Tú
podrías estar tranquilamente en medio de
un milagro en este preciso momento y simplemente, no darte cuenta. Quizás,
ahora mismo estés esperando un milagro. Te encuentras desanimado porque las
cosas no parecen cambiar en absoluto. No ves ninguna evidencia de la obra sobrenatural
de Dios a favor tuyo. Considera lo que dice David en el Salmo 18: En
mi angustia invoqué a Jehová, y clamé a mi Dios. El oyó mi voz desde su templo,
y mi clamor llegó delante de él, a sus oídos. La tierra fue conmovida y tembló;
se conmovieron los cimientos de los montes…Humo subió de su nariz, y de su boca
fuego consumidor…inclinó los cielos, y descendió…Tronó en los cielos Jehová, y
el Altísimo dio su voz…Envió sus saetas…Lanzó relámpagos (Salmos 18:6-9,
13-14). Debes darte cuenta
que ninguna de estas cosas sucedió literalmente. Todo se trataba de algo que
David vio con sus ojos espirituales. Amado
hermano o hermana, eso es fe.Es
cuando tú crees que Dios ha oído tu clamor, que Él no ha tardado, ni tampoco ha
ignorado tu petición. Por el contrario, Él comenzó calladamente su milagro,
apenas tú has orado; aun ahora Él está haciendo una obra sobrenatural a favor
de ti. Eso es verdaderamente creer en milagros, en su maravillosa obra
progresiva en nuestras vidas. David entendió la verdad fundamental debajo de
todo: Me sacó a
lugar espacioso; me libró, porque se agradó de mí (Salmos 18:19). David
declaró: Yo sé por qué Dios está haciendo tanto por mí. Es porque Él se deleita en mí. De verdad, yo creo en los milagros instantáneos. Dios
sigue obrando maravillas gloriosas e instantáneas en el mundo de hoy. Pero en
estos pasajes del Evangelio (Mateo 16:9-11, Marcos 8:19-21), mientras Jesús les
recuerda a los discípulos la milagrosa alimentación de los 5,000 y de los
4,000, Él les pide a ellos y a nosotros a tomar nota de sus milagros progresivos
y su importancia para nuestras vidas, hoy. ¿Sabes por qué de alguna manera he
repetido el tema del anterior comentario llamado “Sobrenatural”? Porque en
nuestra mente carnal es muy difícil que penetre de inmediato la idea de lo
milagroso. Somos personas que nos conducimos por nuestros pensamientos, por
nuestras ideas y teniendo muy en cuenta lo que cada uno de nosotros dice o
piensa del otro. Eso es bueno en el plano secular y social, pero en el ámbito
del Reino de Dios, lo único que cabe y vale es que tú hayas comenzado como Siervo
de Él, que luego hayas pasado a ser su Amigo y que, finalmente, hoy, hayas
arribado a la categoría de Hijo. Ahí es donde eres real y genuino, y todo lo
que el alma y la mente puedan pensar y divagar, pasa a carecer absolutamente de
importancia. Hoy, todo lo que se auto titula como cristiano rinde homenaje a Jesús. Está bueno que así sea porque hay glorificación en ello, pero Dios, que sigue amando a todos los hombres, sigue viendo solamente a los genuinos. A los demás, los espera.

1 comentario:
guauuu!!! que maravillosa revelacion!!.....siervo...amigo...hijo....el porque de nuchas cosas se explican con esto!!!
gracias Dios por traer esta palabra a nuestras vidas, ensename a ponerla por obra, bendice la obediencia de tu hijo al trasmitirla.
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