4/15/2012

¡Animo!


¿Estás en este domingo en un día perfecto, soñado, feliz y lleno de proyectos? ¡Gloria a Dios! Vete por ahí a pasear y deja que lean esto aquellos que están exactamente en el punto opuesto a tu sentir. Uno de las mayores cargas que tengo como ministro del Señor es saber cómo puedo traer esperanza y alivio a esos creyentes que están soportando tanto dolor y sufrimiento. Le pido al Señor que me dé un mensaje que elimine sus dudas y temores. Que me lleve a decirles la verdad que secará sus lágrimas de lamento y pondrá un cántico en los labios de los que han perdido toda esperanza. El mensaje que oigo del Espíritu Santo para el pueblo de Dios es muy simple: “Vayan a mi Palabra y párense en mis promesas. Rechacen sus sentimientos de duda”. Toda esperanza nace de las promesas de Dios. Leí en un sitio de internet una carta que contiene una bella y viva ilustración de esto. Es de una madre que escribe: "Mi hija tiene dieciséis años, tiene una degeneración física en sus músculos, ligamentos y coyunturas, y está veinticuatro horas al día en dolor extremo. Yo perdí a mi hijo por suicidio en 1997 debido al mismo dolor. Él tenía veintidós años cuando, después de nueve años de sufrir, decidió quitarse la vida, no podía soportar el dolor”. “Mi hija era una bailarina y esperaba asistir a la Escuela Juilliard en la Ciudad de Nueva York, pero sus sueños se destrozaron cuando fue golpeada por la misma enfermedad que atormentó a su hermano. Los doctores dijeron que su dolor, en una escala de 1 a 10, estaba en 14. La cantidad de analgésicos necesarios para ser efectivos para ella destruiría sus riñones, así que no puede tomar la medicina”. “Ella ama al Señor, y es un gozo estar a su alrededor, es una maravillosa poetisa cuyos escritos han aparecido en más de quince publicaciones, y la han enlistado en el ‘Quién es Quién en la Poesía Internacional’”. Frente a todo esto, en medio de un estremecimiento implacable de cuerpo y alma, esta madre y su hija han puesto su esperanza en la Palabra de Dios hacia ellas. Y Él les ha dado paz. Tal vez esta historia es demasiado vieja y ya haya superado actualidad, pero creo que te servirá precisamente en este día. ¿Ha tratado el enemigo de decirte que Dios te ha pasado por alto? ¿Has sido tentado a creer que el Señor no está contigo? ¿Casi has abandonado tu fe? Pon tu esperanza en la Palabra del Señor hacia ti: Porque él dijo: No te desampararé ni te dejaré (Hebreos 13:5). Jehová será refugio del pobre, refugio para el tiempo de angustia. En ti confiarán los que conocen tu nombre, por cuanto tú, Jehová, no desamparaste a los que te buscaron (Salmos 9:9-10). ¿Necesitas más? Abre tu Biblia, hay cientos, miles que hablan de lo mismo. Recuerda que el desánimo sólo tendrá victoria si tu ánimo no está alineado con el Espíritu Santo.

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