¿De verdad alguien puede ser tan infantil para creerse que entre las 0.00 horas de un día y las 0.01 del siguiente, pueden producirse cambios realmente importantes que merezcan la pena celebrarse?Si hay quienes lo creen, gloria a Dios, porque la Palabra dice que sólo si somos como niños entraremos en el Reino de los Cielos, aunque no por cuestiones como estas, claro está.
Los cristianos vivimos repitiendo como papagayos que para Dios un día es como mil años y mil años como un día, con lo que estamos diciéndole a la humanidad que el Dios en el que creemos es eterno, no está ligado al tiempo cronos, no usa reloj de pulsera, ni apaga velitas de pasteles de cumpleaños.
Pero cuando llegan las vísperas de Año Nuevo, celebramos su llegada como si en el año mismo estuviera la razón de alguna clase de cambio notable en nuestras vidas. Eso se parece mucho a la idolatría. "¡No veo la hora que se vaya este 2009!", dicen los que estuvieron en problemas durante los 365 días que concluyen.
"¡Estoy seguro que el Señor nos va a bendecir grandemente en este año que se inicia!", profetizan otros tantos, suponiendo que, en efecto, nuestro Dios es un viejo malhumorado que sólo será capaz de arrimarnos alguna bendición después de tomarse dos copas de champagne, disparar un par de bengalas multicolores o hacer explotar petardos ensordecedores que enloquecen a niños, viejos , perros y gatos.
Entiendo todo eso, no soy un arcaico legalista vetusto y avinagrado incapaz de disfrutar nada. Pero, como maestro del Señor, (No de "mi" ministerio), tengo la obligación espiritual y moral de enseñarte que Dios no está emparentado para nada con el negocio del cambio de año.
Porque, en última instancia, ese cambio de año obedece al dictado de un calendario que, si la memoria no me falla, fue inventado por un Papa romano e incorporado al mundo occidental. Y estoy por decirte que Dios tampoco anda en el negocio implantado por la iglesia católica y romana.
Tampoco es obligatorio realizar balances retrospectivos porque para caminar con éxito hacia adelante, no debemos mirar demasiado para atrás, ya que corremos el riesgo de colisionar. El hijo de Dios debe hacer un balance diario, y en virtud de su resultado, ajustar conductas y comportamientos para el día siguiente.
Eso es lo que debo escribir porque para eso es este espacio. Cumplí.
Ahora bajo al mundo imperfecto de los hombres imperfectos y te digo: feliz comienzo de año, gracias por haberme acompañado durante el 2009 que concluye y es mi deseo que durante 2010 Dios pueda bendecirte ricamente. Claro que para que ello sea posible, no sólo deberás utilizar un nuevo calendario, sino que también tendrás que nacer de nuevo. No bastará con descorchar botellas, sino que habrá que ser obedientes.
Y el mundo nos está demostrando que es mucho más sencillo lo del calendario...Por eso es tanta la dificultad de entrar por la puerta estrecha. Pero es la única que lleva a la salvación. Ni miles de años nuevos lo pueden lograr.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario