(Génesis 2: 7)= Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, (¿Que cosa formó aquí? El cuerpo) y sopló en su nariz aliento de vida (Esta palabra, Aliento, equivale a espíritu en este texto).Sabemos que la palabra espíritu es la palabra Pneuma, que quiere decir Viento. Por eso, cuando la Palabra de Dios habla del Espíritu de Dios, en realidad está hablando del aire de Dios. Por ese motivo es que, cuando el Espíritu Santo vino en Pentecostés, hubo un sonido bárbaro, como el de un viento fuerte.
Y dice que le dio un Cuerpo. La palabra Cuerpo, en la Biblia, es la palabra Soma. Y la palabra Alma, en la Biblia, es una palabra que a muchos creyentes no les gusta decir, pero que está allí. Se escribe Psuches, pero se pronuncia Psiquis.
Esto significa que, si hoy en tu iglesia se estuviera hablando respecto a la última campaña evangelística, nadie preguntaría cuantas almas aceptaron a Cristo, sino cuantas psiquis se convirtieron al Señor. El verso anterior, concluye diciendo: y fue el hombre un ser viviente.
Ahora hablemos de Adán. Dios fue el que lo creó a Adán. Pero como Adán no tuvo a nadie antes que él, estaba solo. Dios mismo se encargó de formar el alma de Adán. ¿Como formó el alma de Adán? Voy a usar una palabra que tal vez a ti no te agrada demasiado, pero no encuentro otra: lo programó.
Somos creados para ser programados. Somos programables. Dios lo agarró a Adán y le dijo: Ahora te voy a explicar para qué estás aquí. Primero vas a hacer esto, después vas a hacer lo otro, ponle nombres a estos bichos.
Es decir que Adán, tenía inteligencia en un ciento por ciento. Adán era igual a Cristo. Había sido programado para vivir en santidad. ¡Adán! Vas a habitar en el huerto, y lo vas a guardar, y vas, y vas, y vas. Lo programó.
Es probable que este término, a ti, pueda sonarte demasiado técnico, demasiado mecánico, pero será mejor que lo olvides. Porque una computadora, cuando tú la programas, es un reflejo de lo que Dios ha hecho con el hombre.
A menor escala y a menor todo, pero es así. Dios creó al hombre, pero el hombre no fue e hizo todo lo que tenía que hacer. No estaba auto-programado. No era cuestión de oprimir una tecla. Dios lo minisrtró y, si no te agrada la palabra "programó", la cambio por enseñó.
Pero el caso es que le dio un programa muy claro de todo lo que tenía que haer y todo lo que no tenía que hacer. A ese programa, que todavía hoy Dios lo respeta a muerte, nosotros hemos dado en llamarlo como La Voluntad.
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