes hacerlo. Puedes hablarle a Jesús acerca de todo: Tus problemas, tus pruebas presentes, tu economía, tu salud, y decirle cuán abrumado estás, inclusive cuán desalentado te sientes. Él te escuchará con amor y simpatía, y no menospreciará tu clamor. Dios le respondió a David; le respondió a Job. Y por siglos ha respondido el clamor de todos aquéllos que han confiado en sus promesas. Él ha prometido escucharlo y guiarlo. Él ha prometido por juramento que será tu fuerza, así que tú puedes ir a Él y salir renovado.

2 comentarios:

M.E.R.Q. dijo...

gracias Padre celestial por tu fidelidad, que va mas alla de la mia....gracias por este renuevo de mis fuerzas.

Domingo dijo...

Quiero oirte, quiero oirte, quiero oirte, Señor habla. Me apoyo en Ti, eres mi refugio y fortaleza.