6/27/2017

Un Puente Perfecto

El mensaje del Espíritu Santo a la novia de Jesucristo en el Salmo 45 fue: También olvida a tu propia gente y a la casa de tu padre (v. 10). La pequeña y calmada voz susurra: “No es suficiente que dejes a un lado tu pasado. También debes olvidar todo- sacarlo de tu mente - ¡todos los amantes pasados y las distracciones!”

Aquí el mensajero está diciéndole a la novia, “¿Estás considerando el costo a pagar mientras te preparas para unirte a Él? ¿O le darás a Él una entrega meramente verbal después de la boda? ¿Has iniciado un compromiso que estás dispuesta a llevar hasta el final o tu mente juega con imágenes del pasado, viejos amigos, hábitos, amantes? Si tú te comprometes con este matrimonio, tú no solamente debes hacer a un lado tu pasado, ¡Tú debes olvidarlo por completo!”

Cuando Jesús habla de aquéllos que no renuncian a todo lo que poseen (Lucas 14:33), Él está refiriéndose a los individuos que le dan la espalda y se agarran de sus ídolos. Un ídolo es cualquier cosa que se convierte en el enfoque de nuestra devoción -todo lo que domina nuestro tiempo, nuestra atención, dinero, amor, interés.

Muchos esposos pueden afirmar que son buenos proveedores. Ellos trabajan con esfuerzo y por largas horas, no malgastan el dinero, y pasan tiempo de calidad con sus familias. Pero ¿cuánto tiempo le dedican a Jesús? ¿Acaso ellos tienen lo que llamo “momento de apartarse y hacer a un lado” - un tiempo donde ellos abandonan mentalmente todo lo demás y se encierran a solas para pasar un momento con Jesús? Es un instante en el que todos los pensamientos sobre el trabajo, la familia, los hijos son hechos a un lado y decimos, “¡Este es tu tiempo Jesús. Soy solamente tuyo en este momento!”

El problema no es el negocio, la familia o nuestra carrera profesional. Más bien es el “merodear” - el vagabundear y perder el tiempo. Multitudes en el pueblo de Dios pasa infinidad de tiempo merodeando -pasa horas con los amigos o sentado frente al televisor. ¡Perdemos horas preciadas y rechazamos a nuestro Señor y Salvador!

Ahora quiero hablarle a las esposas: Ustedes les han dado a sus esposos e hijos los mejores años de sus vidas. Ustedes han trabajado esforzada y fielmente, y han tenido buen cuidado de su familia. Sin embargo, ¿cuántos “momentos de apartarse y hacer a un lado” le están dedicando a Jesús? ¿Cuántas horas a la semana se encierran con el Señor y se acercan a Él?

Cuán celoso ha de estar el Señor de todos sus amantes, de todas las cosas que consumen su tiempo y atención. El viejo dicho es verdadero: “No es lo “malvado” lo que es enemigo del cristiano, sino lo “bueno.” La familia, la carrera, el trabajo, los hijos. No obstante, estas cosas por sí mismas no se interponen entre tú y el Señor. No - ¡es el merodear!

Hoy el Señor se para frente a nosotros y nos pregunta: ... ¿me amas más que estos? (Juan 21:15) Sé cuál será tu respuesta, o al menos la que me dirás que es la genuina. Sin embargo debo reiterar la pregunta: ¿Estás seguro que luego harás eso? Sólo piénsalo. Hermano Néstor… ¿Esto que escribió hoy, es para el matrimonio de cristianos o parea el matrimonio entre Cristo y la iglesia? - ¿A ti qué te parece? ¿Acaso tienes dudas? Entonces tómalo para ambas cosas y aplica la que te quede más cercana.



 

6/15/2017

Dime que Rostro Tienes, y te Diré...

David declaró con audacia: Pues lo he de alabar otra vez ¡Él es la salvación de mi ser, y mi Dios! (Salmo 42:11). Y repite la misma declaración en el Salmo 43:5. La mejor traducción del hebreo original de estos dos versículos es: "¡Dios es la salvación de mi cara!"

Yo creo que David está diciendo algo importante aquí: tu cara, esto es, tu rostro, es un cartel que anuncia lo que está pasando en tu corazón. Toda la alegría o la confusión que llevas adentro se reflejan en tu rostro. Cuando hablo de rostro, estoy hablando de la expresión facial, lenguaje corporal, tono de voz.

Por ejemplo, cuando tu mente está cargada con las preocupaciones de tu familia, tu iglesia, sermones, finanzas, relaciones, tienes la tendencia a encorvarte. Luces preocupado, tu frente se arruga, algunas personas incluso te pueden llegar a decir que luces triste.

Me contó alguien que un día estaba caminando por la calle, totalmente absorto en asuntos de la iglesia y, probablemente, muy encorvado. Se encontró con una casa de venta de droga, donde una mujer se sentó en la entrada con una sonrisa de oreja a oreja. Esa persona podía ver que la mujer estaba hundida en el consumo. Ella vio que él se le aproximaba y mientras más se acercaba, ella dijo: "Señor, no puede estar tan mal."

¡El hombre se quedó pasmado! Y pensó: "Aquí está esta mujer llevada por la droga y aquí estoy yo, un hombre de Dios. Ella sonríe y luce bien y yo estoy encorvado otra vez, como si no tuviera esperanza.” ¡Fue un reproche para él y para toda su vida de cristiano!

Damos gracias a Dios por nuestra gran salvación –por redimir nuestra alma, nuestro espíritu e incluso nuestro cuerpo. Sin embargo, ¡Muchos de nosotros necesitamos lograr la salvación de nuestro rostro! Necesitamos que El Espíritu Santo nos haga una cirugía facial, porque ¡la cara está dando el mensaje equivocado al mundo!

Una joven entró a una casa de recuperación con las líneas del pecado profundamente grabadas en su rostro. Su rostro era muy duro, sin embargo, dos semanas después de ser salva, nadie podía creer el cambio, ni siquiera la reconocían. ¿Qué fue semejante cambio de rostro? La sabiduría del hombre ilumina su rostro y hace que la dureza de su rostro cambie.  (Eclesiastés 8:1).

Tomo "sabiduría" en este verso para significar a Jesucristo. De hecho ¡La presencia de Cristo en tu corazón tiene un impacto directo en tu cara! Esto afecta tu caminar, tu hablar y hasta el tono de tu voz. 

Hace algunos años se decía que bastaba mirar a una persona para saber si pertenecía arriba, (El cielo) o abajo, (El infierno). Era suficiente  para saberlo, observar la comisura de sus labios. De acuerdo para donde se dibujara la línea, se sabría de dónde lo estaban tironeando con más fuerza. Comisura hacia abajo, (Mueca de tristeza), infierno; comisura hacia arriba (Sonrisa), cielo.



 


6/09/2017

Aunque los Muertos Resuciten...

Nadie nunca ha visto tantas obras sobrenaturales como Israel. Dios realizó milagro tras milagro para ellos, y sin embargo, cada obra tuvo como resultado a un pueblo sin fe y más incrédulo que antes. Se podría pensar que las diez plagas de Egipto pudieron producir fe en los israelitas.

Cuando Egipto se vio afectado por las moscas, éstas no se encontraron en el campamento de Israel. Cuando Egipto cayó bajo la oscuridad total, no había oscuridad en Israel. Sin embargo, ¡ninguna de estas plagas produjo fe de ninguna clase!

Incluso después de que Dios abrió el Mar Rojo, la fe de Israel duró sólo tres días. Las Escrituras dicen: No se acordaron de la muchedumbre de tus misericordias, sino que se rebelaron junto al mar, el Mar Rojo (Salmo 106:7). El salmista está diciendo aquí: "¡Incluso dudaron de Dios en el Mar Rojo, el lugar donde Él realizó su milagro más grande!"

Somos tan parecidos a Israel. Queremos que Dios hable una palabra y nos conceda una liberación milagrosa, que supla rápidamente nuestras necesidades, y elimine todo nuestro dolor y sufrimiento. De hecho, tú puedes estar diciendo ahora mismo: "Si Dios me sacara de este embrollo, si Él me concediera este milagro, ¡Yo nunca dudaría otra vez!" Sin embargo, ¿Qué pasa con todos los milagros que Él ha realizado para ti? ¡Acaso éstos no han producido la fe para ayudarte con tu problema actual!

Dos hombres preciados de Dios, de la tribu Zulú, en África visitaron un día la iglesia de Times Square. Un avivamiento increíble estaba teniendo lugar entre los ocho millones de zulúes ,y Dios estaba haciendo grandes milagros entre ellos.

Sin embargo, dichos hombres no compartieron sobre esto. Más bien, lo que más les impresionaba del avivamiento eran los "vencedores zulúes," aquéllos que estaban en pos de Cristo quemando libros de brujería y testificando con valentía, a pesar de estar atravesando severas pruebas. Estas personas fueron alguna vez malvadas, con espíritu homicida y ahora ¡estaban siendo transformados a la imagen de Jesús!

Creo que la gran señal o prodigio para el mundo en estos últimos días no es una persona que ha resucitado de entre los muertos. No, lo que realmente tiene un impacto en la mente y en el espíritu de los impíos, es el cristiano que permanece con una fe sólida ante todas las pruebas, las tormentas, el dolor y el sufrimiento. Tal creyente emerge de sus problemas, más fuerte de carácter, en su fe y en Cristo.

No se trata, -claro está-, de andar por la vida buscando problemas para luego poder mostrarlos como prenda de testimonio. No, porque eso sería una insana mezcla de masoquismo con estoicismo, nada cristiano ninguna de las dos alternativas. Lo que sí debes tener en cuenta es que, el día en que la vida te presente una instancia crítica, sabrás que Dios la está permitiendo por y para algo mucho más grande que lo grande que puedas estar viviendo hoy.



 



5/31/2017

Seguirás el Camino Correcto

…Porque yo, el Señor, soy un Dios celoso. Mi nombre es “Dios celoso”.
(Éxodo 34:14).

Sí, es posible que nosotros provoquemos a Dios a celos: ¿O provocaremos a celos al Señor? (1 Corintios 10:22). Pablo está preguntando: "Has testificado que lo amas, Incluso has tomados su Nombre. Sin embargo, ¿alguien o algo ha robado tu corazón?"

Tú puedes decir que amas a Jesús, tú puedes ir a la iglesia cada vez que las puertas están abiertas. Pero, ¿Tú lo buscas en tu tiempo a solas? ¿Cuántos libros, revistas y periódicos devoras? ¿Cuánta televisión y radio llama tu atención y, sin embargo, no cruza por tu mente la idea de pasar tiempo con Cristo?

Los predicadores buscan en la Biblia para preparar sus sermones, maestros de escuela dominical para sus lecciones. Pero ¿por qué no recurrir a ella como lectura recreativa y para ser renovados por el Señor? ¿Por qué no la abrimos para aprender de Él, para amarle a Él?

¡La Biblia es Jesús – la Palabra de Dios! Es la revelación completa de su corazón, todo acerca de Él se desenmascara en ella. Yo pienso que si tú realmente lo amas, si vas a pasar la eternidad como su novia, entonces ¡Tú quieres aprender todo lo posible acerca de Él!

Nuestro Señor nos anhela, Él quiere nuestro tiempo y atención. Sin embargo, Él nos ve pasar todo nuestro tiempo con otras personas y en otros asuntos y eso ¡le pone celoso! Se acerca el día cuando sus celos "arderán" en contra de quienes acuden a los ídolos vanos (Deuteronomio 29:20). ¡Estallarán en llamas de juicio!

Mira hermano, cuando llegue ese día, sé que quieres que Jesús te tome de la mano y susurre: "¡Por fin estamos juntos. Me has deseado tanto. Me has dado lo mejor de tu vida, tu tiempo, tu atención. Ven, ahora seremos uno! "

¿Cómo podrás estar delante de su presencia en ese día? Todo en este mundo se va a quemar, pero, ¿Qué acerca de tu intimidad con Él? ¿Serás capaz de estar delante de Él, sabiendo que te separaste del mundo y clamaste que todo lo que deseabas era conocerle?

5/26/2017

¿Realmente Hablan Nuestros Rostros?

Cuando permitimos que Jesús sea Señor de todo, cuando echamos toda nuestra ansiedad sobre Él, confiando totalmente en Su Palabra y descansando en su amor, nuestro aspecto debe someterse a un profundo cambio. Una tranquila calma debe empezar a irradiar desde nuestro rostro.

La Escritura nos da muchos ejemplos al respecto: cuando Ana dejó su carga ... su rostro ya no estaba triste (1 Samuel 1:18). Cuando Esteban se puso delante de los hombres hostiles e iracundos del Sanedrín, [ellos] . . . vieron su rostro como el rostro de un ángel (Hechos 6:15) ¡Esteban estaba entre los no creyentes con el brillo de Jesucristo y la diferencia era evidente para todos!

Estoy convencido de que tenemos el deber de dejar nuestro rostro hablar de la fidelidad de Dios en nuestras vidas. Pero el problema es que nuestros rasgos faciales y lenguaje corporal ¡suele decir todo lo contrario! El rostro de muchos creyentes dice: "¡Mi Dios me ha fallado! Él no se preocupa por mí. Tengo que llevar todas mis cargas y problemas solo, porque Dios no viene a través de ellos a ayudarme"

Puede que conscientemente tú no te digas esas cosas a ti mismo pero, se ven en tu cara. Yo quiero mostrarte a partir de la Palabra de Dios que lo que tú estás atravesando no es nuevo. Otras personas han estado exactamente dónde tú te encuentras:

Mi mano se extendió en la noche sin cesar, y mi alma no quiso ser consolada. . . . Me quejé, y mi espíritu estaba agobiado. . . . Estoy muy preocupado porque no puedo hablar. . . . ¿Rechazará el Señor para siempre? ¿No mostrará más Su favor? ¿Ha cesado para siempre su misericordia? ¿Su promesa ha fallado? . . . Y yo dije: Esta es mi angustia (Salmo 77:2-10).

Sin embargo, el salmista finalmente sale de su problema con su rostro felizmente restaurado. ¿Por qué? Es porque él dice, Yo clamaba a Dios con mi voz. . . en el día de mi angustia busqué al Señor (Salmo 77:1-2).

Si esto te describe a ti, te ruego: el día de hoy, en este mismo día, busca un lugar a solas con el Señor y clama a Él! Dile que te encuentras al extremo de tu cuerda, que no te puedes sostener más y que ya estás listo, (O lista), para dejar todo sobre Sus hombros. Y allí, entrega todo a Dios.

No menosprecies nada. Cuando yo estaba recién convertido y no sabía absolutamente nada sobre la Biblia, ni sobre Dios mismo, una mañana estaba sentado en mi escritorio trabajando y una mujer de cierta edad que trabajaba conmigo y jamás me dirigía la palabra, se acercó y me preguntó: ¿Qué tienes para decirme?

Yo la miré y antes de pensar nada le estaba diciendo: “Que dejes de dar vueltas y vueltas y entregues tu vida a Jesucristo”. Ella me preguntó cómo debía hacer eso, yo le respondí lo mismo que me habían dicho a mí y listo, eso fue todo. Al día siguiente llegó con su rostro radiante y me contó que lo había hecho. No tuve dudas que así había sido.

Sin embargo, por curiosidad le pregunté por qué había venido a preguntarme qué tenía para decirle. Lo que me respondió me dejó helado: Porque cuando entré a la oficina vi que tu rostro irradiaba una tremenda luz y una voz me dijo que te lo preguntara. No pude resistirlo. Te confieso que pasaron muchos meses antes de que yo pudiera creer que eso había sido, en efecto, así.



 

5/21/2017

Construyendo el Ejército Final

No me caben dudas: estamos enfrentando un tiempo en el cual la palabra liberación tendrá un significado completamente nuevo! En el pasado, cristianos relacionaban principalmente a la liberación con sanidad física, pero ¡pronto la máxima liberación será del temor y terror!

La liberación en este tiempo significará tener una “palabra clara del cielo.” Jesús dijo que los corazones de los hombres les fallarían por temor al ver cosas terribles suceder en esta tierra (ver Lucas 21:26) Incluso, gente clamará por conocer lo que Dios hará en el futuro. 

Caminarán en distintas direcciones queriendo escuchar la voz de alguien tranquilo, pacífico y no loco. Ellos clamarán, “¡Por favor dime! ¿Es este el juicio de Dios? ¿Cuándo va a acabar todo?”

¿Y quién crees tú que tendrá las respuestas? ¡Tú! ¡El cristiano ordinario que ha estado en comunión con Dios! Tú estarás lleno de calma y paz mientras todo a tu alrededor pueda estar cayéndose en pedazos, pues Dios está contigo y tú estás escuchando palabras del cielo. ¡Él te advirtió que esto sucedería y Él prometió protegerte!

Yo creo que Dios va a utilizar a un remanente santo en los últimos días para agitar a multitudes, para avivar a pastores que decidan desprenderse de sus estructuras doctrinales y despertar a iglesias. Este ejército tornará los corazones de la gente a Dios, trayéndolos al arrepentimiento -a través de la oración y de la reprobación del pecado.

Cuando hablo de un remanente santo en entrenamiento no significa de un ejército de predicadores, evangelistas y misioneros. Estoy hablando de santos ordinarios, amantes de Jesús quienes ellos mismos serán señales y maravillas de paz y calma en este mundo.

 Dios no quiere un ejército profesional y entrenado por métodos del hombre. ¡Él quiere hombres y mujeres entrenados en oración por medio del Espíritu Santo! Dios está buscando a creyentes que se encierren con Él, que preparen sus corazones delante Él, y que aprendan a escuchar Su voz.

¿Lo anterior te describe a ti? ¿Es tu vida ahora testimonio ante un mundo temeroso y agitado? Te exhorto a que pases tiempo a solas con Dios y dejes que te hable. Pídele que te revele tu pecado en tu vida.

 Deja a un lado todo aquello que el Espíritu Santo traiga convicción de pecado. Ponte a Su disposición al encomendarte a la oración. De esta manera, tú serás un soldado listo para formar parte de Su gran ejército de los últimos tiempos. 


5/15/2017

Los Herederos del Poder

Reuniendo a sus doce discípulos, les dio poder y autoridad sobre todos los demonios y para sanar enfermedades. (Lucas 9:1).

Jesús les dio a sus discípulos poder, no porque ellos eran ambiciosos, sino porque ellos le pertenecían a él. Al ser propiedad de Cristo el recibir su poder no es negociable. El poder nace de la pertenencia. Esta última trae consigo poder real.

Muchos cristianos viven vidas sin poder -realizan cotidianamente prácticas pecaminosas, cuentan con un testimonio pobre, una vida espiritual débil; carecen de fervor, de una vida radical de oración y de oraciones contestadas.

¿Te sientes tú sin poder? Este corto versículo está lleno de palabras poderosas: Jesús llamó a estos discípulos, lo que en esencia excluye nuestra propia agenda, dirección, voluntad propia, o recurso de poder. “Reuniendo”— este poder no se encuentra contenido en vasijas individuales sino en una comunidad para que éste actúe en los propósitos del reino.

“Discípulos”— aquéllos que abandonan todo para seguir la vida, la enseñanza y la dirección del maestro. “Dio”—demuestra que no podemos hacer nada a menos de que Jesús nos dé el poder para realizarlo. “Poder”— no es lo que nosotros deseamos, trabajamos o luchamos por, sino que es aquél que proviene sola y exclusivamente a través de Su provisión.

Nosotros nunca podremos tener el mando de esta parte de nuestra historia como cristianos. A todo seguidor de Jesús le ha sido encomendado esperar hasta que reciba poder de lo alto. ¿Te hace a ti falta poder? No hay otra forma de obtenerlo más que te sea dado por el único al que le pertenece. Jesús tiene el poder para darle a aquéllos que son total y completamente suyos.

No luches por obtener poder. Desea pertenecer -completa, apasionada, humilde y ambiciosamente a aquél que tu corazón anhela. Entonces un poder que va más allá de tu imaginación vendrá sobre ti. Estas son muy lindas palabras que, seguramente, habrás oído muchas veces en la que es tu iglesia, cualquiera que ella fuere. Y conjuntamente con esas palabras, habrás pensado: “Cierto, puede ser, pero eso evidentemente no es para mí”.

Mi pregunta es: ¿Por qué permites que Satanás te influya en la mente y te lleve a pensar así? ¿Es tal vez porque te crees insignificante en el Reino de Dios? Puede ser que lo seas hoy, cierto, pero ¿Quién sabe lo que ocurrirá mañana? Yo también pensé durante muchos años que el poder de Dios era sólo para ciertos iluminados. Hoy sé que no es así. ¿Te basta mi testimonio o debo contarte todo al detalle para que lo creas?



 




5/09/2017

Reedificando Tu Tabernáculo

Algo es cierto: tú nunca debes ir a una iglesia, a una conferencia o sencillamente a escuchar o leer un estudio o mensaje, sin antes haber orado, diciendo: “¡Dios, dame oídos del Espíritu Santo para escuchar. Ayúdame a escuchar y a aplicar tu Palabra en mi vida!” Así como el Espíritu Santo unge la lengua de quien quiera que sea para que hable, así Él unge sus oídos para que escuchen.

En la iglesia del Espíritu Santo siempre escucharás un clamor desde las entrañas por arrepentimiento. De hecho, tú no puedes ser una persona llena del Espíritu Santo hasta que no “clames desde tus entrañas”. ¡Y esto es algo que Salomón nunca hizo!

La iglesia del rey David no era perfecta. Incluso, ésta se asemeja a la iglesia de Corinto. David cometió adulterio, mató a un hombre inocente, caminó por una etapa de horrible decepción. Sin embargo, tras haber pecado, David pronunció este agonizante clamor desde lo más profundo de su ser: 

¡Lávame más y más de mi maldad y límpiame de mi pecado!, porque yo reconozco mis rebeliones, y mi pecado está siempre delante de mí. Contra ti, contra ti sólo he pecado...No me eches de delante de ti y no quites de mí tu santo espíritu. (Salmo 51:2-4, 11)

¡Un clamor desde el corazón es lo que distingue a la iglesia del Espíritu Santo! Por supuesto, existen personas en esta iglesia que fallan y viven en decepción. Pero como David, éstas han llegado a ser tan sensibles a la obra y al mover del Espíritu Santo, que no necesitan a un profeta que les diga que han pecado. ¡Ellas se arrepienten antes de que un profeta se les acerque – porque se sienten heridos por su pecado!

David expresó sobre su pecado: Me rodearon los lazos del Seol. Tendieron sobre mí lazos de muerte. En mi angustia invoqué a Jehová, a mi Dios clamé...Envió desde lo alto y me tomó. Me sacó de caudalosas aguas. Me libró de un poderoso enemigo, y de los que me aborrecían... (2 Samuel 22:6-7, 17-18).

¡Dios conducirá a la ruina a la iglesia de Salomón y resucitará a la iglesia de David! Esta iglesia del remanente se lamentará ante el pecado. ¡Ésta clamará en angustia y arrepentimiento y será completamente dependiente del Espíritu Santo!

Después de esto volveré y reedificaré el tabernáculo de David, que está caído; y repararé sus ruinas, y lo volveré a levantar (Hechos 15:16).






5/04/2017

Cuando Él Está Presente

La fuerza motora detrás de la iglesia de David fue una total dependencia del Espíritu Santo. He aquí lo que distinguió a David Samuel tomó el cuerno del aceite y lo ungió en medio de sus hermanos. A partir de aquel día vino sobre David el espíritu de Jehová. (1 Samuel 16:13).

Cuando David se encontraba en su lecho de muerte, él le expresó a su hijo Salomón: “Quiero decirte por qué Dios me ha bendecido. Quiero compartir contigo el secreto de mi ministerio.” Escucha las últimas palabras de David dirigidas a su hijo: El espíritu de Jehová habla por mí, su palabra está en mi lengua. (2 Samuel 23:2).

David estaba diciendo: “Yo no confié en conocimiento y ni sabiduría. Yo no confié en ninguna parte de mi carne. ¡Yo fui un hombre débil - pero dependí del Espíritu Santo! Toda palabra que yo pronuncié fue bajo Su unción. ¡Sus palabras llenaron mi boca!”

Cuando se pone en marcha un ministerio, de ninguna manera deberemos aspirar a contar con estudios concisos, sermones precisos o elocuentes discursos. Lo que debemos buscar y encontrar es la presencia activa del Espíritu Santo en medio nuestro. Que aquellos que llegan a nuestro ministerio puedan decir: el Espíritu Santo cambió mi vida aquí.

Salomón habló de árboles, hisopos, bestias, peces, insectos. Pero David habló sobre la intimidad con el Señor, sobre quebrantamiento y sobre tener un espíritu contrito. David obtuvo convicción y transformación mediante su propia predicación. Él valoró tanto la presencia del Espíritu Santo en su vida que le pidió al Señor que Su Espíritu nunca se apartara de él. ¡David sabía que no era nada sin el Espíritu Santo!

Pablo dijo, y ni mi palabra ni mi predicación fueron con palabras persuasivas de humana sabiduría, sino con demostración del Espíritu y de poder, para que vuestra fe no esté fundada en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios.” (1 Corintios 2:4-5).

De estas cosas hablamos, no con palabras enseñadas por la sabiduría humana, sino con las que enseña el Espíritu, acomodando lo espiritual a lo espiritual. Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura; y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente. (vv. 13-14).






4/27/2017

Una Iglesia Muy Particular

Salomón hijo de David fue afirmado en su reino, y Jehová, su Dios, estaba con él y lo engrandeció sobremanera. (2 Crónicas 1:1).

La iglesia actual de Jesucristo ha sido fortalecida y bendecida por Dios. Provisión ha sido dada para todo tipo de actividades. Considera los grandes y hermosos edificios que han sido construídos. Considera también las grandes bendiciones financieras que han recibido las iglesias. Millones son gastados en tele-evangelismo, libros, discos, videos, misiones, instituciones, universidades y ministerios de todo tipo.

Cuando todas estas obras empezaron, cada uno tenía parte de la unción de Dios. Inclusive, la mayoría iniciaron con las mismas bendiciones que Dios derramó sobre Salomón. Salomón era bien organizado y más culto que su padre, David. Él hizo todo con mayor alcance y mejor que generaciones previas pudieron haber concebido.

El motor detrás de Salomón fue la sabiduría y el conocimiento. Éste fue el clamor de su corazón ante Dios: Dame ahora sabiduría y ciencia, para que sepa dirigir a este pueblo; porque ¿quién podrá gobernar a este tu pueblo tan grande? (2 Crónicas 1:10).

¿Acaso esta oración no es maravillosa? Suena muy bien. Dios estaba complacido con Salomón pues él no había pedido egoístamente. Sin embargo, existe un problema: ¡Su oración estaba centrada en el hombre! En esencia, este rey talentoso, seguro de sí mismo estaba diciendo, “Solamente dame las herramientas, Dios, y yo haré y terminaré la obra. Dame la sabiduría y el conocimiento, y yo pondré orden en este pueblo. ¡Yo lo lograré todo!”

La oración de Salomón no fue la oración de su padre, David, un hombre conforme al corazón de Dios. No, la oración de Salomón fue la de una nueva generación -un pueblo culto, con ideas y habilidades nuevas. Su clamor fue, “¡Yo necesito sabiduría y conocimiento!” Yo creo que Salomón representa al espíritu y naturaleza de los últimos días de la iglesia de Laodicea. ¡Esta iglesia se caracterizaba por la misma perdición que Salomón enfrentó!

Salomón tenía una cabeza llena de sabiduría y una boca llena de cantos. Él podía predicar y enseñar con una habilidad increíble. Él operaba con excelente organización y con líderes talentosos. Todo en su iglesia parecía decente y en orden. Pero todo lo que Salomón hizo terminó con esta frase, Miré todas las obras que se hacen debajo del sol, y vi que todo ello es vanidad y aflicción de espíritu. (Eclesiastés 1:14)

La iglesia de Salomón tenía todas las respuestas. ¡Luce maravillosa por fuera pero está absolutamente sin vida! Y ésta termina en vanidad, idolatría, sensualidad, vacío y desesperanza. Ahora pregunto: ¿Hay alguna iglesia-Salomón cerca de tu vida? Si así fuera, ¡Salid de ella, pueblo mío!



 


4/19/2017

Imágenes de Mejores Tiempos

Mirarán hacia mí, a quien traspasaron, y llorarán como se llora por el hijo unigénito, y se afligirán por él... (Zacarías 12:10). 

Observo en la profecía de Zacarías una visión nueva acerca de la cruz de Jesús. Ahora mismo, el Espíritu Santo está haciendo justamente esto en Israel. Multitudes de judíos se reúnen en el muro de los Lamentos para clamar la venida del Mesías. Pero muy pronto, ¡Dios removerá el velo y ellos conocerán a Jesús por quién es Él y se lamentarán por haberle crucificado!

Existe otra aplicación a este versículo que tiene que ver con la iglesia. Prontamente vendrá un toque muy personal del Espíritu Santo. La iglesia de Jesucristo ha caído en tal rotundo pecado -aunque encubierto y sobrellevado- que cuando el Espíritu sea derramado a través del espíritu de oración, Él traerá al mismo tiempo una purga. Habrá lamento, luto, quebrantamiento - ¡Una realidad de cómo nuestro pecado lastima el corazón de Dios!

El Espíritu Santo se moverá de esta forma no solamente en las congregaciones, tal como entienden que debe ser los religiosos de siempre,  sino también en las familias y en los individuos: 

Esta tierra se lamentará, familia por familia; la familia de la casa de David por su lado, y sus mujeres aparte... (Zacarías 12:12).

¿Qué regalo más grande podría darle Dios a Su iglesia justamente antes de su regreso que un poderoso y persuasivo mensaje en contra del pecado? ¡Él traerá una convicción tan grande que no seremos capaces de tolerar todo aquello que no es santo ni puro en nosotros! En resumen, aquí encontramos cualidades y signos del derramamiento del Espíritu en los últimos tiempos:

Un enfoque en la cosecha final de almas.

Un espíritu de gracia que conduce al arrepentimiento y a la santidad. 

Un espíritu de súplica que resulta en rendición y en una urgencia de orar en el Espíritu.

Un hambre de Jesús. Luto, quebrantamiento y lamento por el pecado.

¡Solamente tras este trato del Espíritu la verdadera bendición llegará! ¡Yo no quiero perderme este último derramamiento de parte de Dios! He estado orando a Él para que me haga parte de este. Y te exhorto a ti a que hagas lo mismo.

Ora conmigo ahora: “¡Necesitas dármelo! Dame tu carga por las almas perdidas, pon el lamento de tu Espíritu en mí. Tú eres mi única esperanza. Por tanto me rindo por completo a tí. ¡Yo haré todo lo que tú me digas y dependeré de tí solamente para todo! ”







4/09/2017

En el Tiempo de la Rendición

(Zacarías 12: 10) = Y derramaré sobre la casa de David, y sobre los moradores de Jerusalén, espíritu de gracia y de oración; y mirarán a mí, a quien traspasaron, y llorarán como se llora por hijo unigénito, afligiéndose por él como quien se aflige por el primogénito.

La palabra oración en el contexto de Zacarías 12:10 se refiere a súplica o ruego. Ésta nunca es utilizada en la Biblia a excepción para denotar un clamor y una oración en voz alta. En otras palabras, no es privada o meditativa. ¡Una súplica tiene que ver con la voz!

La palabra hebrea para súplica significa “rama de olivo envuelta en lana, o algún tipo de textil, ondeada por un individuo que ruega para buscar paz y rendición.” Es decir, son banderas que significan un clamor de total e incondicional rendición.

Imagínate a un soldado cansado, agotado, abrumado, atrapado en la trinchera de su voluntad propia. Se encuentra completamente solo, cansado, demacrado. Él ha llegado al abismo. Él rompe una rama de un árbol, la amarra a su camisa interior blanca, la levanta, sale gateando de su trinchera y suplica, “¡Me rindo!” ¡Ésta es una súplica! Dice, “¡Me rindo! No puedo pelear más la batalla. Estoy perdido y desesperado.”

Una súplica no significa clamar a Dios para hacer lo que tú deseas. No es mendigar o abogar para que Él te ayude con tus planes. Por el contrario, ¡es una rendición total de su voluntad y de sus caminos! Por siglos, cristianos llenos de voluntad propia han clamado a Dios, “Oh Dios, envíame aquí, envíame allá, dame esto, dame aquello.”

Pero en los últimos días, el Espíritu Santo caerá con gran poder para producir una sensación de bancarrota espiritual. Nosotros despertaremos al hecho de que aun teniendo todo el dinero, toda la inteligencia, todos los programas, los ministerios, los planes, no hemos alcanzado a este mundo. La verdad es, la iglesia ha perdido el paso y se ha convertido en débil y lamentable.

¡Debe de haber rendición! Nuestro clamor debe estar acompañado de deseo por entregar todo lo que tenemos en esta vida que no se asemeja a Jesucristo. La oración de Daniel demuestra lo que significa una súplica: Ahora pues, Dios nuestro, oye la oración y los ruegos de tu siervo, y haz que tu rostro resplandezca sobre tu santuario asolado, por amor del Señor. Inclina, Dios mío, tu oído, y oye; abre tus ojos y mira nuestras desolaciones y la ciudad sobre la cual es invocado tu nombre; porque no elevamos nuestros ruegos ante ti confiados en nuestras justicias, sino en tus muchas misericordias. (Daniel 9:17-18).