Hay una realidad que nosotros, necesariamente, debemos entender: tu alma, que partiré desde la base que está bien viva y no todavía crucificada con Cristo, no quiere de ninguna manera y se resiste, ser cambiada y moldeada a la imagen de Cristo.Lo que pretendo decirte, quien quiera que seas que estás leyendo esto precisa y puntualmente hoy, es que tú mismo, con toda tu alma, eres el que te resistes a ser cambiado y moldeado a la imagen de Cristo.
Entonces tú terminas de leer esto y reaccionas: "¡¡No, hermano!! ¡¡Yo sí quiero ser cambiado!! ¡¡Usted no se imagina como lo deseo!! ¡¡Realmente, yo quiero ser como Cristo, me cueste lo que me cueste!!" Está bien, te creo; entonces: Allí Está tu Batalla.
Observa: hay una naturaleza en tu interior, a la cual no le agrada en absoluto que te esté diciendo esto. Sin embargo, hay otra naturaleza, también en tu interior, que te está diciendo que sí, que todo esto que lees es bien cierto.
Hay un conflicto dentro tuyo. Y ese conflicto muestra a una protagonista principal: tu alma. A veces, los creyentes usamos una expresión que, mayoritariamente, ni siquiera sabemos lo que quiere decir: Salvar el Alma.
¿Por qué decimos eso? ¡Porque es correcto y está muy bien dicho! ¡Es el alma lo que Dios quiere salvar! Pero esa alma no quiere ser cambiada o moldeada a la imagen de Cristo. ¿Por qué? Bueno; mucho me temo que empezaremos a meternos en problemas...
Voy a usar una palabrita que, tal vez tú al oirla por primera vez, pueda no agradarte demasiado. Pero no te apresures. Lee y examina; y luego, si quieres, reacciona. Pero por favor, que sea sin realizar ninguna evaluación apresurada.
Dios nos diseñó, cuando nos creó, como espíritu, alma y cuerpo. Y esto es lo que somos: un espíritu, que tiene un alma y habita temporariamente un cuerpo. Pero no soy un cuerpo ni soy un alma, soy un espíritu. Igual que Dios. Dios es espíritu. Yo estoy hecho a imagen y semejanza de Dios. Entonces, yo soy un espiritu, que tiene un alma y habita durante un tiempo en una caja descartable llamada cuerpo.
¿Y que significa esto? Que aunque este cuerpo, en algún momento deba irse, no importa. Porque en realidad yo no soy este cuerpo, soy un espíritu. ¿Estás entendiendo? Eso quiere decir que soy de la misma naturaleza de Dios.
¡Cuidado con esto! ¡Ni se te ocurra leer mal y entender que somos como Dios! Eso es Nueva Era, no Evangelio. Lo que dije es que somos de la misma naturaleza. Y no lo digo yo, lo dice Él. Cuando Dios creó a Adán, lo creó un espíritu, le dio un alma y le dio un cuerpo. Por esa causa es que aparecen tres naturalezas en la creación del hombre.
¿Y cual de todas esas naturalezas crees tú que se adapta mejor a las estratagemas de Satanás? En principio, muchos podrían decir que el cuerpo, pero no es así porque el cuerpo por sí solo, no decide. El espíritu desde ya, no, porque ha sido dado por Dios mismo; soplado de su boca. Entonces nos queda el alma. Y, te agrade o no, lo creas o no, lo entiendas o no, lo aceptes o no, Allí Está tu Batalla.
1 comentario:
Gracias por su obediencia!!! Cariños!
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