4/20/2012

Conductas


En épocas como las actuales, donde permanentemente se está dando palabra fuerte y de clara exhortación al pueblo por sus conductas inapropiadas para gente que dice representar al Reino de Dios, bien vale que te cuente una anécdota ocurrida hace algún tiempo en mi ciudad de Rosario, Argentina. Vino al país, invitado por la asociación que nuclea a todas las organizaciones evangélicas nacionales, el recordado y muy apreciado David Wilkerson, hoy ya con el Señor. Llegó acompañado por uno de sus hijos, a dar dos conferencias abarcativas para todo el país. Debido a la conformación y extensión que mi patria tiene, las dividió. Una en Buenos Aires, para toda nuestra región sur, (Buenos Aires hacia abajo de nuestro mapa) y la restante en mi ciudad de Rosario, para toda la región norte de Argentina. Sumados, claro está, algunos líderes y pastores (Eran reservadas para ese nivel las conferencias), de los vecinos países de Chile, Uruguay, Paraguay y Bolivia. El caso es que en la primera de las conferencias, dada en la capital argentina de Buenos Aires, habló sobre el asunto que traía preparado para el lugar. Pero cuando le tocó en turno a esta zona, el Espíritu le mostró que debía tocar otro tema no previsto: fornicación, adulterio y pornografía en los ambientes de liderazgo. Imagínate; sobre un número de siete mil asistentes, (El estadio de Básquet del Club Newell’s Old Boys, que fue donde se desarrolló la segunda conferencia, tiene capacidad para ocho mil), más de la mitad pasó al frente reconociendo estar comprometido con algunos de estos tres ítems. Tremenda palabra, tremenda unción y convicción de pecado y tremenda reacción de estos ministros tomando una decisión nada sencilla. No fue todo; al día siguiente, una agrupación local denominada “Amigos del Parque de la Independencia”, que fue el lugar donde se hizo la conferencia porque allí están las instalaciones del mencionado club, (En la foto que publico se ve parte de este Parque y en el fondo una parte superior de las gradas del estadio de fútbol del mencionado club), publicaron en los medios un comunicado quejándose fuertemente del estado calamitoso de suciedad que dejaron, según fotografías periodísticas lo corroboraron, el sitio que normalmente se encuentra más o menos cuidado. El episodio, a mí me dejó muy preocupado por dos motivos claves. El primero, por la calidad y cantidad de pecado existente en el seno del liderazgo mayor de lo que hasta allí era nuestra iglesia global, y en segundo término, la conducta desaprensiva de la misma clase de gente respecto a un lugar que, por lo que veo semanalmente, no registra las mismas críticas ni siquiera en ocasión de disputarse los encuentros de fútbol de la Primera División de Argentina en la que participa el club mencionado, que sabemos agrupa a gente que no es precisamente de la más pulcra.. En las iglesias se dijo, -hacia adentro-, que todo se había magnificado como una manera de atacar a la iglesia del Señor, yo oí esa declaración. Puede ser, no es ni extraño ni casual que así fuera. Pero el toque de atención que pese a haber pasado mucho tiempo de esta anécdota todavía supongo que debemos seguir proclamando, es que la gente que desea ser miembro y parte del Reino de Dios, no sólo debe declamarlo con sus palabras, sino corroborarlo y respaldarlo con sus conductas públicas. El cristianismo real es un estilo de vida. Eso es lo único que hará mella en una sociedad corrupta y maleducada. Si nos conducimos del mismo modo que ellos, no sólo se nos criticará el doble, sino que no nos haremos aptos para formar parte de un Reino perfecto. ¿O no estamos enseñando que la suciedad es señal inequívoca de la existencia de demonios? 

1 comentario:

Nillireth dijo...

Hace poco leí en un buen libro de una sierva del Señor que "la suciedad, el abandono y el desorden atraen sistemáticamente las tinieblas."