Es indudable, tú no puedes
separar la provisión de Dios de su amor, el cual tiene que ver con la abundante
riqueza guardada en la gloria para que nosotros hagamos uso de ella. Él nos ha
dado la provisión que necesitamos para afrontar cada crisis en la vida, y así
¡ayudarnos a vivir victoriosamente en cualquier momento! Durante semanas
alguien estuvo orando: "Señor, yo
quiero conocer tu corazón. No puedo tener una revelación de tu amor por mí a
partir de los libros de mi biblioteca, o incluso de los hombres más santos de
todos los tiempos. Sólo puede venir de ti. ¡Quiero mi propia revelación de tu
amor proveniente directamente de tu corazón! Quiero verla con tanta claridad
que cambie mi caminar contigo y la forma en que ministro."
Mientras esa persona oraba, no sabía
qué debía esperar. ¿Sería una revelación de su amor que vendría corriendo a su
alma como un río de gloria? ¿Podría aparecer como la comprensión de algo grande
que lo dejaría sin aliento? ¿Sería una sensación de ser muy especial para Él, o
un toque de su mano sobre él tan real que lo cambiaría para siempre? No, Dios le
habló a través de un corto y simple versículo: Porque de tal manera amó Dios al
mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no
se pierda, más tenga vida eterna. (Juan 3:16).
Su amor está ligado a sus riquezas
en gloria… ¡abundante provisión para nosotros! La Biblia dice que nuestro amor
por el Señor se demuestra en la obediencia a Él. Pero su amor por nosotros se
manifiesta de otra manera ¡Por su dar! No se le puede conocer como un Dios de
amor hasta que se le ve como un Dios dador.
Dios nos amó tanto, que invirtió
en su Hijo Jesús todos los tesoros, la gloria y las recompensas del Padre, y
luego nos lo dio a nosotros. Cristo es un regalo de Dios para nosotros. Por
cuanto agradó al Padre que en él habitase toda plenitud (Colosenses 1:19). - Porque
en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad. Y vosotros estáis
completos en él (2:9-10).
En otras palabras, "En Él,
tú tienes toda la provisión, ¡Todo lo que necesitas!" Muy pocos cristianos
se toman el tiempo para apropiarse de lo que Dios ha ofrecido gratuitamente.
Nosotros no vamos tras ello ni tomamos posesión. De ahí que los tesoros de
Cristo a menudo se encuentren en la gloria, sin ser reclamados.
¡Qué sorpresa nos vamos a llevar
cuando lleguemos a la gloria! En ese momento, Dios nos mostrará toda la riqueza
que su amor había provisto y la forma en que no hicimos uso de ella.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario