10/20/2015

¿Independencia?

               La parábola del hijo pródigo trata de dos hijos, uno que llega al final de sus propios recursos, y otro que no reclama los recursos de su padre. Esta parábola también habla sobre el amor incondicional del padre y de la provisión en su casa.
               El hijo menor se dirigió a su padre y le dijo: Dame la parte de la hacienda que me corresponde (Lucas 15:12) La parte que recibió y luego perdió, representa sus propios intereses: sus talentos, sus capacidades, todas las cosas que utilizamos para enfrentar la vida y todos sus problemas.
               Él dijo, "tengo inteligencia, buen ingenio y buen antecedente. ¡Puedo salir y vivir por mi cuenta!"  La actitud del hijo menor describe a los cristianos de hoy en día. Sin embargo, cuando las cosas se ponen difíciles, ¡Cuán pronto llegamos al final de nuestros propios recursos! ¡Cuán rápido gastamos todo lo que tenemos dentro de nosotros mismos! ¡Podemos calcular nuestra salida de algunos problemas y encontrar la fuerza interior para algunas pruebas, pero llega un tiempo cuándo el hambre golpea el alma!
               Tú llegas al final de ti mismo sin saber qué camino tomar. Tus amigos no pueden ayudarte, quedas vacío, sufriendo, sin nada ni nadie a quien puedas acudir. Estás agotado y tus ganas de luchar se han acabado. Todo lo que te queda es miedo, depresión, vacío y desesperanza.
               ¿Sigues dando vueltas en la pocilga del diablo, revolcándote en el vacío, muriendo de hambre? Eso es lo que pasó con el hijo pródigo. ¡No quedaba nada en él que pudiera aprovechar! Había agotado todos sus recursos y se dio cuenta hasta dónde le había llevado su independencia. Pero, ¿qué ocurrió para que finalmente volviera en sí? ¡Se acordó de toda la abundante provisión en casa de su padre!
               Él dijo, "me muero de hambre aquí. Pero en casa de mi padre ¡El pan sobra!". Decidió entonces regresar y tomar la abundante y generosa provisión de su padre. No hay ni una sola palabra en esta parábola que indique el hijo pródigo volvió por amor a su padre.
               Es cierto que se arrepintió, de hecho, cayó de rodillas, llorando: "Padre, ¡lo siento! He pecado contra ti y contra Dios. Yo no soy digno de entrar en su casa,” pero él nunca dijo: " ¡Padre, he vuelto porque te quiero!"
                Lo anterior nos revela que el amor de Dios para con nosotros es sin condiciones, no depende de nuestro amor por Él. La verdad es que Él nos amó aun cuando nuestros corazones estaban lejos de Él. ¡Este es el amor incondicional!



 



2 comentarios:

M.E.R.Q. dijo...

guauuuuuuuu.....que tremendo!!!...tantas veces leído y nunca visto!!!...se arrepintió...sabia que pecó ...pero nunca dijo: te amo tanto que quiero volver...te amo tanto que me arrepiento...solamente reconoció la tremenda provisión que había en casa de su padre y reconoció su pecado!!!...que maravilla gloriosa poder ver una vez mas el amor incondicional sin el cual no estaríamos, no seriamos...gracias Padre por tu amor, TU GRACIA maravillosa a nuestras vidas...te alabamos y adoramos por ello!!!...gloria al Padre!!!...en el nombre de Jesucristo...un abrazo en Cristo....

Unknown dijo...

Dios les bendiga, me gustaria compartir con todos un testimonio del incondicional amor que El Padre puede tener para con nosotros. Y aunque el mismo no esta acorde con la parábola, pero si manifiesta lo que Dios Padre, algunas veces hace para que avancemos.
A principio de año recibí una palabra de nuevo de Dios que me decía que en mi corazón habían cosas ocultas que debían de ser manifiestas. Que le dolía tener que ponerme a prueba pues iba a sufrir mucho. A lo cual dije hagase tu voluntad, soy tu hijo y se que me amas.
En 1 Corintios 10:13, dice que Dios con la prueba da conjuntamente la salida. Y en Romanos 5:1-11 da una comparación del sacrificio de Cristo aclarando que las pruebas producen en nosotros esperanza. En el capítulo 34 del libro de Job, Eliu justifica la soberaniá de Dios llamando a Job al arrepentimiento allás pecado si o no. Díos quiere manifestarse en tu vida.
De estos versículos yo he construido una fortaleza para resistir cualquier prueba posible, pero en esta no valió.
Tiempo después sobre mi descendió una terrible oscuridad la cual apagó mi espíritu completamente, no podía alabarle ni adorarle, no podía leer la biblia, meditar, escudriñar o escuchar su voz. Cuando oraba sentía una opresión terrible.
Mi vieja naturaleza afloró como cuando cae la lluvia en tierra seca y crece la hierva. Y les soy sincero luche y luche contra mis deseos y pasiones y hasta pensé en irme al mundo de nuevo, pero pensé en las cosas que había dejado atrás y mire a mi Dios y dije a que voy al mundo si lo único real y verdadero que hay en mi vida eres Tú.
Y en el estado más deplorable de mi triste humanidad pues no tenía deseos de hacer nada un día llegue al trabajo y un compañero no cristiano tenía en su celular una canción de Lilly Goodman "Al final",a través de esa canción Dios me ministro que como dice en Romanos 8 " todo obra para bien" y que si Él no me enseña a amarlo nunca podré entender lo que Él quiere hacer en mi vida. Eso fue un pequeño respiró pues entendí que la última palabra en nuestra vidas es Dios quien la tiene y que verdaderamente Él nos conoce. No importa si lo crees o no Él te conoce y siempre querrá manifestarse en tu vida si tu se lo permites. Empecé entonces a buscar en mi donde estaba el fallo,(porque aunque no lo queramos aceptar el fallo siempre esta en nosotros) y una noche antes de dormir estoy orando y pidiendo dirección por esa situación y al acostarme después de tanto tiempo escuche la voz de mi Señor la cual me dijo "Hijo mío yo quiero que tu te abras conmigo. Quiero que seas realmente sincero conmigo y me digas lo que esta pasando contigo. Después de casi una hora de estar hablando con Él, tuve que llegar al punto crítico de decirle a mi Dios que en lo más profundo de mi corazón "Yo no creía en Él". Después de 4 años de estar en sus caminos, 2 predicando, viendo demonios salir y obrar sanidades por la imposición de mis manos en el nombre de mi Señor Jesucristo. Su servidor tuvo que decirle al Dios todo poderoso que no creía en Él.
A lo cual respondió que amaba mi sinceridad y que la fe la construía Él en la vida de sus hijos. Luego me habló de sus niveles: creer en Él, creerle a Él y confiar en El.
Mi Padre Celestial me enseñó que uno no puede construir sus propios caminos sino caminar por los que el ya ha designado para tu vida. Que la gloria, la honra y el poder son de Él. Que las actitudes humanas y los buenos deseos en su Reino no valen nada y que siempre y cuando seamos dependientes nuestra relación con Él ira en aumento. Él quiere que entendamos que a pesar de nuestra fidelidad, debemos de seguir creciendo y que a veces Él debe de dejarnos solos en la barca en medio de la tormenta.
En la parábola el hijo menor se fue y desperdicio sus bienes y cuando volvió no lo hizo por amor pero El Padre lo perdono.
Pero hay algo que nadie a tomado en cuanta que fue del hermano mayor el era fiel y su Padre lo dijo. ¿Ha pesar de su fidelidad habrá sido probado?. Ese hermano mayor es Jesús.
Si no me crees escudriña la Palabra.
Dios les bendiga.