6/15/2017

Dime que Rostro Tienes, y te Diré...

David declaró con audacia: Pues lo he de alabar otra vez ¡Él es la salvación de mi ser, y mi Dios! (Salmo 42:11). Y repite la misma declaración en el Salmo 43:5. La mejor traducción del hebreo original de estos dos versículos es: "¡Dios es la salvación de mi cara!"

Yo creo que David está diciendo algo importante aquí: tu cara, esto es, tu rostro, es un cartel que anuncia lo que está pasando en tu corazón. Toda la alegría o la confusión que llevas adentro se reflejan en tu rostro. Cuando hablo de rostro, estoy hablando de la expresión facial, lenguaje corporal, tono de voz.

Por ejemplo, cuando tu mente está cargada con las preocupaciones de tu familia, tu iglesia, sermones, finanzas, relaciones, tienes la tendencia a encorvarte. Luces preocupado, tu frente se arruga, algunas personas incluso te pueden llegar a decir que luces triste.

Me contó alguien que un día estaba caminando por la calle, totalmente absorto en asuntos de la iglesia y, probablemente, muy encorvado. Se encontró con una casa de venta de droga, donde una mujer se sentó en la entrada con una sonrisa de oreja a oreja. Esa persona podía ver que la mujer estaba hundida en el consumo. Ella vio que él se le aproximaba y mientras más se acercaba, ella dijo: "Señor, no puede estar tan mal."

¡El hombre se quedó pasmado! Y pensó: "Aquí está esta mujer llevada por la droga y aquí estoy yo, un hombre de Dios. Ella sonríe y luce bien y yo estoy encorvado otra vez, como si no tuviera esperanza.” ¡Fue un reproche para él y para toda su vida de cristiano!

Damos gracias a Dios por nuestra gran salvación –por redimir nuestra alma, nuestro espíritu e incluso nuestro cuerpo. Sin embargo, ¡Muchos de nosotros necesitamos lograr la salvación de nuestro rostro! Necesitamos que El Espíritu Santo nos haga una cirugía facial, porque ¡la cara está dando el mensaje equivocado al mundo!

Una joven entró a una casa de recuperación con las líneas del pecado profundamente grabadas en su rostro. Su rostro era muy duro, sin embargo, dos semanas después de ser salva, nadie podía creer el cambio, ni siquiera la reconocían. ¿Qué fue semejante cambio de rostro? La sabiduría del hombre ilumina su rostro y hace que la dureza de su rostro cambie.  (Eclesiastés 8:1).

Tomo "sabiduría" en este verso para significar a Jesucristo. De hecho ¡La presencia de Cristo en tu corazón tiene un impacto directo en tu cara! Esto afecta tu caminar, tu hablar y hasta el tono de tu voz. 

Hace algunos años se decía que bastaba mirar a una persona para saber si pertenecía arriba, (El cielo) o abajo, (El infierno). Era suficiente  para saberlo, observar la comisura de sus labios. De acuerdo para donde se dibujara la línea, se sabría de dónde lo estaban tironeando con más fuerza. Comisura hacia abajo, (Mueca de tristeza), infierno; comisura hacia arriba (Sonrisa), cielo.



 


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