5/25/2012

Actitudes


Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo: ¡Regocijaos! (Filipenses 4:4) Estas son las palabras finales de Pablo a los Filipenses. Él no estaba diciendo, “Estoy en prisión y éstas cadenas son una bendición. Estoy tan contento de este dolor”. Yo estoy convencido de que Pablo oró diariamente por su liberación y que a veces clamaba por fortaleza para soportar. Aún Jesús en su hora de aflicción y dolor, clamó al Padre, “¿Por qué me has abandonado?” Este es nuestro primer impulso en nuestras aflicciones, clamar y preguntar, “¿Por qué?” Y el Señor es paciente con ese clamor. Pero Dios también ha provisto para que nuestras preguntas de ¿Y si…? y los ¿Por qué? puedan ser respondidas por su Palabra. Pablo escribe, Sabiendo que estoy puesto para defensa del evangelio…Cristo es anunciado; y en esto me gozo y me gozaré siempre. (Filipenses 1:17-18) Él nos está diciendo, en otras palabras, “Estoy determinado a que la Palabra de Dios sea validada por la manera en que yo reacciono a esta aflicción. Yo me he propuesto que no voy a traer vergüenza al evangelio ni hacerlo parecer sin poder.” El mensaje que yo escucho a través de Pablo y de Abraham es éste: No tenemos que hacer algo grande para el Señor. Tan solo tenemos que confiar en él. Nuestro rol es colocar nuestras vidas en las manos de Dios y creer que Él cuidará de nosotros. Si nosotros simplemente hacemos eso, su evangelio estará siendo predicado, no importa cuál sea nuestra circunstancia. Y Cristo será revelado en nosotros especialmente en nuestras circunstancias difíciles. Un anciano de dijo una vez, “La manera en que un hombre de Dios responde a los momentos difíciles, es un testimonio para mí”. Lo que ese anciano no se dio cuenta es que su vida era un sermón para cualquier mediano hombre de Dios. Él vivía con un dolor crónico que sólo le permitía dormir unas pocas horas cada noche. A pesar de su dolor atroz, su devoción al Señor era un testimonio para todos los que lo conocían. Su vida predica a Cristo tan poderosamente como cualquiera de los sermones de Pablo. Así que,  ¿Está Cristo siendo predicado durante el tiempo difícil que tú estás pasando? ¿Ve tu familia que el evangelio está trabajando en ti?  O sólo ven pánico, desesperación e incertidumbre de las fidelidades de Dios? ¿Cómo estás tú respondiendo a tu aflicción?

No hay comentarios.: