(Jeremías 31: 1)= En aquel tiempo, dice Jehová, yo seré por Dios a todas las familias de Israel, y ellas me serán a mí por pueblo. (2) Así ha dicho jehová: el pueblo que escapó de la espada halló gracia en el desierto, cuando israel iba en busca de reposo. (3) Jehová se manifestó a mí hace ya mucho tiempo, diciendo: con amor eterno te he amado, por tanto, te prolongué mi misericordia.Nota que el tiempo del desierto, fue todo misericordia, pero ahora está cambiando. Se hace mucho hincapié, permanentemente, en la misericordia de Dios, la cual es cierta y verdadera. Pero los hijos de Dios no han sido llamados a vivir permanentemente bajo Su misericordia, sino bajo Su Poder, que no es lo mismo.
(Verso 4)= Aún te edificaré (Está hablando que hay ministerios con palabra fresca y dinámica) y serás edificada, oh virgen de Israel; todavía serás adornada con tus panderos, y saldrás en alegres danzas. (Vemos el tiempo presente representado aquí).
Ahora vamos a identificar el tiempo apostólico. ¿Que dice el verso 4? Dice: Te edificaré y serás edificada. Lo primero que vemos es que el tiempo apostólico estará identificado por la reedificación.
Los veraderos apóstoles edifican, no desparraman billetes de dolar o euros en las plataformas. La sabiduría labró sus siete columnas. Los gobiernos de los apóstoles, traen una palabra de edificación.
Eso no significa que te den a ti palmadas en la espalda, sino que te edifican colocándote en los lugares que son correctos, aunque media supuesta iglesia los discuta. Los verdaderos apóstoles quieren que tú llegues a la estatura del varón perfecto, no que dependas de ellos.
La palabra justa es la que te construye, no las que te endulzan con lisonjerías o halagos. Edificar no quiere decir bendecirte. Edificar quiere decir construirte. Y a veces, para conseguirlo, tienen que derribar antiguas estructuras pensantes.
Nuestras estructuras, nuestras posiciones, son operaciones que tendrán que modificarse. Una iglesia del siglo veintiuno, no puede ni podrá tener jamás la apariencia de una iglesia del siglo diecinueve.
Vemos que somos adornados por danzas y alabanzas. ¿Cuantos saben que eso ya hace bastnate tiempo que llegó? Y no estoy hablando de profesionalismo eclesiástico, estoy hablando de una estación de la iglesia que es sobrenatural y sirve para adornarnos.
Quiero decir que ahora estamos muy atractivos para el que no nos conoce, porque se ve a una iglesia viva, alegre, bulliciosa, gozosa, que se alegra. Entonces, la gente viene aunque sea por curiosidad.
Antes, la gente escondía la Biblia para ir al templo; la guardaban en una bolsa de papel. Hasta las mismas organizaciones cristianas comenzaron a vender porta-biblias en las iglesias, ¿Recuerdas? Eran una especie de carteras que, si bien se vendían con el argumento de protegerla, la realidad era que una gran mayoría la utilizaba para ocultarla y no ser detectado, no ya como creyente, sino como miembro de la religión evangélica, que era lo que realmente le traía problemas.
Es decir que la iglesia tuvo, en algún momento, una atracción sobrenatural sobre la gente, porque estábamos en unaépoca de adorno. Quiero decir que estábamos, sobrenaturalmente, siendo adornados por Dios. La gente se veía linda. Los cristianos se veían más hermosos que los no cristianos.
Sin embargo ahora, al lugar en el espíritu al que Dios nos ha llevado, es donde se manifiesta que el apetito es mayor por la sabiduría y no por los adornos. La gente está buscando soluciones, no ritos o cultos "simpáticos". Y la Palabra de Dios demanda que la iglesia se convierta en monte, al cual las naciones acudan para buscar ideas.
¿Adonde estás tú, hoy? ¿En tus adornos, o en la sabiduría divina?
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