5/31/2017

Seguirás el Camino Correcto

…Porque yo, el Señor, soy un Dios celoso. Mi nombre es “Dios celoso”.
(Éxodo 34:14).

Sí, es posible que nosotros provoquemos a Dios a celos: ¿O provocaremos a celos al Señor? (1 Corintios 10:22). Pablo está preguntando: "Has testificado que lo amas, Incluso has tomados su Nombre. Sin embargo, ¿alguien o algo ha robado tu corazón?"

Tú puedes decir que amas a Jesús, tú puedes ir a la iglesia cada vez que las puertas están abiertas. Pero, ¿Tú lo buscas en tu tiempo a solas? ¿Cuántos libros, revistas y periódicos devoras? ¿Cuánta televisión y radio llama tu atención y, sin embargo, no cruza por tu mente la idea de pasar tiempo con Cristo?

Los predicadores buscan en la Biblia para preparar sus sermones, maestros de escuela dominical para sus lecciones. Pero ¿por qué no recurrir a ella como lectura recreativa y para ser renovados por el Señor? ¿Por qué no la abrimos para aprender de Él, para amarle a Él?

¡La Biblia es Jesús – la Palabra de Dios! Es la revelación completa de su corazón, todo acerca de Él se desenmascara en ella. Yo pienso que si tú realmente lo amas, si vas a pasar la eternidad como su novia, entonces ¡Tú quieres aprender todo lo posible acerca de Él!

Nuestro Señor nos anhela, Él quiere nuestro tiempo y atención. Sin embargo, Él nos ve pasar todo nuestro tiempo con otras personas y en otros asuntos y eso ¡le pone celoso! Se acerca el día cuando sus celos "arderán" en contra de quienes acuden a los ídolos vanos (Deuteronomio 29:20). ¡Estallarán en llamas de juicio!

Mira hermano, cuando llegue ese día, sé que quieres que Jesús te tome de la mano y susurre: "¡Por fin estamos juntos. Me has deseado tanto. Me has dado lo mejor de tu vida, tu tiempo, tu atención. Ven, ahora seremos uno! "

¿Cómo podrás estar delante de su presencia en ese día? Todo en este mundo se va a quemar, pero, ¿Qué acerca de tu intimidad con Él? ¿Serás capaz de estar delante de Él, sabiendo que te separaste del mundo y clamaste que todo lo que deseabas era conocerle?

5/26/2017

¿Realmente Hablan Nuestros Rostros?

Cuando permitimos que Jesús sea Señor de todo, cuando echamos toda nuestra ansiedad sobre Él, confiando totalmente en Su Palabra y descansando en su amor, nuestro aspecto debe someterse a un profundo cambio. Una tranquila calma debe empezar a irradiar desde nuestro rostro.

La Escritura nos da muchos ejemplos al respecto: cuando Ana dejó su carga ... su rostro ya no estaba triste (1 Samuel 1:18). Cuando Esteban se puso delante de los hombres hostiles e iracundos del Sanedrín, [ellos] . . . vieron su rostro como el rostro de un ángel (Hechos 6:15) ¡Esteban estaba entre los no creyentes con el brillo de Jesucristo y la diferencia era evidente para todos!

Estoy convencido de que tenemos el deber de dejar nuestro rostro hablar de la fidelidad de Dios en nuestras vidas. Pero el problema es que nuestros rasgos faciales y lenguaje corporal ¡suele decir todo lo contrario! El rostro de muchos creyentes dice: "¡Mi Dios me ha fallado! Él no se preocupa por mí. Tengo que llevar todas mis cargas y problemas solo, porque Dios no viene a través de ellos a ayudarme"

Puede que conscientemente tú no te digas esas cosas a ti mismo pero, se ven en tu cara. Yo quiero mostrarte a partir de la Palabra de Dios que lo que tú estás atravesando no es nuevo. Otras personas han estado exactamente dónde tú te encuentras:

Mi mano se extendió en la noche sin cesar, y mi alma no quiso ser consolada. . . . Me quejé, y mi espíritu estaba agobiado. . . . Estoy muy preocupado porque no puedo hablar. . . . ¿Rechazará el Señor para siempre? ¿No mostrará más Su favor? ¿Ha cesado para siempre su misericordia? ¿Su promesa ha fallado? . . . Y yo dije: Esta es mi angustia (Salmo 77:2-10).

Sin embargo, el salmista finalmente sale de su problema con su rostro felizmente restaurado. ¿Por qué? Es porque él dice, Yo clamaba a Dios con mi voz. . . en el día de mi angustia busqué al Señor (Salmo 77:1-2).

Si esto te describe a ti, te ruego: el día de hoy, en este mismo día, busca un lugar a solas con el Señor y clama a Él! Dile que te encuentras al extremo de tu cuerda, que no te puedes sostener más y que ya estás listo, (O lista), para dejar todo sobre Sus hombros. Y allí, entrega todo a Dios.

No menosprecies nada. Cuando yo estaba recién convertido y no sabía absolutamente nada sobre la Biblia, ni sobre Dios mismo, una mañana estaba sentado en mi escritorio trabajando y una mujer de cierta edad que trabajaba conmigo y jamás me dirigía la palabra, se acercó y me preguntó: ¿Qué tienes para decirme?

Yo la miré y antes de pensar nada le estaba diciendo: “Que dejes de dar vueltas y vueltas y entregues tu vida a Jesucristo”. Ella me preguntó cómo debía hacer eso, yo le respondí lo mismo que me habían dicho a mí y listo, eso fue todo. Al día siguiente llegó con su rostro radiante y me contó que lo había hecho. No tuve dudas que así había sido.

Sin embargo, por curiosidad le pregunté por qué había venido a preguntarme qué tenía para decirle. Lo que me respondió me dejó helado: Porque cuando entré a la oficina vi que tu rostro irradiaba una tremenda luz y una voz me dijo que te lo preguntara. No pude resistirlo. Te confieso que pasaron muchos meses antes de que yo pudiera creer que eso había sido, en efecto, así.



 

5/21/2017

Construyendo el Ejército Final

No me caben dudas: estamos enfrentando un tiempo en el cual la palabra liberación tendrá un significado completamente nuevo! En el pasado, cristianos relacionaban principalmente a la liberación con sanidad física, pero ¡pronto la máxima liberación será del temor y terror!

La liberación en este tiempo significará tener una “palabra clara del cielo.” Jesús dijo que los corazones de los hombres les fallarían por temor al ver cosas terribles suceder en esta tierra (ver Lucas 21:26) Incluso, gente clamará por conocer lo que Dios hará en el futuro. 

Caminarán en distintas direcciones queriendo escuchar la voz de alguien tranquilo, pacífico y no loco. Ellos clamarán, “¡Por favor dime! ¿Es este el juicio de Dios? ¿Cuándo va a acabar todo?”

¿Y quién crees tú que tendrá las respuestas? ¡Tú! ¡El cristiano ordinario que ha estado en comunión con Dios! Tú estarás lleno de calma y paz mientras todo a tu alrededor pueda estar cayéndose en pedazos, pues Dios está contigo y tú estás escuchando palabras del cielo. ¡Él te advirtió que esto sucedería y Él prometió protegerte!

Yo creo que Dios va a utilizar a un remanente santo en los últimos días para agitar a multitudes, para avivar a pastores que decidan desprenderse de sus estructuras doctrinales y despertar a iglesias. Este ejército tornará los corazones de la gente a Dios, trayéndolos al arrepentimiento -a través de la oración y de la reprobación del pecado.

Cuando hablo de un remanente santo en entrenamiento no significa de un ejército de predicadores, evangelistas y misioneros. Estoy hablando de santos ordinarios, amantes de Jesús quienes ellos mismos serán señales y maravillas de paz y calma en este mundo.

 Dios no quiere un ejército profesional y entrenado por métodos del hombre. ¡Él quiere hombres y mujeres entrenados en oración por medio del Espíritu Santo! Dios está buscando a creyentes que se encierren con Él, que preparen sus corazones delante Él, y que aprendan a escuchar Su voz.

¿Lo anterior te describe a ti? ¿Es tu vida ahora testimonio ante un mundo temeroso y agitado? Te exhorto a que pases tiempo a solas con Dios y dejes que te hable. Pídele que te revele tu pecado en tu vida.

 Deja a un lado todo aquello que el Espíritu Santo traiga convicción de pecado. Ponte a Su disposición al encomendarte a la oración. De esta manera, tú serás un soldado listo para formar parte de Su gran ejército de los últimos tiempos. 


5/15/2017

Los Herederos del Poder

Reuniendo a sus doce discípulos, les dio poder y autoridad sobre todos los demonios y para sanar enfermedades. (Lucas 9:1).

Jesús les dio a sus discípulos poder, no porque ellos eran ambiciosos, sino porque ellos le pertenecían a él. Al ser propiedad de Cristo el recibir su poder no es negociable. El poder nace de la pertenencia. Esta última trae consigo poder real.

Muchos cristianos viven vidas sin poder -realizan cotidianamente prácticas pecaminosas, cuentan con un testimonio pobre, una vida espiritual débil; carecen de fervor, de una vida radical de oración y de oraciones contestadas.

¿Te sientes tú sin poder? Este corto versículo está lleno de palabras poderosas: Jesús llamó a estos discípulos, lo que en esencia excluye nuestra propia agenda, dirección, voluntad propia, o recurso de poder. “Reuniendo”— este poder no se encuentra contenido en vasijas individuales sino en una comunidad para que éste actúe en los propósitos del reino.

“Discípulos”— aquéllos que abandonan todo para seguir la vida, la enseñanza y la dirección del maestro. “Dio”—demuestra que no podemos hacer nada a menos de que Jesús nos dé el poder para realizarlo. “Poder”— no es lo que nosotros deseamos, trabajamos o luchamos por, sino que es aquél que proviene sola y exclusivamente a través de Su provisión.

Nosotros nunca podremos tener el mando de esta parte de nuestra historia como cristianos. A todo seguidor de Jesús le ha sido encomendado esperar hasta que reciba poder de lo alto. ¿Te hace a ti falta poder? No hay otra forma de obtenerlo más que te sea dado por el único al que le pertenece. Jesús tiene el poder para darle a aquéllos que son total y completamente suyos.

No luches por obtener poder. Desea pertenecer -completa, apasionada, humilde y ambiciosamente a aquél que tu corazón anhela. Entonces un poder que va más allá de tu imaginación vendrá sobre ti. Estas son muy lindas palabras que, seguramente, habrás oído muchas veces en la que es tu iglesia, cualquiera que ella fuere. Y conjuntamente con esas palabras, habrás pensado: “Cierto, puede ser, pero eso evidentemente no es para mí”.

Mi pregunta es: ¿Por qué permites que Satanás te influya en la mente y te lleve a pensar así? ¿Es tal vez porque te crees insignificante en el Reino de Dios? Puede ser que lo seas hoy, cierto, pero ¿Quién sabe lo que ocurrirá mañana? Yo también pensé durante muchos años que el poder de Dios era sólo para ciertos iluminados. Hoy sé que no es así. ¿Te basta mi testimonio o debo contarte todo al detalle para que lo creas?



 




5/09/2017

Reedificando Tu Tabernáculo

Algo es cierto: tú nunca debes ir a una iglesia, a una conferencia o sencillamente a escuchar o leer un estudio o mensaje, sin antes haber orado, diciendo: “¡Dios, dame oídos del Espíritu Santo para escuchar. Ayúdame a escuchar y a aplicar tu Palabra en mi vida!” Así como el Espíritu Santo unge la lengua de quien quiera que sea para que hable, así Él unge sus oídos para que escuchen.

En la iglesia del Espíritu Santo siempre escucharás un clamor desde las entrañas por arrepentimiento. De hecho, tú no puedes ser una persona llena del Espíritu Santo hasta que no “clames desde tus entrañas”. ¡Y esto es algo que Salomón nunca hizo!

La iglesia del rey David no era perfecta. Incluso, ésta se asemeja a la iglesia de Corinto. David cometió adulterio, mató a un hombre inocente, caminó por una etapa de horrible decepción. Sin embargo, tras haber pecado, David pronunció este agonizante clamor desde lo más profundo de su ser: 

¡Lávame más y más de mi maldad y límpiame de mi pecado!, porque yo reconozco mis rebeliones, y mi pecado está siempre delante de mí. Contra ti, contra ti sólo he pecado...No me eches de delante de ti y no quites de mí tu santo espíritu. (Salmo 51:2-4, 11)

¡Un clamor desde el corazón es lo que distingue a la iglesia del Espíritu Santo! Por supuesto, existen personas en esta iglesia que fallan y viven en decepción. Pero como David, éstas han llegado a ser tan sensibles a la obra y al mover del Espíritu Santo, que no necesitan a un profeta que les diga que han pecado. ¡Ellas se arrepienten antes de que un profeta se les acerque – porque se sienten heridos por su pecado!

David expresó sobre su pecado: Me rodearon los lazos del Seol. Tendieron sobre mí lazos de muerte. En mi angustia invoqué a Jehová, a mi Dios clamé...Envió desde lo alto y me tomó. Me sacó de caudalosas aguas. Me libró de un poderoso enemigo, y de los que me aborrecían... (2 Samuel 22:6-7, 17-18).

¡Dios conducirá a la ruina a la iglesia de Salomón y resucitará a la iglesia de David! Esta iglesia del remanente se lamentará ante el pecado. ¡Ésta clamará en angustia y arrepentimiento y será completamente dependiente del Espíritu Santo!

Después de esto volveré y reedificaré el tabernáculo de David, que está caído; y repararé sus ruinas, y lo volveré a levantar (Hechos 15:16).






5/04/2017

Cuando Él Está Presente

La fuerza motora detrás de la iglesia de David fue una total dependencia del Espíritu Santo. He aquí lo que distinguió a David Samuel tomó el cuerno del aceite y lo ungió en medio de sus hermanos. A partir de aquel día vino sobre David el espíritu de Jehová. (1 Samuel 16:13).

Cuando David se encontraba en su lecho de muerte, él le expresó a su hijo Salomón: “Quiero decirte por qué Dios me ha bendecido. Quiero compartir contigo el secreto de mi ministerio.” Escucha las últimas palabras de David dirigidas a su hijo: El espíritu de Jehová habla por mí, su palabra está en mi lengua. (2 Samuel 23:2).

David estaba diciendo: “Yo no confié en conocimiento y ni sabiduría. Yo no confié en ninguna parte de mi carne. ¡Yo fui un hombre débil - pero dependí del Espíritu Santo! Toda palabra que yo pronuncié fue bajo Su unción. ¡Sus palabras llenaron mi boca!”

Cuando se pone en marcha un ministerio, de ninguna manera deberemos aspirar a contar con estudios concisos, sermones precisos o elocuentes discursos. Lo que debemos buscar y encontrar es la presencia activa del Espíritu Santo en medio nuestro. Que aquellos que llegan a nuestro ministerio puedan decir: el Espíritu Santo cambió mi vida aquí.

Salomón habló de árboles, hisopos, bestias, peces, insectos. Pero David habló sobre la intimidad con el Señor, sobre quebrantamiento y sobre tener un espíritu contrito. David obtuvo convicción y transformación mediante su propia predicación. Él valoró tanto la presencia del Espíritu Santo en su vida que le pidió al Señor que Su Espíritu nunca se apartara de él. ¡David sabía que no era nada sin el Espíritu Santo!

Pablo dijo, y ni mi palabra ni mi predicación fueron con palabras persuasivas de humana sabiduría, sino con demostración del Espíritu y de poder, para que vuestra fe no esté fundada en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios.” (1 Corintios 2:4-5).

De estas cosas hablamos, no con palabras enseñadas por la sabiduría humana, sino con las que enseña el Espíritu, acomodando lo espiritual a lo espiritual. Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura; y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente. (vv. 13-14).






4/27/2017

Una Iglesia Muy Particular

Salomón hijo de David fue afirmado en su reino, y Jehová, su Dios, estaba con él y lo engrandeció sobremanera. (2 Crónicas 1:1).

La iglesia actual de Jesucristo ha sido fortalecida y bendecida por Dios. Provisión ha sido dada para todo tipo de actividades. Considera los grandes y hermosos edificios que han sido construídos. Considera también las grandes bendiciones financieras que han recibido las iglesias. Millones son gastados en tele-evangelismo, libros, discos, videos, misiones, instituciones, universidades y ministerios de todo tipo.

Cuando todas estas obras empezaron, cada uno tenía parte de la unción de Dios. Inclusive, la mayoría iniciaron con las mismas bendiciones que Dios derramó sobre Salomón. Salomón era bien organizado y más culto que su padre, David. Él hizo todo con mayor alcance y mejor que generaciones previas pudieron haber concebido.

El motor detrás de Salomón fue la sabiduría y el conocimiento. Éste fue el clamor de su corazón ante Dios: Dame ahora sabiduría y ciencia, para que sepa dirigir a este pueblo; porque ¿quién podrá gobernar a este tu pueblo tan grande? (2 Crónicas 1:10).

¿Acaso esta oración no es maravillosa? Suena muy bien. Dios estaba complacido con Salomón pues él no había pedido egoístamente. Sin embargo, existe un problema: ¡Su oración estaba centrada en el hombre! En esencia, este rey talentoso, seguro de sí mismo estaba diciendo, “Solamente dame las herramientas, Dios, y yo haré y terminaré la obra. Dame la sabiduría y el conocimiento, y yo pondré orden en este pueblo. ¡Yo lo lograré todo!”

La oración de Salomón no fue la oración de su padre, David, un hombre conforme al corazón de Dios. No, la oración de Salomón fue la de una nueva generación -un pueblo culto, con ideas y habilidades nuevas. Su clamor fue, “¡Yo necesito sabiduría y conocimiento!” Yo creo que Salomón representa al espíritu y naturaleza de los últimos días de la iglesia de Laodicea. ¡Esta iglesia se caracterizaba por la misma perdición que Salomón enfrentó!

Salomón tenía una cabeza llena de sabiduría y una boca llena de cantos. Él podía predicar y enseñar con una habilidad increíble. Él operaba con excelente organización y con líderes talentosos. Todo en su iglesia parecía decente y en orden. Pero todo lo que Salomón hizo terminó con esta frase, Miré todas las obras que se hacen debajo del sol, y vi que todo ello es vanidad y aflicción de espíritu. (Eclesiastés 1:14)

La iglesia de Salomón tenía todas las respuestas. ¡Luce maravillosa por fuera pero está absolutamente sin vida! Y ésta termina en vanidad, idolatría, sensualidad, vacío y desesperanza. Ahora pregunto: ¿Hay alguna iglesia-Salomón cerca de tu vida? Si así fuera, ¡Salid de ella, pueblo mío!



 


4/19/2017

Imágenes de Mejores Tiempos

Mirarán hacia mí, a quien traspasaron, y llorarán como se llora por el hijo unigénito, y se afligirán por él... (Zacarías 12:10). 

Observo en la profecía de Zacarías una visión nueva acerca de la cruz de Jesús. Ahora mismo, el Espíritu Santo está haciendo justamente esto en Israel. Multitudes de judíos se reúnen en el muro de los Lamentos para clamar la venida del Mesías. Pero muy pronto, ¡Dios removerá el velo y ellos conocerán a Jesús por quién es Él y se lamentarán por haberle crucificado!

Existe otra aplicación a este versículo que tiene que ver con la iglesia. Prontamente vendrá un toque muy personal del Espíritu Santo. La iglesia de Jesucristo ha caído en tal rotundo pecado -aunque encubierto y sobrellevado- que cuando el Espíritu sea derramado a través del espíritu de oración, Él traerá al mismo tiempo una purga. Habrá lamento, luto, quebrantamiento - ¡Una realidad de cómo nuestro pecado lastima el corazón de Dios!

El Espíritu Santo se moverá de esta forma no solamente en las congregaciones, tal como entienden que debe ser los religiosos de siempre,  sino también en las familias y en los individuos: 

Esta tierra se lamentará, familia por familia; la familia de la casa de David por su lado, y sus mujeres aparte... (Zacarías 12:12).

¿Qué regalo más grande podría darle Dios a Su iglesia justamente antes de su regreso que un poderoso y persuasivo mensaje en contra del pecado? ¡Él traerá una convicción tan grande que no seremos capaces de tolerar todo aquello que no es santo ni puro en nosotros! En resumen, aquí encontramos cualidades y signos del derramamiento del Espíritu en los últimos tiempos:

Un enfoque en la cosecha final de almas.

Un espíritu de gracia que conduce al arrepentimiento y a la santidad. 

Un espíritu de súplica que resulta en rendición y en una urgencia de orar en el Espíritu.

Un hambre de Jesús. Luto, quebrantamiento y lamento por el pecado.

¡Solamente tras este trato del Espíritu la verdadera bendición llegará! ¡Yo no quiero perderme este último derramamiento de parte de Dios! He estado orando a Él para que me haga parte de este. Y te exhorto a ti a que hagas lo mismo.

Ora conmigo ahora: “¡Necesitas dármelo! Dame tu carga por las almas perdidas, pon el lamento de tu Espíritu en mí. Tú eres mi única esperanza. Por tanto me rindo por completo a tí. ¡Yo haré todo lo que tú me digas y dependeré de tí solamente para todo! ”







4/09/2017

En el Tiempo de la Rendición

(Zacarías 12: 10) = Y derramaré sobre la casa de David, y sobre los moradores de Jerusalén, espíritu de gracia y de oración; y mirarán a mí, a quien traspasaron, y llorarán como se llora por hijo unigénito, afligiéndose por él como quien se aflige por el primogénito.

La palabra oración en el contexto de Zacarías 12:10 se refiere a súplica o ruego. Ésta nunca es utilizada en la Biblia a excepción para denotar un clamor y una oración en voz alta. En otras palabras, no es privada o meditativa. ¡Una súplica tiene que ver con la voz!

La palabra hebrea para súplica significa “rama de olivo envuelta en lana, o algún tipo de textil, ondeada por un individuo que ruega para buscar paz y rendición.” Es decir, son banderas que significan un clamor de total e incondicional rendición.

Imagínate a un soldado cansado, agotado, abrumado, atrapado en la trinchera de su voluntad propia. Se encuentra completamente solo, cansado, demacrado. Él ha llegado al abismo. Él rompe una rama de un árbol, la amarra a su camisa interior blanca, la levanta, sale gateando de su trinchera y suplica, “¡Me rindo!” ¡Ésta es una súplica! Dice, “¡Me rindo! No puedo pelear más la batalla. Estoy perdido y desesperado.”

Una súplica no significa clamar a Dios para hacer lo que tú deseas. No es mendigar o abogar para que Él te ayude con tus planes. Por el contrario, ¡es una rendición total de su voluntad y de sus caminos! Por siglos, cristianos llenos de voluntad propia han clamado a Dios, “Oh Dios, envíame aquí, envíame allá, dame esto, dame aquello.”

Pero en los últimos días, el Espíritu Santo caerá con gran poder para producir una sensación de bancarrota espiritual. Nosotros despertaremos al hecho de que aun teniendo todo el dinero, toda la inteligencia, todos los programas, los ministerios, los planes, no hemos alcanzado a este mundo. La verdad es, la iglesia ha perdido el paso y se ha convertido en débil y lamentable.

¡Debe de haber rendición! Nuestro clamor debe estar acompañado de deseo por entregar todo lo que tenemos en esta vida que no se asemeja a Jesucristo. La oración de Daniel demuestra lo que significa una súplica: Ahora pues, Dios nuestro, oye la oración y los ruegos de tu siervo, y haz que tu rostro resplandezca sobre tu santuario asolado, por amor del Señor. Inclina, Dios mío, tu oído, y oye; abre tus ojos y mira nuestras desolaciones y la ciudad sobre la cual es invocado tu nombre; porque no elevamos nuestros ruegos ante ti confiados en nuestras justicias, sino en tus muchas misericordias. (Daniel 9:17-18).

4/04/2017

La Calidad de tu Desierto

Los que de una u otra manera y por diferentes causas, hemos tenido la ocasión de conocer y compartir con personas que han resistido alto sufrimiento y que han probado la fidelidad del Señor, habrán podido comprobar que esas personas son fuertes, tranquilas y pacientes. Ellas tienen la mansedumbre de Cristo. No puede describirse con palabras lo que significa estar rodeado de esa clase de personas y en qué medida ellas pueden alentar nuestro espíritu.

¡Tú tal vez pasarás por tu prueba y luego serás de gran ayuda para otros si confías en el Señor durante ese tiempo! Tú verás esto suceder en tu trabajo, en tu familia, en tu iglesia. ¡La gente se sentirá atraída a ti porque sabe lo que tú has pasado y has testificado tu victoria a través del poder único de Dios!

Muchos creyentes que sufren nunca aprenden de ello. Como resultado, estos individuos nunca conocen a Dios como consolador. Al escucharlos hablar, tú pensarías que Dios fue duro, malicioso y sin cuidado. Ellos preguntan, “¿Por qué yo?” Posteriormente ellos dudan del amor de Dios y empiezan a alejarse de Él. Ellos gimen, se quejan y murmuran, y todo su gozo se desvanece. Pronto, ellos serán amargados y duros de corazón.

Alguien que en su momento fue muy conocido, por muchos años tuvo gran éxito en su ministerio con gente en conflicto. Pero hoy él está bajo gran pecado, es drogadicto y se encuentra totalmente alejado de Dios. Su esposa lo abandonó y ahora tiene como pareja a una mujer drogadicta.

Cuando alguien se le acercó y le preguntó qué le había sucedido, él le cargó las culpas a quienes lo abandonaron: es decir, a su esposa, a Dios quien no contestó sus oraciones, a ciertos ministros que lo decepcionaron. Él expresa, “Yo realmente intenté, pero no pude soportarlo. Había muchas presiones, mucha gente hipócrita. Fui juzgado falsamente y no supe manejarlo

El apóstol Pablo, inclusive en los peores momentos de sufrimiento, bendijo en el nombre del Señor. Él sabía que su Padre era lleno en misericordia y el recurso de todo consuelo. Él nunca cuestionó a Dios o dejó que amargura creciera en él. De hecho, ¡Pablo alabó a Dios en medio de todo!

Los mejores maestros en cualquier iglesia no son los del púlpito. Por el contrario, éstos son aquellos sentados a tu lado, probablemente gente que ha sufrido y que aún alaba al Señor. ¡El lenguaje de aquéllos que aprenden a través de sufrimiento es la alabanza! Todavía resulta de gran impacto descubrir y poner por obra que cuando Dios te dice que des gracias por todo, está diciendo exactamente eso que has leído: por todo




3/31/2017

Más Allá de tus Límites

Pablo escribió en 2 Corintios 1:9: . . . para que no confiáramos en nosotros mismos, sino en Dios que resucita a los muertos. En esencia, él dijo, “El Señor me llevó al extremo de toda ayuda humana, al borde de la muerte. Fue un lugar de desesperanza. ¡Solamente el poder resucitador de Dios pudo haberme rescatado!”

¡Qué maravilloso lugar es estar al final de tu límite! ¡Yo siempre he dicho que cuando te topas con el fondo del abismo te encuentras con Dios! Sin embargo, si tú escuchas a muchos cristianos en medio de su sufrimiento, tú oyes, “De alguna forma lo lograré. Ahí la llevo. Vivo un día a la vez.”

Desde la niñez hemos sido alimentados con cuchara del concepto de autosuficiencia: “¡Enfréntalo como un hombre! ¡Los hombres no lloran!” ¿Cuántas veces has tratado de solucionar tus problemas? ¿Qué tan seguido  has sido inundado con tentaciones que te abruman?

Por favor no me malentiendas. Yo creo que Dios quiere que peleemos la buena batalla de la fe, pero el Señor tiene una manera de ejercer una “presión sin medida.” Nada de lo que tú intentes te funciona. Nada de lo que tú has leído parece ayudarte. Ningún consejo de los demás tiene sentido.

De repente, tú te ves forzado a entrar en una crisis que elimina toda la confianza en tí mismo. Tú no tienes esperanza, excepto que rendir toda tu esperanza humana. Tú eres forzado a confiar en Dios -y ¡tú observas que el único camino es la confianza!

Pablo claramente nos está diciendo, “Tengo la sentencia de muerte sobre mí. He sido probado sin medida, hasta el límite de toda esperanza. Esto ha sido todo. ¡No puedo confiar más en mí mismo! ¡Tengo que voltear mi mirada hacia Dios, con fe en que Él solamente podrá salvarme de todos mis sufrimientos!”

No os ha sobrevenido ninguna prueba que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser probados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la prueba la salida, para que podáis soportarla. (1 Corintios 10:13).

¿Cuál es este camino de escape? ¡Es el llegar al límite de tu fuerza y de voltear tu mirada completamente hacia Dios! Es decir, como Pablo, “¡No confío más en mí!” El camino de escape es sencillo, una fe de niño en Dios. Es confiar totalmente en que Él te sacará adelante, renunciando a ti mismo y afirmando,  



 


 

3/19/2017

Evidencias del Día del Clamor

La Biblia dice que el Espíritu Santo será derramado como un …espíritu de gracia y de oración (Zacarías 12:10). El libro de Tito nos habla que la gracia nos es dada como poder sobre el pecado, para darnos la capacidad de vivir vidas sobrias y santas: La gracia de Dios se ha manifestado para salvación a toda la humanidad, y nos enseña que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente, mientras aguardamos la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo. (Tito 2:11-13).

Desde el Pentecostés ha habido una maravillosa medida de esta gracia en el pueblo de Dios. El Espíritu Santo ha traído convicción del pecado sobre todas las naciones, enseñando a creyentes de toda raza y lengua cómo hacer a un lado las cosas que están lejos de Dios y la lujuria de este mundo. El resultado ha sido un pueblo que vive sobria y rectamente en el mundo actual, y que se encuentra expectante a la venida de Jesús.

Yo creo que Zacarías 12:10 profetiza que en la última hora, el Espíritu Santo caerá poderosamente sobre el pueblo de Dios como un espíritu de gracia que lo aleja completamente de todo lo referente al mundo, al pecado. ¡Este producirá en ellos un clamor por un corazón puro!

La noticia que ha circulado en distintos ambientes evangélicos, recientemente, dice que líderes de diversos ministerios se habían estado reuniendo para buscar juntos al Señor. El Espíritu Santo empezó a exponer sus pecados y varios de ellos tuvieron que abandonar el ministerio. Respecto a este episodio alguien dijo: “Ahora que el Espíritu Santo ha venido, existe una presión por hacer lo correcto.”

Sus palabras impactan y no se puede hacerlas a un lado: presión por hacer lo correcto. Cuando el Espíritu Santo viene y expone el pecado, aquéllos que han sido tibios o que han abierto sus puertas al pecado reciben convicción en su corazón. Ministros serán despertados a una verdadera “predicación de la gracia”, aquélla que trae convicción a la gente sobre sus pecados ocultos.

¡Amados hermanos, la presión para alejarnos del pecado y hacer lo correcto va a ser muy ferviente y pesada en los últimos tiempos de la iglesia de Dios! Se ha jugado demasiado con los dones, con la unción y hasta con la gracia y la misericordia de Dios. Llega el día en que la verdad genuina atronará los aires y, solamente los que la acepten, la crean y la pongan por obra en sus vidas, seguirán adelante.