11/29/2015

Tatuaje

               En esta época en que los tatuajes están tan de moda y hasta fieles cristianos jóvenes caen en sus garras sin saber que entran en pactos antagónicos a su fe, quiero hablarte de otra clase de tatuaje, del tatuaje divino. Esta es una de las escrituras favoritas de muchos hermanos:
               Ustedes, los cielos, ¡Canten alabanzas! Y tú, tierra, ¡canta de alegría! ¡Que prorrumpan los montes en alabanzas! ¡El Señor ha consolado a su pueblo, y se ha compadecido de sus pobres! Sión dice: «El Señor me ha abandonado. El Señor se olvidó de mí.» ¿Pero acaso se olvida la mujer del hijo que dio a luz? ¿Acaso deja de compadecerse del hijo de su vientre? Tal vez ella lo olvide, pero yo nunca me olvidaré de ti. Yo te llevo grabada en las palmas de mis manos; siempre tengo presentes tus murallas (Isaías 49:13-16).
               La hago mía; ¡Dios dice que estoy grabado en la misma palma de su mano! La palabra hebrea que significa "tatuado", quiere decir “indeleble, imborrable.” ¡Él no puede extender su mano sin recordarme! Hoy yo quiero asegurarte lo siguiente: tú puedes pasar por pruebas y sufrimientos.
               Tú puedes estar muy lejos de lo que desearías estar en el Señor. Pero sobre todo sepa una cosa: ¡Tú eres el deleite de Él! Me dirijo a ti con la confianza y el conocimiento en mi corazón de que, a pesar de haber llegado, Él me ha hecho parte de su remanente. Yo creo con todo mi corazón que soy una corona real, una diadema en su mano, una delicia a su alma. Él no está enojado conmigo, ¡Él se deleita en mí! Escucha esta maravillosa promesa:
               Me alegro y me regocijo en tu amor, porque tú has visto mi aflicción y conoces las angustias de mi alma. No me entregaste al enemigo, sino que me pusiste en lugar espacioso. . . . ¡Oh, qué grande es tu bondad, que has guardado para los que te temen, que has preparado para aquellos que confían en ti, en presencia de los hijos de los hombres (Salmo 31:7-8, 19).

               Dios te ha dado todo lo que necesitas para ser libre y victorioso. Él ve tu condición y te cuida. Él te abraza cuando tú lo llamas y está listo para venir a ayudarte en este momento. ¿Es tan difícil creer eso? No lo parece, ¿Verdad? Y sin embargo el ochenta por ciento de los creyentes se está perdiendo la mayor parte de lo que Dios tiene para ellos, simplemente por no creerlo. ¿Será este el día en que modificarás tu pensamiento?



  

11/25/2015

Sequía

               Dios nos insiste que debe de haber “tierra seca” en nuestro paso por el Mar Rojo. Él le dijo a Israel, Y tú, alza tu vara, extiende tu mano sobre el mar y divídelo, para que los hijos de Israel pasen por medio del mar en seco. (Éxodo 14:16).
               Maravillosamente, Dios utiliza esta frase cuatro veces para decirle a su pueblo, “Ustedes cruzarán por tierra seca.” Nosotros encontramos esta frase cuando Israel estaba a punto de entrar a Canaán. Ellos cruzaron el Jordán por tierra seca en su camino a la Tierra Prometida. En otras palabras, tierra seca es un camino. Y si usted está en ella, entonces se encuentra dirigiéndose hacia a algún lugar.
               Tú no estás perdiendo terreno o estás yendo de regreso. Su tierra seca es el plan del Señor, Su obra en tu vida, los milagros que Él hará. Tú estás caminando hacia una revelación, hacia una nueva victoria en Cristo, hacia algo mayor. La Escritura testifica lo anterior. Observe cuando faraón y su ejército perdieron la batalla: en tierra seca provista por Dios. La tierra seca es el lugar exacto donde el diablo vendrá tras usted.
                Él quiere atacarte cuando tú te encuentras en tu punto más débil. Sin embargo, es en la misma tierra seca donde el Señor se deshace de “las ruedas de los carros de caballería” de los principados y potestades de Satanás: pues al volver las aguas, cubrieron los carros, la caballería y todo el ejército del faraón que había entrado tras ellos en el mar; no quedó ni uno de ellos. (Éxodo 14:28).
               En esencia, aquí Dios nos está diciendo: “Quiero que aprendas a caminar en fe - no conforme a una visión o a una voz, sino cuando estás en medio de un periodo de sequía. Quiero que estés seguro que cuando no puedes escuchar Mi voz o ver hacia adelante -cuando te encuentres en tierra seca- sepas que yo te estoy dirigiendo hacia un lugar. ”
                El Señor promete que Él convertirá nuestra tierra seca en manantiales de agua viva: Los afligidos y necesitados buscan las aguas, pero no las encuentran; seca está de sed su lengua. Yo, Jehová, los oiré...abriré en el desierto estanques de aguas. y manantiales de aguas en la tierra seca  (Isaías 41:17-18).

               Querido hermano o hermana, ¿Estás tú seco? Dios te está diciendo, “Pronto verás la cosecha. Donde antes había tierra seca, vida emanará a tus pies. ¡Y yo la he creado! Estate firme y ve lo que haré para tí en tierra seca.”

11/21/2015

Respuestas

               El apóstol Pablo escribió: Fiel es Dios, por el cual fuisteis llamados a la comunión con su Hijo Jesucristo, nuestro Señor. (1 Corintios 1:9). Este sencillo versículo nos expone una verdad que nos puede sostener ante toda tormenta que acontezca en nuestra vida. Aquí se encuentra una simple verdad que puede mantener a nuestros corazones en reposo cuando todas las cosas a nuestro alrededor son agitadas.
                Aquí, descubrimos aquella Palabra de Dios que puede guardarnos del temor que hoy en día afecta a todo el mundo. Esta verdad es: nosotros aprendemos sobre la fidelidad de Dios al responder a su llamado a estar en comunión con Su Hijo, Jesucristo, llamados a la comunión con su Hijo Jesucristo, nuestro Señor. (1:9)
               Nosotros no hemos sido llamados a confiar en nuestro propio intelecto. No hemos sido llamados a confiar en nuestra carne, o en los hombres, o en nada que pertenezca a este mundo. Jesús nos llama, Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. (Mateo11:28).
               Dios mismo es nuestra paz, nuestra seguridad y contentamiento. No son pocos los que han experimentado un gran contentamiento cuando por fe ven al Señor en la gloria -amándolos, llamándolos a su dulce presencia, diciéndoles que en Él todo es suficiente. No tienen qué suplicar, rogar, o tener temor.
               Entre más busquen a Jesús en todas las cosas, más sabrán cuánto Él se complace, pues sin fe es imposible agradarle. Tristemente, muchos que aman verdaderamente a Dios en tiempos de crisis entran en pánico, se preocupan y se inquietan.
               Pasan tiempo tratando de buscar salidas a sus problemas o maneras para soportar su tribulación. Ellos no prestan atención a Su llamado a “venir y cenar” con Él. No estamos hablando de pasar una hora cada día en oración.

                Estamos hablando de centrarnos en Él durante todo el día, Orad sin cesar (1 Tesalonicenses 5:17). Esto es sencillo, una conversación en silencio - simplemente hablando con Él, llegando a familiarizarnos más con Él, para que en momento de crisis no tengamos que correr consternados a nuestro closet de oración y gemir por ayuda a un extraño. Él escucha nuestro clamor, fuerte o silencioso. Y Él, en su fidelidad, siempre nos contesta. 

11/14/2015

Reclamos

               Ya hemos descrito en reflexiones anteriores como puedes tú recurrir al almacén de Dios y obtener lo que necesitas: Primero: Acércate confiadamente a Su trono y pide extensivamente toda la gracia y la misericordia que tú necesitas para enfrentar todas las tentaciones y pruebas. El diablo tiene un millón de maneras de hacerte sentir culpable, temeroso, condenado y confundido, inclusive te dirá: "¡Te sientes así porque tienes basura en tu corazón!" Sin embargo, te puedo decir que muchos han dejado de ver sus corazones desde hace mucho tiempo porque siempre está negro. ¡Pero para nuestro Padre nuestros corazones son de color blanco pues están cubiertos con la sangre del Cordero! No importa cómo te sientas, busca en la Palabra de Dios lo que Jesús ha hecho. ¡Él te ha dado borrón y cuenta nueva!
               Segundo: Recuérdale a Dios que fue Su idea invitarte a entrar. Tú no recurriste al Señor diciendo: "¡Padre, quiero todo lo que tienes!" Él te ha invitado al decirte: "Todo lo mío es tuyo. ¡Ven y tómalo!"
               Tercero: Tómale a Dios su Palabra! La Biblia dice que todo lo que Él tiene para nosotros se obtiene por la fe. Tú solo tienes que decir por fe: "Señor Jesús, inúndame con tu paz, pues has dicho que es mía. Yo reclamo descanso para mi alma." No tienes que trabajar para ello, ni cantar ni alabar. Esto viene por estar arraigado y cimentado en una revelación del amor de Dios hacia ti. Esto no proviene de un sentimiento, sino más bien de la Palabra que Él mismo ha dicho: "¡En mi casa hay pan de sobra!"
               Cuarto: ¡Toma la Palabra de Dios y destruye con un martillo todo tu miedo, culpa y condenación en mil pedazos! ¡Rechaza todo lo que no es de Dios! Tú puedes decir: "Si el diablo viene a mí con sus mentiras, mi Padre ya lo sabe todo y Él me ha perdonado y me ha limpiado. No hay culpabilidad o condenación contra mí. ¡Soy libre!"

               Yo creo que si ahora mismo tú le pides al Espíritu que te ayude a agarrar esta verdad para mantenerte arraigado y cimentado en Él, los próximos días serán los más grandes que hayas tenido. Tú puedes decir: "Señor Jesús, sé que voy a cometer errores, pero nada me va a mover, porque sé que tienes todo lo que yo necesito para alcanzar la victoria y para vivir en ella." Recuerda una vez más: ¡Entra a Su almacén y reclama todo lo que es tuyo por parte de tu Padre amoroso!

11/08/2015

¡Obedece!

               Si tú quieres dirección, si piensas que estás listo para hacer lo que Él te pide, entonces déjame preguntarte: ¿Estás listo para recibir una palabra inquietante, una misión de dificultad y rechazo, una vida de fe sin garantía de comodidades excepto las del Espíritu Santo? ¡Eso es exactamente lo que le sucedió a Isaías!
               El profeta se ofreció: "Envíame, Señor," y ¡Dios le envió a una misión dura y difícil! Dijo entonces: Ve y dile a este pueblo: “Oigan bien, pero no entiendan; vean bien, pero no comprendan.” Entorpece el corazón de este pueblo. Cierra sus oídos, y ciega sus ojos. Que no vea con sus ojos ni oiga con sus oídos, ni entienda con su corazón, para que no se convierta ni sea sanado. (Isaías 6:9-10).
                ¡La palabra que oyó Isaías no era halagadora! Por el contrario, lo haría odiado e impopular. El Señor le dijo: "¡Ve, endurece a aquello que se niegan a oírme hablar! Cierra los ojos y los oídos. ¡Termina de endurecer su corazón!" Si deseas conocer la voz de Dios, entonces tú debes estar dispuesto a escuchar todo lo que Él dice. Dios nunca dirá: "¡Ve!" Hasta que Él primero pregunte: "¿Quién irá?" Él vendrá a cuestionarle, "¿Estás dispuesto a hacer cualquier cosa que te digo y a hacerlo a mi manera? ¿Estás dispuesto a dar tu vida?"
                Cuando escribí mi primer libro, supuse que iba a ser el único; Él me había dado la letra, el espíritu, el contenido y el objetivo. Yo francamente creía que ya no podría jamás repetir todo eso en otra dirección. ¿Sabes qué? Llevo siete, y no sé si no habrá siete más; Dios es imprevisible para el hombre, y también inagotable como fuente de sabiduría.
                ¿Qué más puede decirme? Piensa uno; y ¡Zás! Al minuto siguiente Él te sale con una nueva que no te habías imaginado ni por asomo. Sí, queremos escuchar la voz de Dios, pero deseamos oírla cómodamente. No ansiamos que ésta nos sacuda. Sin embargo, ¿por qué Dios nos daría su voz de dirección si no está seguro de que le obedeceremos?

                Abraham aprendió en primer lugar a oír la voz de Dios obedeciendo prontamente lo que en su momento había escuchado. La palabra de Dios para él era sacrificar a su hijo, Isaac (Génesis 22:2). Abraham actuó conforme a esa palabra y su obediencia se convirtió en un aroma perfumado que tocó el mundo entero: En tu simiente todas las naciones de la tierra serán bendecidas, porque obedeciste mi voz (Génesis 22:18).

10/29/2015

Voces

Pedro advierte a los creyentes de los últimos días que Satanás vendrá a ellos en alta voz, tratando de incitarles miedo. Sed sobrios y velad, porque vuestro adversario el diablo anda como león rugiente, buscando a quien devorar (1 Pedro 5:8).
               Esta es mi observación al respecto, tómala o déjala; no es doctrina: Si Satanás está haciendo conocer su voz en estos últimos días, y está mostrando su poder a las masas de almas perdidas, ¿Cuánto más importante es para el pueblo de Dios conocer la voz de su Padre?
               ¿Crees tú que el Señor podría estar sentado permaneciendo en silencio mientras que Satanás ruge en el mundo? ¡Nunca! Isaías dijo: Y el Señor hará oír su potente voz, (Isaías 30:30). Desde los tiempos de Adán y Eva, Dios ha estado hablando con el hombre.
                Se escuchó el sonido del Señor Dios (Génesis 3:8). Adán dijo: Oí tu voz en el huerto, y tuve miedo (Génesis 3:10). Desde el Génesis hasta el final del Nuevo Testamento, Dios hizo conocer su voz a su pueblo.
               En los libros de los profetas vemos esta frase repetirse una y otra vez, "Y dijo Dios…"  La voz de Dios era conocida y comprendida. Jesús confirmó lo anterior en el Nuevo Testamento al presentar el ejemplo del Buen Pastor. Las ovejas oyen su voz. . . las ovejas le siguen, porque conocen su voz (Juan 10:3-4).
               Adán se escondió de la voz de Dios a causa de la culpa y la vergüenza de su pecado. Y es ahí exactamente donde muchos del pueblo de Dios se encuentran hoy en día, escondidos y con miedo de escuchar a Dios hablar.
               Si deseas escuchar la voz de Dios, debes estar listo para tener tu alma purificada y limpia. Si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad (1 Juan 1:9).



10/25/2015

Encuentro

               Dios desea hablar contigo como si estuvieras sentado cenando con Él. Él quiere conversar contigo sobre todo, sobre cualquier asunto, de corazón a corazón. La Biblia dice: He aquí, yo estoy a la puerta y llamo. Si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo (Apocalipsis 3:20).
               Este versículo a menudo se ha utilizado para referirse a los inconversos. Hablamos de Jesús parado a la puerta del corazón del pecador, buscando entrar. Pero no es así, porque resulta que aquí ¡Cristo les está hablando a los creyentes! El contexto muestra que Cristo les está hablando a aquellos que están vestidos de ropas blancas (la justicia), que han comprado oro probado en el fuego, cuyos ojos están ungidos (tienen una revelación), que son amados, reprobados y castigados (ver Apocalipsis 3:15-19).
                Éstas son personas arrepentidas, ¡Gente santa que quiere conocer la voz de Dios! Al leer y releer el versículo 20 en este pasaje, tres palabras me resaltaban: "¡Abre la puerta! ¡Abre la puerta!" Y el Espíritu de Dios habló claramente al corazón de los que siguen teniendo hambre y sed de justicia, y dijo: “La razón por la cual no me has oído como quiero ser escuchado es porque no estás totalmente abierto en tu espíritu para escuchar!"
               Desde nuestra perspectiva, esta puerta representa un compromiso -que muchos cristianos aún no han hecho por completo- La mayoría de los creyentes oran: "Señor, todo lo que necesito es un pequeño consejo, unas palabras de dirección, un recordatorio de que me amas. Sólo déjame saber si estoy haciendo bien o mal. ¡Ve delante de mí y abre las puertas!" Pero Jesús nos responde: "Si todo lo que quieres de mí es dirección, puedo enviarte un profeta. Si sólo quieres saber a dónde ir y qué hacer, puedo enviar a alguien que haga las veces de guía. Pero ¡me estás perdiendo!"
               Jesús quiere tu cercanía, tus emociones más profundas, tu lugar secreto. Quiere sentarse contigo y compartir todo lo que está en Su corazón, hablar contigo cara a cara. Apocalipsis 3 es un cuadro maravilloso de esto.

               Habla del amor y de la intimidad, de compartir secretos con entonaciones suaves y tiernas. Cuando Jesús entra, trae alimento y pan, en otras palabras, Él mismo ingresa. Cuando te alimentes de Él ¡Allí sí que estarás satisfecho por completo!

10/20/2015

¿Independencia?

               La parábola del hijo pródigo trata de dos hijos, uno que llega al final de sus propios recursos, y otro que no reclama los recursos de su padre. Esta parábola también habla sobre el amor incondicional del padre y de la provisión en su casa.
               El hijo menor se dirigió a su padre y le dijo: Dame la parte de la hacienda que me corresponde (Lucas 15:12) La parte que recibió y luego perdió, representa sus propios intereses: sus talentos, sus capacidades, todas las cosas que utilizamos para enfrentar la vida y todos sus problemas.
               Él dijo, "tengo inteligencia, buen ingenio y buen antecedente. ¡Puedo salir y vivir por mi cuenta!"  La actitud del hijo menor describe a los cristianos de hoy en día. Sin embargo, cuando las cosas se ponen difíciles, ¡Cuán pronto llegamos al final de nuestros propios recursos! ¡Cuán rápido gastamos todo lo que tenemos dentro de nosotros mismos! ¡Podemos calcular nuestra salida de algunos problemas y encontrar la fuerza interior para algunas pruebas, pero llega un tiempo cuándo el hambre golpea el alma!
               Tú llegas al final de ti mismo sin saber qué camino tomar. Tus amigos no pueden ayudarte, quedas vacío, sufriendo, sin nada ni nadie a quien puedas acudir. Estás agotado y tus ganas de luchar se han acabado. Todo lo que te queda es miedo, depresión, vacío y desesperanza.
               ¿Sigues dando vueltas en la pocilga del diablo, revolcándote en el vacío, muriendo de hambre? Eso es lo que pasó con el hijo pródigo. ¡No quedaba nada en él que pudiera aprovechar! Había agotado todos sus recursos y se dio cuenta hasta dónde le había llevado su independencia. Pero, ¿qué ocurrió para que finalmente volviera en sí? ¡Se acordó de toda la abundante provisión en casa de su padre!
               Él dijo, "me muero de hambre aquí. Pero en casa de mi padre ¡El pan sobra!". Decidió entonces regresar y tomar la abundante y generosa provisión de su padre. No hay ni una sola palabra en esta parábola que indique el hijo pródigo volvió por amor a su padre.
               Es cierto que se arrepintió, de hecho, cayó de rodillas, llorando: "Padre, ¡lo siento! He pecado contra ti y contra Dios. Yo no soy digno de entrar en su casa,” pero él nunca dijo: " ¡Padre, he vuelto porque te quiero!"
                Lo anterior nos revela que el amor de Dios para con nosotros es sin condiciones, no depende de nuestro amor por Él. La verdad es que Él nos amó aun cuando nuestros corazones estaban lejos de Él. ¡Este es el amor incondicional!



 



10/10/2015

Paradigmas

En muchas ocasiones me habrás leído o escuchado hablar del tremendo obstáculo que se manifiesta en nuestras iglesias respecto a los paradigmas. He procurado explicar, asimismo, qué cosa es un paradigma. Sin embargo, creo que lo que voy a transcribir a continuación, es el ejemplo simple más práctico que podríamos encontrar y detalla, casi con precisión milimétrica, las contrariedades que ciertas costumbres o tradiciones producen en el pueblo cristiano.
Para ilustrar la necesidad de preguntarse el porqué de las cosas, la necesidad de cuestionarse lo establecido, la necesidad de conocer las propias creencias y desafiarlas regularmente, contaré hoy la paradoja de los monos y los plátanos:
En un experimento se metieron cinco monos en una habitación. En el centro de la misma ubicaron una escalera, y en lo alto, unos plátanos. Cuando uno de los monos ascendía por la escalera para acceder a los plátanos, los experimentadores rociaban al resto de monos con un chorro de agua fría.
Al cabo de un tiempo, los monos asimilaron la conexión entre el uso de la escalera y el chorro de agua fría, de modo que cuando uno de ellos se aventuraba a ascender en busca de un plátano, el resto de monos se lo impedían con violencia. Al final, e incluso ante la tentación del alimento, ningún mono se atrevía a subir por la escalera.
En ese momento, los experimentadores extrajeron uno de los cinco monos iniciales e introdujeron uno nuevo en la habitación. El mono nuevo, naturalmente, trepó por la escalera en busca de los plátanos. En cuanto los demás observaron sus intenciones, se abalanzaron sobre él y lo bajaron a golpes antes de que el chorro de agua fría hiciera su aparición.
Después de repetirse la experiencia varias veces, al final el nuevo mono comprendió que era mejor para su integridad renunciar a ascender por la escalera. Los experimentadores sustituyeron otra vez a uno de los monos del grupo inicial. El primer mono sustituido participó con especial interés en las palizas al nuevo mono trepador.
 Posteriormente se repitió el proceso con el tercer, cuarto y quinto mono, hasta que llegó un momento en que todos los monos del experimento inicial habían sido sustituidos. En ese momento, los experimentadores se encontraron con algo sorprendente. Ninguno de los monos que había en la habitación había recibido nunca el chorro de agua fría.
 Sin embargo, ninguno se atrevía a trepar para hacerse con los plátanos. Si hubieran podido preguntar a los primates por qué no subían para alcanzar el alimento, probablemente la respuesta hubiera sido esta “No lo sé. Esto siempre ha sido así”.
Asombroso, ¿Verdad? Sin embargo, lo vemos a cada domingo en cientos de lugares, cuando ante nuestra pregunta de por qué se está haciendo tal o cual cosa que no es bíblica, se nos responde con las mismas palabras.
Albert Einstein pronunció una sentencia secular que, en casos, los cristianos podemos incorporar a nuestras enseñanzas: “Triste época la nuestra. Es más fácil desintegrar un átomo que un prejuicio”

10/08/2015

Pureza

               El Espíritu de Dios siempre ha estado llamando a la humanidad hacia sí mismo -a la santidad, a la pureza de corazón, a la vida consagrada- y en cada generación un remanente responde a este llamado. José respondió al llamado de Dios a una edad muy temprana. Sus diez hermanos mayores recibieron el mismo llamado a la entrega y a caminar en rectitud pero ellos eligieron permanecer en el mundo. Por lo menos en dos ocasiones todos los hijos de Jacob recibieron el llamado del Espíritu con toda claridad. La primera fue cuando Jacob erigió un altar al Dios de Israel (Génesis 33:18-20). Jacob llamó a sus hijos hasta el altar para adorar con él, arrodillarse ante el Señor y seguirlo, pero en lugar de ello, los hermanos de José se tornaron a la venganza y al derramamiento de sangre.
               La segunda vez que Dios claramente llamó a estos diez, estaban en Betel. Jacob sabía que sus hijos estaban atados a la idolatría y que se encontraban rechazando el llamado de Dios a la pureza y a la justicia, por lo que él les advirtió: Quitad los dioses ajenos que están entre vosotros, y sean limpios, cambien su ropa y levantémonos, vayamos a Betel, allí haré un altar a Dios (Génesis 35:2-3). ¡Este es uno de los más claros llamados en toda la Palabra de Dios! La frase "cambiar de ropa" en hebreo significa una purificación moral y espiritual de la mente y el corazón. En apariencia, los hijos de Jacob se rindieron: Así dieron a Jacob todos los dioses ajenos que había en su mano, y los zarcillos (versículo 4).
               Pero su arrepentimiento fue solo superficial, ellos nunca tuvieron un verdadero cambio de corazón ¡Regresaron a su rebelión, odio, envidia y contienda! José era diferente a sus hermanos: su arrepentimiento había sido desde el corazón. Respondió al llamado del Espíritu y se dispuso por completo a seguir al Señor. En medio de un ambiente malo, perverso; José mantiene las manos limpias y el corazón puro. José fue enviado a los campos para ayudar a sus hermanos en el cuidado de los rebaños de la familia.
                ¡Pero pronto se entristeció porque sus hermanos hablaban y vivían como los paganos! Su corazón puro fue aplastado por la maldad de su propia familia. Y José trajo a su padre malos informes sobre ellos (37:2), José descargó su corazón a su padre: "No vas a creer la forma en que viven, ellos hablan en contra de tu Dios, ¡ellos lo afligen...!" Una marca de la Compañía José es que se lamentan por el pecado. Han abandonado los ídolos y se enamoran de Jesús ¡Su corazón está encendido con santidad!
               Ellos ven el pecado en la tierra, pero sobre todo se entristecen por el pecado en la iglesia y de la iglesia. Ellos gritan desde su alma: "¡Oh, Padre, mira lo que está pasando entre tus hijos!" Si tú te haces parte de esta compañía de los últimos tiempos, no puedes pasar por alto el pecado. Más bien, algo tiene que levantarse dentro tuyo que diga: "¡Oh, Dios, no puedo soportar lo que ellos hacen en tu nombre!" Entonces, tú orarás -no contra las personas- sino contra la incursión de los poderes demoníacos en la iglesia de Jesucristo.







10/04/2015

Riquezas

               Es indudable, tú no puedes separar la provisión de Dios de su amor, el cual tiene que ver con la abundante riqueza guardada en la gloria para que nosotros hagamos uso de ella. Él nos ha dado la provisión que necesitamos para afrontar cada crisis en la vida, y así ¡ayudarnos a vivir victoriosamente en cualquier momento! Durante semanas alguien estuvo orando: "Señor, yo quiero conocer tu corazón. No puedo tener una revelación de tu amor por mí a partir de los libros de mi biblioteca, o incluso de los hombres más santos de todos los tiempos. Sólo puede venir de ti. ¡Quiero mi propia revelación de tu amor proveniente directamente de tu corazón! Quiero verla con tanta claridad que cambie mi caminar contigo y la forma en que ministro."
               Mientras esa persona oraba, no sabía qué debía esperar. ¿Sería una revelación de su amor que vendría corriendo a su alma como un río de gloria? ¿Podría aparecer como la comprensión de algo grande que lo dejaría sin aliento? ¿Sería una sensación de ser muy especial para Él, o un toque de su mano sobre él tan real que lo cambiaría para siempre? No, Dios le habló a través de un corto y simple versículo: Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna. (Juan 3:16).
               Su amor está ligado a sus riquezas en gloria… ¡abundante provisión para nosotros! La Biblia dice que nuestro amor por el Señor se demuestra en la obediencia a Él. Pero su amor por nosotros se manifiesta de otra manera ¡Por su dar! No se le puede conocer como un Dios de amor hasta que se le ve como un Dios dador.
               Dios nos amó tanto, que invirtió en su Hijo Jesús todos los tesoros, la gloria y las recompensas del Padre, y luego nos lo dio a nosotros. Cristo es un regalo de Dios para nosotros. Por cuanto agradó al Padre que en él habitase toda plenitud (Colosenses 1:19). - Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad. Y vosotros estáis completos en él (2:9-10).
               En otras palabras, "En Él, tú tienes toda la provisión, ¡Todo lo que necesitas!" Muy pocos cristianos se toman el tiempo para apropiarse de lo que Dios ha ofrecido gratuitamente. Nosotros no vamos tras ello ni tomamos posesión. De ahí que los tesoros de Cristo a menudo se encuentren en la gloria, sin ser reclamados.
               ¡Qué sorpresa nos vamos a llevar cuando lleguemos a la gloria! En ese momento, Dios nos mostrará toda la riqueza que su amor había provisto y la forma en que no hicimos uso de ella.


 






9/30/2015

¡Vísteme!

               Vestíos de toda la armadura de Dios para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo (Efesios 6:11).
               Mucho se ha predicado y enseñado respecto a la famosa “armadura de Dios”, especialmente en todos aquellos que incursionan o desean incursionar en lo que llamamos “la guerra espiritual”. Sin embargo, no todos han prestado debida atención a sus estados íntimos y personales a la hora de emprender la batalla.
               Han tomado con ligereza a esa guerra, viéndola más como una fantasía de ciencia-ficción ilustrada que como una realidad cotidiana, dura y a veces trágica. De allí que esta simbólica carta a Jesús de alguien en estado de plena humildad que encontré entre tanta cosa que anda girando en la cibernética, pueda darte una mejor claridad al respecto. Dice así:
               “Querido Jesús, Tú me dices que resista al diablo y él huirá de mí, pero yo no tengo ningún poder de resistencia. Tú eres el que tiene todo el poder y la resistencia que pueda necesitar, así que te ruego que me des ese poder para resistir.  Tú dijiste que podía mover montañas  si yo tuviera fe inclusive del tamaño de un grano de mostaza; sin embargo, mi montaña no se moverá, a pesar de que mi fe en ti es tan grande como la puedo concebir.
               Tú hiciste los cielos y la tierra; por favor, mueve mi montaña. Tu dijiste: "Huid del mal!" así que corrí a toda prisa, pero el pecado me alcanzó en mi mejor momento de esfuerzo. Tú tienes el poder sobre todo el poder del enemigo, con milagros, señales y prodigios., líbrame de la trampa de Satanás. Aún no tengo la fuerza para ponerme toda la armadura, así que por favor, cual escudero, ¡Vísteme! Haz por mí lo que yo sé que no puedo hacer por mí mismo.”
               Vivimos predicando, proclamando, difundiendo, anunciando y hasta vociferando respecto a la libertad en Cristo, fundamentalmente los que hemos dejado atrás las castrantes estructuras de la religión hueca y vacía.
               Sin embargo, una gran mayoría de nosotros aún no ha entendido que, libertad en Cristo es, esencial y precisamente, absoluta dependencia de Él. Si no nos mantenemos aferrados a su mano, y nos postramos con total y absoluta transparencia y humillación a sus pues, tal como lo hace el anónimo autor de esa simbólica carta, muy difícilmente podremos acceder a esa clase de poder, ser vestidos con esa invencible armadura divina y cumplir en la realidad lo que tantas veces hemos repetido sin vivir: en Cristo somos más que vencedores.
               ¿Podrás decir amén? Hazlo, pero sólo si te comprometes a ponerlo por obra. Si no lo tienes claro, entonces por ahora calla, no digas nada. Aún estás desnudo. Y ningún soldado pelea y gana una guerra sin ropas.









9/26/2015

Cimientos

               Para que por la fe Cristo habite en sus corazones, y para que, arraigados y cimentados en amor, sean ustedes plenamente capaces de comprender, con todos los santos, cuál es la anchura, la longitud, la profundidad y la altura del amor de Cristo; en fin, que conozcan ese amor, que excede a todo conocimiento, para que sean llenos de toda la plenitud de Dios. (Efesios 3:17-19).
               En este versículo “arraigados y cimentados” significa "construir en virtud de un cimiento profundo y estable de conocimiento y comprensión del amor de Dios hacia ti." En otras palabras, ¡el conocimiento del amor de Dios hacia usted es la verdad fundamental sobre la cual todas las otras verdades deben ser construidas! Por ejemplo, el temor de Dios está basado en esta verdad.
               El santo temor de Dios no es sentir terror de que él esté listo para abatirle si lo descubre cometiendo alguna pequeña falta. Más bien, es el temor de su santidad contra la rebelión y de lo que él hace a los que aman más las tinieblas que a la luz. Los cristianos que viven en culpa, miedo y condenación no están "arraigados y cimentados" en el amor de Dios. Nuestro Padre celestial envió a su Hijo a morir por nuestros pecados y debilidades.
               Y sin conocer plenamente y comprender completamente este tipo de amor, usted ¡Nunca tendrá un cimiento estable o permanente! [Que Tú]. . . puede ser capaz de comprender. . . el amor de Cristo (Efesios 3:18-19). Aquí la palabra griega para “comprender” indica "apoderarse con avidez o echar mano de."
               El apóstol Pablo da los medios para que tú aproveches esta verdad y la conviertas en el fundamento de tu vida cristiana. Pablo te exhorta a que saques tus manos espirituales y digas: "¡Voy a echar mano de esto!" Tal vez tú eres asaltado por una tentación que no puedes quitarte de encima.
               O quizá tú tienes una sensación de no ser suficiente, una sensación de indignidad, o miedo a que el diablo te engañe y llegues a fallarle Dios. ¡Este es el día para que despiertes al amor de Dios hacia usted!
               Oro para que mientras tú lees este mensaje, algo golpee profundo en tu corazón, y  seas capaz de decir: "Esto tiene razón. Ese soy yo y ¡No quiero vivir de esta manera!" Ruego para que tú te apoderes de esta verdad que te abrirá los ojos y te ayudará a entrar por completo en un nuevo reino de alegría y paz en tu diario caminar con Él.


 






9/23/2015

Almacén

               ¿Estás cansado o cansada de vivir como un mendigo cuando todo lo que necesitas te ha sido provisto? Tal vez tu enfoque es erróneo. ¿Tiendes a hablar extensamente de tus debilidades, tentaciones y fracasos del pasado? ¿Al mirar dentro de tu propio corazón lo que ves te desanima? ¿Has permitido que la culpa se filtre en ti? ¡Entiende, debe mirar a Jesús, el autor y consumador de la fe! Cuando Satanás viene y apunta a cierta debilidad en tu corazón, tú tienes todo el derecho a responder: "¡Dios sabe todo de mí y aún me ama! Él me ha dado todo lo que necesito para alcanzar y mantener la victoria."
               Porque si nuestro corazón nos condena, Dios es más grande que nuestro corazón y conoce todas las cosas (1 Juan 3:20). Él sabe todo sobre ti y todavía te ama lo suficiente como para decir: "Ven y obtén todo lo que necesitas. ¡El almacén está abierto!" Las puertas de su bodega están abiertas y sus riquezas están llenas a rebosar.
               Dios te está instando a: acerquémonos confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro (Hebreos 4:16). ¿Cuántos años has estado afuera? Tú tienes un padre que ha desplegado un gran tesoro de provisión para ti, y el cual aún no has reclamado. La parábola del hijo pródigo nos muestra que por entrar y disfrutar del tesoro de su padre, el hijo pródigo lo obtuvo en dos sentidos. Él podía vivir su vida terrenal con el perdón abundante, la alegría, la paz y el descanso que le pertenecían, y cuando la muerte lo llevara a su herencia eterna, podría plenamente disfrutar de lo que había conocido ya en la tierra.
               De hecho, el pecado más grande fue cometido por el hermano mayor, el que se quedó en casa, quien caminó obedientemente y quien nunca dejó a su padre. Sí, es un pecado perder la esencia del Padre en una vida sensual y un espíritu fuera de control, pero es un pecado aún mayor rechazar el gran amor de Dios y dejar sin reclamar los abundantes recursos que nos dio pagando un alto precio.
               El hijo pródigo no fue castigado, reprochado o recordado de su pecado porque Dios no permitiría al pecado ser el foco de la restauración. Hubo verdadero arrepentimiento y dolor devoto. Ahora era momento de pasar a la mesa del banquete de la fiesta. El padre dijo al hijo mayor, "se había perdido, pero ahora está nuevamente en casa. ¡Es perdonado y es momento de alegrarse y ser feliz!" 
               Yo sé que aun hoy, a muchos cristianos este pasaje les parece injusto. Sin embargo, tengo una sola pregunta para hacerte que también deberé formularme yo mismo: ¿Qué conoces, o cuánto conoces respecto a la calidad y cualidad de la justicia de Dios? Si no tienes una respuesta contundente, será mejor que no analices la palabra de Dios, sólo acéptala, créela y ponla por obra ya mismo.









9/20/2015

Banquete

               Me llevó a la casa del banquete, Y su bandera sobre mí fue amor (Cantar de los Cantares 2:4). En la parábola del hijo pródigo la felicidad del padre no podía estar completa hasta que estuvo sentado en el salón de banquetes con su hijo. Tenía que asegurarse de que el muchacho sabía que había sido perdonado y su pecado borrado. ¡Ellos tenían que sentarse a la mesa y celebrar con el cordero!
               Si tú hubieras mirado por una la ventana ese preciso momento, tú habrías visto a un joven que acababa de entrar a una verdadera revelación del amor de Dios: ¡Él estaba bailando! Había música. Él reía y estaba feliz. ¡Su padre estaba contento por él, le sonreía!
               El hijo no estaba bajo una nube de temor. Él no estaba escuchando las viejas mentiras del enemigo: "¡Vas derecho hacia el chiquero! No eres digno de amor…". No, él aceptó el perdón de su padre y obedeció sus palabras referentes a venir y tomar para sí todo lo que necesitara.
               El hijo escuchó el susurro del padre para él y para su hermano mayor: Todo lo mío es tuyo. No hay necesidad alguna de tener hambre otra vez. No necesitas estar solo, pobre o aislado de mi provisión (Lucas 15:31).
               Aquí está la plenitud del amor de Dios, ¡el corazón mismo de todo esto! Con ello me refiero a que incluso, en nuestros momentos más oscuros, Dios no sólo nos abraza y nos trae de nuevo, sino que también nos dice: Sacad el ternero cebado, y comamos y celebremos! En mi casa hay banquete, hay un derroche de abundancia para mi amado! (Lucas 15:22-24).
               Hoy tenemos una promesa aún mejor: que conozcan ese amor, que excede a todo conocimiento, para que sean llenos de toda la plenitud de Dios. Y a Aquel que es poderoso para hacer que todas las cosas excedan a lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros, (Efesios 3:19-20).
               Aquí está el amor de Dios que nos ha sido prometido: "Te ofrezco excesiva, abundante, plena provisión para toda crisis, y alegría a lo largo de toda tu vida. ¡Puedes venir a mi almacén y reclamarlo todo! "