En épocas como las
actuales, donde permanentemente se está dando palabra fuerte y de clara
exhortación al pueblo por sus conductas inapropiadas para gente que dice
representar al Reino de Dios, bien vale que te cuente una anécdota ocurrida
hace algún tiempo en mi ciudad de Rosario, Argentina. Vino al país, invitado
por la asociación que nuclea a todas las organizaciones evangélicas nacionales,
el recordado y muy apreciado David Wilkerson, hoy ya con el Señor. Llegó
acompañado por uno de sus hijos, a dar dos conferencias abarcativas para todo
el país. Debido a la conformación y extensión que mi patria tiene, las dividió.
Una en Buenos Aires, para toda nuestra región sur, (Buenos Aires hacia abajo de
nuestro mapa) y la restante en mi ciudad de Rosario, para toda la región norte
de Argentina. Sumados, claro está, algunos líderes y pastores (Eran reservadas
para ese nivel las conferencias), de los vecinos países de Chile, Uruguay,
Paraguay y Bolivia. El caso es que en la primera de las conferencias, dada en la
capital argentina de Buenos Aires, habló sobre el asunto que traía preparado
para el lugar. Pero cuando le tocó en turno a esta zona, el Espíritu le mostró
que debía tocar otro tema no previsto: fornicación,
adulterio y pornografía en los ambientes de liderazgo. Imagínate; sobre un
número de siete mil asistentes, (El estadio de Básquet del Club Newell’s Old
Boys, que fue donde se desarrolló la segunda conferencia, tiene capacidad para
ocho mil), más de la mitad pasó al frente reconociendo estar comprometido con
algunos de estos tres ítems. Tremenda palabra, tremenda unción y convicción de
pecado y tremenda reacción de estos ministros tomando una decisión nada
sencilla. No fue todo; al día siguiente, una agrupación local denominada
“Amigos del Parque de la Independencia”, que fue el lugar donde se hizo la
conferencia porque allí están las instalaciones del mencionado club, (En la foto que publico se ve parte de este
Parque y en el fondo una parte superior de las gradas del estadio de fútbol del
mencionado club), publicaron en los medios un comunicado quejándose
fuertemente del estado calamitoso de suciedad que dejaron, según fotografías
periodísticas lo corroboraron, el sitio que normalmente se encuentra más o
menos cuidado. El episodio, a mí me dejó muy preocupado por dos motivos claves.
El primero, por la calidad y cantidad de pecado existente en el seno del
liderazgo mayor de lo que hasta allí era nuestra iglesia global, y en segundo
término, la conducta desaprensiva de la misma clase de gente respecto a un
lugar que, por lo que veo semanalmente, no registra las mismas críticas ni
siquiera en ocasión de disputarse los encuentros de fútbol de la Primera
División de Argentina en la que participa el club mencionado, que sabemos
agrupa a gente que no es precisamente de la más pulcra.. En las iglesias se
dijo, -hacia adentro-, que todo se había magnificado como una manera de atacar
a la iglesia del Señor, yo oí esa declaración. Puede ser, no es ni extraño ni
casual que así fuera. Pero el toque de atención que pese a haber pasado mucho
tiempo de esta anécdota todavía supongo que debemos seguir proclamando, es que
la gente que desea ser miembro y parte del Reino de Dios, no sólo debe
declamarlo con sus palabras, sino corroborarlo y respaldarlo con sus conductas
públicas. El cristianismo real es un estilo de vida. Eso es lo único que hará
mella en una sociedad corrupta y maleducada. Si nos conducimos del mismo modo
que ellos, no sólo se nos criticará el doble, sino que no nos haremos aptos
para formar parte de un Reino perfecto. ¿O no estamos enseñando que la suciedad
es señal inequívoca de la existencia de demonios?

1 comentario:
Hace poco leí en un buen libro de una sierva del Señor que "la suciedad, el abandono y el desorden atraen sistemáticamente las tinieblas."
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