5/02/2012

Serenidad


Cuando estamos sin paz, se nos lee la palabra que dice que Jesús nos da esa paz, y que no nos la da como el mundo la da, sino como Él es capaz de otorgarla, pero nos entra la duda: ¿A quiénes les concede Jesús su paz? A veces, tú seguramente pensarás: “Yo no soy digno de vivir en la paz de Cristo, tengo demasiadas luchas en mi vida, mi fe es tan débil”. Haríamos bien en considerar a aquellos primeros hombres que recibieron la paz de Jesús. Ninguno de ellos era digno y ninguno tenía el derecho de recibirla. Piensa en Pedro. Jesús estaba a punto de conceder su paz a un ministro del evangelio que pronto iba a estar maldiciendo. Pedro era celoso en su amor por Cristo, pero también lo iba a negar. Luego tenemos a Santiago y su hermano Juan, hombres con un espíritu competitivo, siempre buscando el reconocimiento. Pidieron sentarse a la derecha e izquierda de Jesús, cuando ascendiera a su trono en gloria. Los otros discípulos no eran más justos. Se enfurecieron contra Santiago y Juan, cuando éstos trataron de sobresalir. Luego está Tomás, un hombre de Dios que se había rendido a la duda. Tanta fe les hacía falta a todos los discípulos, que Jesús se asombraba y se preocupaba. Es más, en la hora más crítica de Cristo, todos lo abandonaron y huyeron. Aun después de la Resurrección, cuando la frase “¡Jesús ha resucitado!”, se esparció por doquier, los discípulos fueron tardos para creer. Pero aún hay más. También eran hombres confundidos. No entendían los caminos del Señor. Sus parábolas los confundían. Después de la crucifixión, perdieron todo sentido de unidad, dispersándose en todas las direcciones. ¡Qué cuadro! Estos hombres estaban llenos de temores, incredulidad, división, lamento, confusión, competencia, orgullo. Sin embargo, fue a estos mismos siervos afligidos, que Jesús dijo: “Les voy a dar mi paz”. Los discípulos no fueron escogidos por ser buenos o justos; eso está claro. Tampoco era porque tenían talento o habilidades. Eran pescadores y obreros, mansos, del pueblo. Cristo llamó y eligió a los discípulos porque vio algo en sus corazones. A medida que miraba en ellos, sabía que cada uno se sometería al Espíritu Santo. En este punto, todo lo que tenían los discípulos era una promesa de paz por parte de Cristo. La plenitud de dicha paz les sería dada en Pentecostés. Ahí es cuando el Espíritu Santo vendría y moraría en ellos. La paz de Cristo que recibimos, proviene del Espíritu Santo. Esta paz viene a nosotros a medida que el Espíritu nos revela a Cristo. Cuanto más anhelemos de Jesús, el Espíritu nos mostrará más de Él, y tendremos más de la paz de Cristo. Si seguimos empeñados en mostrarle al mundo cristiano que somos portadores de una paz que realmente no poseemos, lo único que ganaremos será precisamente lo contrario: perder la paz. ¿No es una incongruencia? ¿No es más fácil creer?


4/30/2012

Certezas


Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro (Hebreos 4:16). En quien tenemos seguridad y acceso con confianza por medio de la fe en él (Efesios 3:12). Estos versículos nos hablan de que venir al Señor con confianza con nuestras presentes vicisitudes, le agrada a Él. Cuando Dios nos dice que vayamos a su trono confiadamente, con seguridad, no se refiere a una sugerencia. Es su preferencia, y debemos tomarla en cuenta. Así que, ¿De dónde obtenemos esta confianza, este acceso seguro para la oración? La oración eficaz del justo puede mucho  (Santiago 5:16). La palabra “eficaz”, acá leída, proviene de una palabra cuya raíz griega significa: “una posición firme”. Sugiere una actitud inconmovible, sólida. También implica la palabra “fervor” que se refiere a una confianza construida sobre una evidencia contundente, una prueba absoluta que respalda la petición. Ambas palabras juntas: “fervor eficaz”, significan venir a los atrios del Señor, con el pleno convencimiento de tener un caso muy bien elaborado. Esto va mucho más allá de las emociones, los gritos o un entusiasmo exagerado. Dicha oración sólo puede venir de un siervo que busca la Palabra de Dios y está plenamente persuadido de que el Señor está obligado a cumplirla. De hecho, es importante que ninguno de nosotros vaya a la presencia de Dios sin traer consigo su Palabra. El Señor quiere que traigamos sus promesas, que se las recordemos, que lo comprometamos con éstas y nos pongamos de pie, firmes, sobre dichas promesas. Vemos la demostración de esto en Hechos 10, cuando Pedro recibió una visión. Dios le dijo al apóstol: “Unos hombres vienen a tu puerta, y te pedirán que vayas con ellos. Yo los he enviado, Pedro,  así que quiero que vayas con ellos, sin duda alguna”. ¿Qué nos enseña este pasaje? Dice que cuando Dios declara que algo es verdad, nosotros debemos creerlo y asumir dicha posición, sin consultar con la carne. Simplemente, no podemos medir la veracidad de la Palabra de Dios, haciendo un examen de cómo estamos o cuán dignos somos. Si lo hacemos, simplemente terminaremos viendo que somos indignos. Y nos convenceremos a nosotros mismos de no reclamar su Palabra, ni apropiarnos de ella. Más aun, se nos ha dado ayuda para acercarnos al trono de gracia de Dios. La Biblia dice que nosotros hacemos nuestras peticiones en el trono de Dios y que Cristo es nuestro intercesor o abogado. Tenemos también al Espíritu Santo, parado a nuestro lado en los atrios del Padre. El Espíritu es nuestro “paracleto”, es decir, el consejero. Él se para junto a nosotros para hacernos acordar los decretos divinos y la constitución divina sobre la que se basa la Palabra de Dios. Por eso ni crecen ni tienen vida aquellos lugares en donde no se lo honra ni se le cree. De esa forma tenemos estas increíbles promesas, de un abogado y un consejero, parados al lado nuestro, para darnos confianza al venir al trono de Dios.


4/29/2012

Asidos


Pablo escribe, Asidos de la palabra de vida, para que en el día de Cristo yo pueda gloriarme de que no he corrido en vano, ni en vano he trabajado (Filipenses 2:16). Pablo estaba describiendo el día cuando él estaría en la presencia de Cristo y los secretos de la redención serían revelados. Las escrituras dicen que en aquél día nuestros ojos serán abiertos, y que contemplaremos la gloria de Dios sin ser reprochados por él. Nuestros corazones arderán con fuego mientras él abre todos los misterios del universo y nos muestra su poder que maneja todo. Repentinamente, veremos la realidad de todo lo que teníamos disponible para nosotros durante nuestras dificultades aquí en la tierra: el poder y los recursos del cielo, los ángeles protectores, la presencia permanente del Espíritu Santo. Mientras contemplamos lo maravilloso de estas cosas, el Señor nos dirá, “Todo el tiempo mis guerreros acamparon a tu alrededor, un ejército de poderosos mensajeros fueron asignados a ti. Nunca estuviste en peligro de Satanás. Tú nunca tuviste ninguna razón para temer a tus mañanas”. Entonces Cristo nos mostrará al Padre, y qué momento asombroso será ese. Mientras contemplamos la majestuosidad de nuestro Padre celestial, nos daremos cuenta completamente de su amor y cuidado por nosotros, y repentinamente la verdad vendrá a nosotros con toda su fuerza: “Este fue, y es, y por siempre será nuestro Padre, verdaderamente el Gran ‘YO SOY”. Aquí está la razón por la cual Pablo “se asió” de la palabra de la fidelidad de Dios. En aquél día glorioso, él no quiso estar parado en la presencia del Señor y estar pensando, “¿Cómo pude ser tan ciego? ¿Por qué no confié completamente en los propósitos de mi Señor? Todas mis preocupaciones y preguntas fueron en vano.” Pablo nos exhorta: “Yo quiero regocijarme en aquél día, cuando mis ojos estén completamente abiertos. Yo quiero disfrutar de cada revelación sabiendo que confié en sus promesas, que no hice mis tareas lleno de dudas. Quiero saber que me así de la Palabra de vida en todas mis maneras de actuar ante mis sufrimientos, que peleé la buena batalla, que le probé a mi Señor fidelidad” Pablo entonces lo sintetiza todo con la palabra: Pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está adelante (Filipenses 3:13). En pocas palabras, él pensó que era imposible poner su futuro en las manos del Señor sin haber dejado primero su pasado atrás. Esto de este domingo es exclusivamente para ti, que has amanecido hoy como vienes haciéndolo desde hace mucho tiempo, cargado o cargada de miedos. ¿Sabes qué? Ningún miedo se origina en Dios. Tú sabes quién tiene el imperio del miedo. ¿Vas a seguir adorándole con tu credibilidad? ¿No quieres pensar que la mayoría de nuestros miedos durante nuestra vida, son hacia cosas que luego finalmente nunca llegan a ocurrir? ¿Vale la pena vivir angustiado cuando puedes tornarlo en gozo? ¡Atrévete! Sólo debes estar asido de la mano del Señor. ¿Lo harás? Inténtalo. ¡Funciona!

4/27/2012

Testigos


Hebreos 12:1 nos dice que el mundo está rodeado por una nube de testigos que están con Cristo en la gloria. Porque de eso habla la Palabra, no de nubes algodonosas. ¿Qué tiene que decirle al mundo presente esta multitud de testigos celestiales? Vivimos en una generación que es mucho más malvada que la de Noé. ¿Qué pueden estos testigos decirle a la raza humana cuyos pecados superan a los de Sodoma? Nuestros días son días de gran prosperidad. Nuestra economía ha sido bendecida, pero nuestra sociedad se ha vuelto inmoral, violenta y en contra de Dios que hasta las mismas personas seculares se quejan de cuán profundo hemos caído. Los cristianos por doquier se preguntan por qué Dios ha postergado su juicio sobre una sociedad tan malvada. Nosotros los que amamos a Cristo tal vez no podamos entender por qué esta maldad tan flagrante es permitida que continúe. Pero la nube de testigos entiende. Ellos no cuestionan la misericordia y paciencia que Dios ha mostrado. El apóstol Pablo está entre esa nube de testigos, y él testifica del ilimitado amor por aún el “primero de los pecadores”. La vida de Pablo y sus escritos nos dicen que él maldijo el nombre de Cristo. Él era un terrorista, que cazaba a los hijos de Dios y los arrastraba a ser encarcelados o matados. Pablo nos diría que Dios está siendo paciente con esta presente generación porque hay muchos que son como él era, personas que pecan en ignorancia. El apóstol Pedro está también entre la nube de testigos, y también él entiende por qué Dios es tan paciente. La vida de Pedro y sus escritos nos recuerdan que él maldijo a Jesús, jurando que nunca lo había conocido. Dios retiene su juicio porque hay multitudes que todavía lo maldicen así como lo hizo Pedro. El Señor no se dará por vencido de ellos, así como no se dio por vencido con Pedro. Hay muchos como él por los cuales Cristo ora. Mientras considero esta nube de testigos, veo los rostros de los que antes fueron adictos a las drogas y alcohólicos, prostitutas, homosexuales, gánster y vendedores de drogas, otros que antes fueron asesinos, abusadores de esposas, infieles y los adictos a pornografías- multitudes a los cuales la sociedad los había ya rechazado. Todos ellos se arrepintieron y murieron en los brazos de Jesús, y ahora son testigos de la misericordia y paciencia del Padre amante. Yo creo que todos ellos dirían, en un testimonio unificado, que Jesús no los juzgó antes de que ellos recibieran su misericordia. Dios todavía ama este mundo demente e inmoral. Que él nos ayude a amar a los perdidos así como lo hace él. Y que podamos orar para tener el amor y la paciencia que él está mostrando al mundo ahora mismo. Por lo tanto, seas lo que tú seas en este tiempo, si has entrado a leer esto y lo que has leído te ha conmovido, debes saber que Dios te ama exactamente igual que me ama a mí, sin distinciones. Porque lo que tú eres hoy, está escondido detrás de la sangre de Cristo, y será suficiente con que tú lo aceptes como tu Salvador para que Dios jamás vea tus suciedades. Hazlo, no importa si hace años que vas a sentarte a un templo; lo que te redimirá es tu confesión y arrepentimiento, no un cumplimiento ritual.


4/25/2012

Mirada


En medio de esta global “remoción de todas las cosas” que se vive en el mundo, especialmente en lo que tiene que ver con las economías de varios países al borde del colapso, ¿En qué estará enfocada la preocupación de Dios? ¿Será en los eventos de Grecia, España o Medio Oriente? No. La Biblia nos dice que La mirada de Dios está puesta sobre sus hijos. He aquí el ojo de Jehová sobre los que le temen, sobre los que esperan en su misericordia (Salmos 33:18). Nuestro Señor es consciente de todo lo que se mueve en la Tierra, todo lo que respira. Aun así, su mirada está primordialmente enfocada en el bienestar de sus hijos. Él ha fijado sus ojos en los dolores y necesidades de cada miembro de su cuerpo espiritual. Dicho de una forma simple, cualquier cosa que nos afecte, le preocupa a Él. Para demostrarlo, Jesús dijo: Y no temáis a los que matan el cuerpo, más el alma no pueden matar; temed más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno (Mateo 10:28). Incluso, en medio de las grandes guerras mundiales, el primer enfoque de Dios no estaba en los tiranos. Su enfoque estaba en cada circunstancia que sucedía en las vidas de sus hijos. Cristo dijo en el versículo inmediato siguiente: ¿No se venden dos pajarillos por un cuarto? Con todo, ni uno de ellos cae a tierra sin vuestro Padre (Mateo 10:29). En los días de Cristo, estos pajarillos eran la carne de los pobres y se vendían a dos por un centavo. Sin embargo, Jesús dijo que ninguna de ellos caía a tierra sin que lo supiera nuestro Padre. El uso que le da Jesús al verbo “caer” en este versículo, va más allá de la muerte de un ave. El significado arameo es “posarse sobre la tierra”, en otras palabras, “caer”, aquí, indica hasta el mínimo sobresalto que un pequeño pajarillo hace. Cristo nos está diciendo lo siguiente: “La mirada de tu Padre está puesta sobre el pajarillo, no sólo cuando muere, sino cuando se posa en tierra. A medida que el pajarillo aprende a volar, cae del nido y comienza a brincar sobre la tierra. Y Dios ve hasta la lucha más pequeña que éste tiene. Él se preocupa de cada detalle de su vida”. Luego, Jesús añade: Así que, no temáis; más valéis vosotros que muchos pajarillos (Mateo 10:31). De hecho, Él está diciendo: Pues aun vuestros cabellos están todos contados (Mateo 10:30). En otras palabras, Aquél que creó y contó cada estrella, que monitoreó cada acto del Imperio Romano, que guarda a las galaxias en sus órbitas, tiene sus ojos fijados en ti. Y, Jesús pregunta: “¿No valéis vosotros mucho más que ellos?”. Te aliento especialmente a ti, hermano o hermana que habitas hoy en zonas de riesgo de cualquier índole. ¿Eres un hijo o hija de Dios? ¡Ten ánimo! Saldrás porque Dios está contigo, y aunque todo a su alrededor parezca desmoronarse, tu casa quedará en pie para gloria del Señor y testimonio a las naciones.


4/23/2012

Cuidado


No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos? (Por que los gentiles buscan todas estas cosas) Mateo 6:31-32). Jesús nos dice que no nos preocupemos – del futuro o de nuestra familia, nuestros trabajos, o de cómo vamos a sobrevivir – porque ese es un estilo de vida pagano. Jesús está hablando aquí de los que no tienen un Padre celestial Ellos no conocen a Dios como Dios quiere que lo conozcan, como un Padre celestial cariñoso, proveedor, y amoroso. No os afanéis por el día de mañana (v. 34). En estas palabras directas, Jesús nos ordena, “No pienses en ello, no te preocupes, sobre lo que pueda o no pueda pasar mañana. Tú no puedes cambiar ninguna cosa. Y no puedes ayudar preocupándote. Cuando lo haces, estás haciendo lo que hacen los paganos.” Luego Jesús dice, Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas (v.33). En otras palabras, debes de continuar amando a Jesús. Debes de continuar echando tus cargas sobre él. Debes de continuar descansando en su fidelidad. Pero también debes buscar el Reino, que de ninguna manera es esa cosa ritualista, costumbrista y tradicionalista que haces domingo tras domingo. Es mucho más, es tu vida. Tu Padre celestial verá que seas suplido con todas las cosas esenciales para tu vida. Como lo ha hecho conmigo. Como lo sigue haciendo. ¿Tú crees que yo soy un multimillonario que hace todo esto como beneficencia? ¿Tú crees que yo no tengo gastos? Pero nunca pedí, pido ni pediré donaciones ni ofrendas. ¿Sabes por qué? Porque Dios, si avala lo que hago, será quien me sostenga. ¿Y sabes qué? Hasta hoy, por más de diez años, lo ha hecho. Como Él quiso, no como a mí me pareció bueno. Me pregunto si los ángeles están desconcertados por todas las preocupaciones y ansiedades de aquellos que profesan confiar en Dios. Para ellos ha de ser muy degradante, tan insultante al Señor, que nos preocupemos como si no tuviéramos un Padre cariñoso en el cielo. Qué preguntas perplejas han de hacerse los ángeles entre ellos: “¿No tienen ellos un Padre en el cielo? ¿No creen ellos que él los ama? ¿Acaso no les dijo que él sabe lo que necesitan? ¿No creen que aquél que da de comer a las aves y a todo el reino animal, también les dará de comer y de vestir a ellos? ¿Cómo pueden mortificarse y preocuparse si saben que a él le pertenece todo el poder, todas las riquezas, y puede suplir las necesidades de toda la creación? ¿Lo acusarían a su Padre celestial de descuido, como si él no fuera verdadero a su palabra? Tú tienes el mismo Padre celestial. ¡Confía en él!


4/22/2012

¡Despiértate!


Pablo escribió: Pero con respecto a la venida de nuestro Señor Jesucristo, y nuestra reunión con él, os rogamos, hermanos, que no os dejéis mover fácilmente de vuestro modo de pensar, ni os conturbéis, ni por espíritu, ni por palabra, ni por carta como si fuera nuestra, en el sentido de que el día del Señor está cerca (2 Tesalonicenses 2:1-2). Los burladores señalan lo siguiente: “Ven, alguien en la iglesia primitiva sacudió a los creyentes con el mensaje de que Cristo estaba a punto de venir. Y Pablo les dijo: “No, no se preocupen por ello. Que no los perturbe o tome su atención”. Pero eso no es lo que el texto original en griego revela: La raíz de la palabra es “(no sean sacudidos)…respecto a que el Señor ha venido”. Lo que perturbaba a los tesalonicenses era que ellos pensaban que Cristo ya había venido, y que ellos se lo habían perdido. Pablo los reafirma en el siguiente versículo: Nadie os engañe en ninguna manera; porque no vendrá sin que antes venga la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición (1 Tesalonicenses 2:3). Pablo estaba refiriéndose sólo a los temores de ellos, cuando dijo: “No se preocupen, porque dos cosas deben acontecer primeramente”. Entonces, ¿cuál era la posición doctrinal de Pablo respecto al retorno de Cristo? La hallamos en dos pasajes: Y esto, conociendo el tiempo, que es ya hora de levantarnos del sueño; porque ahora está más cerca de nosotros nuestra salvación que cuando creímos. La noche está avanzada, y se acerca el día (Romanos 13:11-12). Y la siguiente: Vuestra gentileza sea conocida de todos los hombres. El Señor está cerca (Filipenses 4:5). Pablo está clamando: “¡Despierten! Ya pasamos la medianoche. La venida del Señor está cerca, ¡despabílense! No sean ociosos. Jesús vuelve por aquéllos que lo esperan”. Los escépticos pueden preguntar: “Pero, ¿qué acerca de las propias palabras de Pablo? Ciertamente él dijo que dos cosas debían suceder antes que Cristo retorne. Primeramente, el Señor no puede volver hasta que la gran apostasía no se lleve a cabo. Y segundo, el Anticristo tiene que levantarse y proclamarse a sí mismo como Dios. Debemos ver al Anticristo sentado en el templo, exigiendo que la gente lo adore, antes que regrese Jesús”. Primero, uno tendría que estar voluntariamente ciego para no ver esta horrenda apostasía tomando el control de todo el mundo. La incredulidad está barriendo a todas las naciones, por doquier, los creyentes se están apartando de la fe. La apostasía a la que se refiere Pablo, claramente ha llegado ya. Algunos quizás digan: “Pablo dice con claridad que Jesús no puede volver hasta que el Anticristo no esté en el poder”. Considere lo que dice la Escritura: ¿Quién es el mentiroso, sino el que niega que Jesús es el Cristo? Este es anticristo, el que niega al Padre y al Hijo (1 Juan 2:22). De acuerdo a Juan, el Anticristo es cualquiera que niega al Padre y al Hijo. Más aun, él dice que la proliferación de tales Anticristos es prueba de que estamos viviendo en los postreros días. Como lo dice su catalogación, anti-cristo, es todo lo que se opone a Cristo. ¿No lo hay en abundancia, hoy? En resumen, ¡No hay nada que esté reteniendo el regreso de Cristo! ¿Cuándo será? Nadie puede decirlo. Mienten o fabulan los que dicen conocer fechas o momentos. Lo único que sabemos los hijos de Dios por adopción es que: ¡Sucederá!

4/20/2012

Conductas


En épocas como las actuales, donde permanentemente se está dando palabra fuerte y de clara exhortación al pueblo por sus conductas inapropiadas para gente que dice representar al Reino de Dios, bien vale que te cuente una anécdota ocurrida hace algún tiempo en mi ciudad de Rosario, Argentina. Vino al país, invitado por la asociación que nuclea a todas las organizaciones evangélicas nacionales, el recordado y muy apreciado David Wilkerson, hoy ya con el Señor. Llegó acompañado por uno de sus hijos, a dar dos conferencias abarcativas para todo el país. Debido a la conformación y extensión que mi patria tiene, las dividió. Una en Buenos Aires, para toda nuestra región sur, (Buenos Aires hacia abajo de nuestro mapa) y la restante en mi ciudad de Rosario, para toda la región norte de Argentina. Sumados, claro está, algunos líderes y pastores (Eran reservadas para ese nivel las conferencias), de los vecinos países de Chile, Uruguay, Paraguay y Bolivia. El caso es que en la primera de las conferencias, dada en la capital argentina de Buenos Aires, habló sobre el asunto que traía preparado para el lugar. Pero cuando le tocó en turno a esta zona, el Espíritu le mostró que debía tocar otro tema no previsto: fornicación, adulterio y pornografía en los ambientes de liderazgo. Imagínate; sobre un número de siete mil asistentes, (El estadio de Básquet del Club Newell’s Old Boys, que fue donde se desarrolló la segunda conferencia, tiene capacidad para ocho mil), más de la mitad pasó al frente reconociendo estar comprometido con algunos de estos tres ítems. Tremenda palabra, tremenda unción y convicción de pecado y tremenda reacción de estos ministros tomando una decisión nada sencilla. No fue todo; al día siguiente, una agrupación local denominada “Amigos del Parque de la Independencia”, que fue el lugar donde se hizo la conferencia porque allí están las instalaciones del mencionado club, (En la foto que publico se ve parte de este Parque y en el fondo una parte superior de las gradas del estadio de fútbol del mencionado club), publicaron en los medios un comunicado quejándose fuertemente del estado calamitoso de suciedad que dejaron, según fotografías periodísticas lo corroboraron, el sitio que normalmente se encuentra más o menos cuidado. El episodio, a mí me dejó muy preocupado por dos motivos claves. El primero, por la calidad y cantidad de pecado existente en el seno del liderazgo mayor de lo que hasta allí era nuestra iglesia global, y en segundo término, la conducta desaprensiva de la misma clase de gente respecto a un lugar que, por lo que veo semanalmente, no registra las mismas críticas ni siquiera en ocasión de disputarse los encuentros de fútbol de la Primera División de Argentina en la que participa el club mencionado, que sabemos agrupa a gente que no es precisamente de la más pulcra.. En las iglesias se dijo, -hacia adentro-, que todo se había magnificado como una manera de atacar a la iglesia del Señor, yo oí esa declaración. Puede ser, no es ni extraño ni casual que así fuera. Pero el toque de atención que pese a haber pasado mucho tiempo de esta anécdota todavía supongo que debemos seguir proclamando, es que la gente que desea ser miembro y parte del Reino de Dios, no sólo debe declamarlo con sus palabras, sino corroborarlo y respaldarlo con sus conductas públicas. El cristianismo real es un estilo de vida. Eso es lo único que hará mella en una sociedad corrupta y maleducada. Si nos conducimos del mismo modo que ellos, no sólo se nos criticará el doble, sino que no nos haremos aptos para formar parte de un Reino perfecto. ¿O no estamos enseñando que la suciedad es señal inequívoca de la existencia de demonios? 

4/18/2012

Claridad


La verdadera iglesia de Jesucristo es la niña de los ojos de Dios. Sin embargo, desde sus inicios, la iglesia ha experimentado apostasías y falsos maestros. Las iglesias primitivas, aquellos cuerpos apostólicos fundados por Pablo y los apóstoles, fueron instruidos por el pleno consejo de Dios. Nada “provechoso para el crecimiento y determinación” fue negado a los seguidores de Cristo. Se les dio la verdad, no sólo en palabra sino en demostración y en poder del Espíritu Santo. Pablo le advirtió a Timoteo que el tiempo vendría en el que algunos del pueblo de Dios no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas (2 Timoteo 4:3-4). La historia registra que esto sucedió tal como Pablo lo predijo. Después de la muerte de los apóstoles, y de la generación que fue enseñada por ellos, una conspiración de error perverso inundó la iglesia. Los creyentes eran seducidos por doctrinas extrañas; y la ciencia y la filosofía minaron la verdad del evangelio de Cristo. Considera lo que Pablo dijo sobre la pureza de la iglesia de Cristo: …Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella, para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra, a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga…sino que fuese santa y sin mancha (Efesios 5:25-27). La gran preocupación de Dios no es por la iglesia apóstata. Incluso las apostasías no podrán matar o destruir a la iglesia de Jesucristo. A pesar de estos problemas, Dios tiene todo bajo control, y su iglesia invisible, mística y vencedora no morirá. Por el contrario, el río del Espíritu Santo está fluyendo hacia el “mar muerto” de iglesias apóstatas, exponiendo la iniquidad y la tibieza. Y produciendo que una nueva vida emerja. Aquéllos que se han tornado de iglesias muertas, sin vida, pueden no ser otra cosa que un remanente. No obstante, Jesús declaró: “Los campos están blancos para la siega y aún hay tiempo para que los obreros vayan al campo”. En ninguna parte de la Biblia dice que el Espíritu Santo ha huido de la escena, dejando atrás una cosecha marchita. El Espíritu de Dios sigue obrando, convenciendo de pecado, tocando y atrayendo a los perdidos a Cristo, incluso a los apóstatas. La nube de testigos celestiales nos diría que no busquemos el juicio, que no nos enfoquemos en “guardar nuestra posición”. Todavía es el día del Espíritu Santo, que está a la espera de llenar a toda vasija dispuesta. Dios sigue amando a su iglesia, ¡con manchas y todo! Pero a la genuina, que no es Babilonia.

4/16/2012

Consuelo


Dios usa personas para refrescar a otras personas. El ama tanto este tipo de ministerio que llevó al profeta Malaquías a referirse a ello como la tarea más necesaria en los últimos días. Malaquías describió cómo, en sus días, el pueblo de Dios se edificó el uno al otro a través de la edificación “uno a uno”. Entonces los que temían a Jehová hablaron cada uno a su compañero (Malaquías 3:16). ¿Cuándo, exactamente, sucedió esto? Las palabras de Malaquías vinieron durante un tiempo de impiedad rampante, cuando el “devorador” había destruido gran parte del fruto en la tierra. El pueblo de Dios se había agotado y había empezado a dudar respecto a si valía o no la pena caminar con Dios. Pensaban: “Se nos ha dicho que nos iría bien si servimos al Señor, si obedecíamos su Palabra y llevábamos sus cargas. Pero vemos a los soberbios, a los que no tienen principios, ellos son que aparentemente están felices de verdad. Buscan la prosperidad, viven sin cuidado, disfrutando la vida al máximo”. El Espíritu Santo comenzó a moverse en Israel y pronto llegó el temor de Dios a un pueblo con hambre de Dios. Súbitamente, todos en Israel, jóvenes y viejos, se convirtieron en misioneros de “uno a uno”. Por el despertar del Espíritu, las personas estaban abiertas para con los demás, y así todos edificaban y consolaban a los que los rodeaban. Estoy convencido de que la palabra de Malaquías sobre este ministerio es un reflejo de los días actuales. Él nos ha dado una figura del derramamiento del Espíritu Santo en los últimos tiempos; a medida que la iglesia de Dios en lugar de ser chismosa y quejarse, comienza a ministrar frescura. Está sucediendo por teléfono, por correo electrónico y cara a cara. Cada palabra dulce que hablamos, cada llamada realizada, cada carta escrita, cada esfuerzo por consolar a los rechazados está registrado en un “libro de memorias”. Y la Biblia dice que cada uno de nosotros, cuyos hechos se han escrito, será precioso para Él: Y serán para mí especial tesoro, ha dicho Jehová de los ejércitos, en el día en que yo actúe (Malaquías 3:17). Sé tú un Tito para alguien que tenga el espíritu por los suelos. Ora para tener el espíritu de Onesíforo, quien buscaba a los heridos para sanarlos. Piensa en esto: A ti se te ha  dado todo el poder del cielo para refrescar a un creyente en necesidad, alguien que necesite el consuelo que Dios te ha dado únicamente a ti. Sí, hay personas que lo necesitan y la voluntad del Señor es que sus consuelos pasados les lleven a ellos un refrigerio. Llama a aquella persona hoy mismo y dile: “Hermano, hermana, quisiera orar por ti y alentarte. Tengo una buena palabra para ti”. Esto, claro está, no significa que los ministros debamos convertirnos en intermediarios, consejeros sentimentales o paños de lágrimas de inmadureces emocionales.


4/15/2012

¡Animo!


¿Estás en este domingo en un día perfecto, soñado, feliz y lleno de proyectos? ¡Gloria a Dios! Vete por ahí a pasear y deja que lean esto aquellos que están exactamente en el punto opuesto a tu sentir. Uno de las mayores cargas que tengo como ministro del Señor es saber cómo puedo traer esperanza y alivio a esos creyentes que están soportando tanto dolor y sufrimiento. Le pido al Señor que me dé un mensaje que elimine sus dudas y temores. Que me lleve a decirles la verdad que secará sus lágrimas de lamento y pondrá un cántico en los labios de los que han perdido toda esperanza. El mensaje que oigo del Espíritu Santo para el pueblo de Dios es muy simple: “Vayan a mi Palabra y párense en mis promesas. Rechacen sus sentimientos de duda”. Toda esperanza nace de las promesas de Dios. Leí en un sitio de internet una carta que contiene una bella y viva ilustración de esto. Es de una madre que escribe: "Mi hija tiene dieciséis años, tiene una degeneración física en sus músculos, ligamentos y coyunturas, y está veinticuatro horas al día en dolor extremo. Yo perdí a mi hijo por suicidio en 1997 debido al mismo dolor. Él tenía veintidós años cuando, después de nueve años de sufrir, decidió quitarse la vida, no podía soportar el dolor”. “Mi hija era una bailarina y esperaba asistir a la Escuela Juilliard en la Ciudad de Nueva York, pero sus sueños se destrozaron cuando fue golpeada por la misma enfermedad que atormentó a su hermano. Los doctores dijeron que su dolor, en una escala de 1 a 10, estaba en 14. La cantidad de analgésicos necesarios para ser efectivos para ella destruiría sus riñones, así que no puede tomar la medicina”. “Ella ama al Señor, y es un gozo estar a su alrededor, es una maravillosa poetisa cuyos escritos han aparecido en más de quince publicaciones, y la han enlistado en el ‘Quién es Quién en la Poesía Internacional’”. Frente a todo esto, en medio de un estremecimiento implacable de cuerpo y alma, esta madre y su hija han puesto su esperanza en la Palabra de Dios hacia ellas. Y Él les ha dado paz. Tal vez esta historia es demasiado vieja y ya haya superado actualidad, pero creo que te servirá precisamente en este día. ¿Ha tratado el enemigo de decirte que Dios te ha pasado por alto? ¿Has sido tentado a creer que el Señor no está contigo? ¿Casi has abandonado tu fe? Pon tu esperanza en la Palabra del Señor hacia ti: Porque él dijo: No te desampararé ni te dejaré (Hebreos 13:5). Jehová será refugio del pobre, refugio para el tiempo de angustia. En ti confiarán los que conocen tu nombre, por cuanto tú, Jehová, no desamparaste a los que te buscaron (Salmos 9:9-10). ¿Necesitas más? Abre tu Biblia, hay cientos, miles que hablan de lo mismo. Recuerda que el desánimo sólo tendrá victoria si tu ánimo no está alineado con el Espíritu Santo.

4/13/2012

Firmes


Hay una cosa que debemos temer por encima de cualquier otra, y es que nos  alejemos de Cristo. Me estremezco de pensar que podría volverme flojo, descuidado espiritualmente, envuelto en sentimientos de no querer orar, y estar días sin buscar la Palabra de Dios. Hay una presencia notoria de un “tsunami espiritual” de maldad que está arrasando. Denominaciones enteras han sido engullidas en las olas de este tsunami, dejando una estela de ruinas de apatía. La Biblia nos advierte claramente que es posible que los creyentes devotos se alejen de Cristo. Un cristiano que busca “paz y seguridad a cualquier costo” y simplemente se agarra de su salvación, pagará un gran precio espiritual. Entonces, ¿Cómo podemos guardarnos de alejarnos de Cristo y de descuidar “una salvación tan grande”? Pablo nos dice cómo: Por lo tanto, es necesario que con más diligencia atendamos a las cosas que hemos oído, no sea que nos deslicemos. (Hebreos 2:1). Dios no está interesado en que podamos leer “velozmente” Su Palabra. Leer muchos capítulos al día, o tratar de terminar de leer rápidamente la Biblia, nos podría dar una buena sensación de éxito. Pero lo que es más importante es que “escuchemos” con oídos espirituales lo que leemos, y que meditemos en ello para que sea “escuchado” en nuestros corazones. Los días de mayor crecimiento espiritual en mi vida, han sido aquellos en los que no he podido moverme de un simple y solitario versículo. Mantenerse constante en la Palabra de Dios no era algo pequeño para Pablo. Él nos advierte con amor, Por tanto es necesario que con más diligencia atendamos a las cosas que hemos oído, no sea que nos deslicemos (Hebreos 2:1). Él también dice, Examinaos a vosotros mismos, para ver si estáis en la fe; probaos a vosotros mismos. ¿O no os conocéis a vosotros mismos? ¿No sabéis que Jesucristo está en vosotros? ¡A menos que estéis reprobados! (2 Corintios 13:5). Pablo no les está sugiriendo a esos creyentes de que ellos eran reprobados. El en cambio  les urge “Como amantes de Cristo, examínense ustedes. Hagan un inventario espiritual. Después de andar con Cristo, ustedes saben muy bien que son amados por él, que él no los ha abandonado, que ustedes son redimidos. Pero pregúntense: ¿Cómo está su comunión con Cristo? ¿La están cuidando con toda diligencia? ¿Se apoyan en él durante sus momentos difíciles?” Tal vez tú te des cuenta y digas, “Veo que me he deslizado un poco en mi vida, que tengo tendencia a flojear. Sé que estoy orando menos y menos. Mi caminar con el Señor no es lo que debería de ser.”Porque somos hechos participantes de Cristo, con tal que retengamos firme hasta el fin nuestra confianza del principio (Hebreos 3:14).

4/11/2012

Inestabilidades


Gracias a Dios encontramos a mucha gente que ha entrado en el camino duro pero seguro del evangelio de Jesucristo. También, lamentablemente, vemos a otros tantos todavía inmersos en el pecado y sin saber que hay arrepentimiento, perdón y redención. Pero lo peor de todo, sin dudas, es el caso de aquellos que, conociendo los rudimentos de la palabra, no se deciden a creerle y a salir de su camino de perdición y, por consecuencia, están en una tibia mitad de camino. ¡Todos los que eligen vivir en la mitad del camino tienen ciertas características en común! Las características de las dos tribus y media (Rubén, Gad y la media tribu de Manasés) pueden ser halladas hoy en los que rehúsan pulverizar sus ídolos y morir al mundo. ¡Sus nombres en hebreo los exponen! Rubén significa: “¡Un hijo que ve!”. Él era el primogénito de Jacob, pero perdió su derecho de primogenitura porque fue llevado por su deseo pecaminoso. Se metió con la concubina de su padre, y Jacob, en su lecho de muerte, dijo de él: Rubén… te envileciste, subiendo a mi estrado… (Génesis 49:4). Jacob describió a su hijo como alguien: Impetuoso como las aguas, no serás el principal (Génesis 49:3). Rubén solo tenía ojos para este mundo, los deseos, los placeres y las cosas de este mundo. Él era inestable porque su corazón siempre estuvo dividido, y este espíritu fue pasado a su posteridad. Acá vemos toda una tribu ligada al mundo e inclinada a su propia manera de hacer las cosas. Gad significa: “Fortuna o tropa”. Sencillamente significa soldados de fortuna o, mejor dicho: mercenarios. Moisés dijo de Gad: Escoge lo mejor de la tierra para sí (Deuteronomio 33:21). Esta tribu era notoriamente obediente en ejecutar “los mandatos y los justos decretos de Jehová”, pero la característica dominante era el interés personal. Gad estaba absorbida por sus propios problemas y por la necesidad de “lograrlo”. La filosofía de Gad es: “Lucharé con el ejército del Señor; seré obediente y haré todo lo que Dios espera de mí, pero primero debo lograr algo. Necesito establecerme con mi familia y luego, ¡estaré libre para hacer más cosas para el Señor!”. Manasés significa: “Olvidar, descuidar”. Este era el primogénito de José y debía haber recibido el derecho de primogenitura. Pero aun desde su infancia había un rasgo triste que se estaba desarrollando y Jacob lo vio en el Espíritu. Manasés, algún día olvidaría los caminos de su padre José y descuidaría el mandato del Señor. Considera estos rasgos combinados de los cristianos de mitad del camino: inestables como el agua en sus convicciones espirituales; nunca siendo los primeros en las cosas de Dios, tibios, débiles para con sus deseos pecaminosos, gobernados por necesidades egoístas, negligentes con la Palabra, tomando a la ligera los mandatos del Señor, tomando su propias decisiones en lugar de confiar en Dios, olvidando las bendiciones y los tratos del pasado, reacios a entregar sus ídolos, justificando siempre sus propias decisiones, indispuestos a morir a todo aquello que los seduce y atrae de regreso a la mitad del camino. Tomemos la decisión de determinar anhelar la plenitud del Señor. El deseo de Dios para ti es que puedas entrar a un lugar de reposo, gozo y paz en el Espíritu Santo. Para ello, se requiere seguirle a Él, “con todo el corazón y con todas las fuerzas”.

4/09/2012

Control


¿Cuántas veces en un mes oyes algo relativo a tornados, terremotos u otras calamidades a través de toda la tierra? Cada día que despertamos escuchamos sobre otro desastre. Aún algunos analistas devengados en alarmistas, dicen que estamos presenciando los comienzos de una tercera guerra mundial. Los que no son creyentes, están convencidos de que ya no quedan soluciones, que todo está entrando en un caos porque no hay “un gobierno sobre todas las cosas”. Pero el pueblo de Dios sabe lo contrario. Sabemos que no hay razón para temer, porque la Biblia nos recuerda una y otra vez que el Señor tiene todo bajo control. Nada sucede en el mundo sin su conocimiento y gobierno. El Salmista escribe, Porque de Jehová es el reino y él regirá las naciones (Salmo 22:28). De igual manera, el profeta Isaías declara al mundo, Acercaos, naciones, juntaos para oír; y vosotros pueblos escuchad. Oiga la tierra y cuanto hay en ella (Isaías 34:1). Él está diciendo, “escuchen naciones, y préstenme oído. Quiero decirles algo importante sobre el Creador del mundo”. Isaías indica que cuando la indignación de Dios se enardece contra las naciones y sus ejércitos, es el Señor mismo quien los entrega a la matanza. He aquí, las naciones son para él como la gota de agua que cae del cubo, y como polvo menudo en las balanzas le son estimadas…Como nada son todas las naciones delante de él; para él cuentan menos que nada…Él está sentado sobre el círculo de la tierra, cuyos moradores son como langostas… ¿A qué, pues, me haréis semejante o me compararéis? (Isaías 40:15, 17, 22, 25). Isaías luego se dirige al pueblo de Dios, quienes están maltratados y agitados por los eventos mundiales. El aconseja, Levantad en alto vuestros ojos y mirad hacia arriba, al glorioso cielo: Admiren los millones de estrellas que fueron puestas allí. Vuestro Dios creó y nombró cada una de ellas. ¿No son ustedes para él más preciosos que ellas? Así que, no teman. Debemos saber que hay un mapa en el cielo, un plan que nuestro Padre ha diseñado para el curso de la historia. Y él conoce el final desde el principio. Mientras este plan llega a su realización, yo creo que debemos de preguntarnos: “¿Dónde está el ojo de Dios enfocado en todo esto?” El ojo de Dios no está enfocado en los dictadores del mundo con sus ídolos de lata ni en sus amenazas. Las escrituras nos aseguran de que las bombas de estos hombres salvajes, ejércitos y poderes son nada para el Señor. Él se ríe de ellos como si fueran meras partículas de polvo, que pronto él soplará y desaparecerán.  “¡Pero hermano! ¿Entonces usted cree en la predestinación? Sí, pero en la única que existe: la predestinación de la iglesia, no la del hombre en particular. El hombre, en todo caso, accederá a esa predestinación si un día, con la máxima sinceridad y de modo totalmente genuino, da los pasos de fe suficientes como para acceder a ser parte del Reino y la Iglesia.

4/08/2012

Genuinos


Tú  podrías estar tranquilamente en medio de un milagro en este preciso momento y simplemente, no darte cuenta. Quizás, ahora mismo estés esperando un milagro. Te encuentras desanimado porque las cosas no parecen cambiar en absoluto. No ves ninguna evidencia de la obra sobrenatural de Dios a favor tuyo. Considera lo que dice David en el Salmo 18: En mi angustia invoqué a Jehová, y clamé a mi Dios. El oyó mi voz desde su templo, y mi clamor llegó delante de él, a sus oídos. La tierra fue conmovida y tembló; se conmovieron los cimientos de los montes…Humo subió de su nariz, y de su boca fuego consumidor…inclinó los cielos, y descendió…Tronó en los cielos Jehová, y el Altísimo dio su voz…Envió sus saetas…Lanzó relámpagos (Salmos 18:6-9, 13-14). Debes darte cuenta que ninguna de estas cosas sucedió literalmente. Todo se trataba de algo que David vio con sus ojos espirituales. Amado hermano o hermana, eso es fe.Es cuando tú crees que Dios ha oído tu clamor, que Él no ha tardado, ni tampoco ha ignorado tu petición. Por el contrario, Él comenzó calladamente su milagro, apenas tú has orado; aun ahora Él está haciendo una obra sobrenatural a favor de ti. Eso es verdaderamente creer en milagros, en su maravillosa obra progresiva en nuestras vidas. David entendió la verdad fundamental debajo de todo: Me sacó a lugar espacioso; me libró, porque se agradó de mí (Salmos 18:19). David declaró: Yo sé por qué Dios está haciendo tanto por mí. Es porque Él se deleita en mí. De verdad, yo creo en los milagros instantáneos. Dios sigue obrando maravillas gloriosas e instantáneas en el mundo de hoy. Pero en estos pasajes del Evangelio (Mateo 16:9-11, Marcos 8:19-21), mientras Jesús les recuerda a los discípulos la milagrosa alimentación de los 5,000 y de los 4,000, Él les pide a ellos y a nosotros a tomar nota de sus milagros progresivos y su importancia para nuestras vidas, hoy. ¿Sabes por qué de alguna manera he repetido el tema del anterior comentario llamado “Sobrenatural”? Porque en nuestra mente carnal es muy difícil que penetre de inmediato la idea de lo milagroso. Somos personas que nos conducimos por nuestros pensamientos, por nuestras ideas y teniendo muy en cuenta lo que cada uno de nosotros dice o piensa del otro. Eso es bueno en el plano secular y social, pero en el ámbito del Reino de Dios, lo único que cabe y vale es que tú hayas comenzado como Siervo de Él, que luego hayas pasado a ser su Amigo y que, finalmente, hoy, hayas arribado a la categoría de Hijo. Ahí es donde eres real y genuino, y todo lo que el alma y la mente puedan pensar y divagar, pasa a carecer absolutamente de importancia. Hoy, todo lo que se auto titula como cristiano rinde homenaje a Jesús. Está bueno que así sea porque hay glorificación en ello, pero Dios, que sigue amando a todos los hombres, sigue viendo solamente a los genuinos. A los demás, los espera.

4/06/2012

Sobrenatural


El Antiguo Testamento está repleto del poder milagroso de Dios, desde el cruce del Mar Rojo, vemos a Dios hablándole a Moisés desde una zarza ardiendo, hasta Elías invocando fuego del cielo. Todos estos milagros fueron instantáneos. La gente involucrada podía ver los milagros que estaban llevándose a cabo, podía sentirlos y estremecerse ante éstos. Y éstos, son los milagros que quisiéramos ver en nuestros días; milagros que causen el asombro y la perplejidad de todos. Queremos que Dios abra los cielos, descienda hacia nuestra situación y arregle las cosas con una explosión de poder celestial. Pero, gran parte del poder para obrar maravillas que Dios tiene para con su pueblo, viene en la manera que llamamos “milagros progresivos”. Estos milagros son casi imperceptibles al ojo. No vienen acompañados de truenos, rayos o algún mover o cambio visible. Por el contrario, los milagros progresivos, comienzan de manera silenciosa, sin fanfarria, desplegándose lenta pero seguramente, paso a paso. Ambos tipos de milagro, instantáneos y progresivos, sucedieron en las dos ocasiones en las que Jesús alimentó a las multitudes. Los milagros que Él hizo fueron inmediatos, visibles, fácilmente discernidos por todos los presentes. Pienso en el paralítico con su cuerpo inválido, quien súbitamente tuvo tal cambio físico exterior que pudo correr y saltar. Ese milagro tuvo que haber impactado y dejado perplejos a todos los que lo vieron. Por otro lado, las alimentaciones que Cristo hizo fueron milagros progresivos. Jesús hizo una simple oración de bendición, sin fuego, truenos o terremotos. Él simplemente partió el pan y tomó los pescados, sin dar una sola señal ni ruido de que se estaba llevando a cabo un milagro. Sin embargo, para poder alimentar a tanta gente, tuvieron que haber partido el pan y los peces miles de veces a lo largo de todo el día. Y cada pedazo de pan y de pescado era parte del milagro. Así es como Jesús hace muchos de sus milagros en la vida de sus hijos, hoy. Oramos por maravillas instantáneas, visibles, pero a menudo nuestro Señor está trabajando en silencio; logrando para nosotros un milagro, pieza por pieza, pedazo a pedazo. Quizás no podamos oírlo ni tocarlo, pero Él está obrando, dándole forma a nuestra liberación, más allá de lo que podamos ver. Y para los que siguen pensando que un milagro de Dios es algo espectacular y asombroso, debo decirle que no, que un milagro es simplemente la alteración del orden natural de las cosas, es decir: algo sobrenatural. Y como nuestro Dios vive por sobre lo natural, entonces un milagro, viniendo de Dios, es simplemente parte de su esencia.

4/04/2012

Liberados


El Apóstol Pedro nos dice, Si Dios… tampoco perdonó al mundo antiguo, sino que guardó a Noé…y trajo el diluvio sobre el mundo de los impíos. También condenó por destrucción a las ciudades de Sodoma y de Gomorra, reduciéndolas a ceniza…y poniéndolas de ejemplo a los que habían de vivir impíamente. Pero libró al justo Lot… (Entonces) el Señor sabe librar de tentación a los piadosos.” (2 Pedro 2:4-9) A pesar de la severidad de estos ejemplos, Dios está enviando un mensaje claro de consuelo para su pueblo, como si nos estuviera diciendo: “Les acabo de dar dos de los ejemplos más grandes de mi compasión. Si en medio de un diluvio mundial y devastador, yo puedo rescatar a un hombre justo y a su familia de la destrucción…entonces ¿no puedo yo salvarte a ti también? ¿No puedo yo proveer un escape milagroso para ti también? Si puedo enviar juicio con fuego y azufre que consuma ciudades enteras, y al mismo tiempo envío ángeles en medio del caos para salvar a Lot y a sus hijas…entonces, ¿no podría yo rescatarte a ti de tus tribulaciones?” La lección dada aquí para el justo es la siguiente: Dios hará todo lo que sea necesario para salvar a su pueblo de las feroces tribulaciones y tentaciones. Piensa en esto: Fue necesario que se abriera el Mar Rojo para salvar a Israel de las garras de sus enemigos. Fue necesario que agua saliera de la roca para salvar a esos mismos Israelitas de su angustia en el desierto. Fue necesario pan milagroso, alimento de ángeles que literalmente fue enviado del cielo, para salvarlos del hambre. Y fue necesaria un arca para salvar a Noé del diluvio, y “ángeles de escolta” para salvar a Lot de la destrucción de fuego. Lo que está claro es que Dios sabe cómo salvar a su pueblo, y que él irá a cualquier extremo para lograrlo, no importa cuál sea la circunstancia. La frase de Pedro El Señor sabe librar  significa simplemente, “Él ya ha hecho planes”. La verdad maravillosa es que Dios ya tiene planes hechos para librarte aun antes de que clames a él. Y él no se sienta sobre esos planes; él sólo espera nuestro clamor pidiéndole ayuda. Tal vez estamos enredados en la lucha más difícil de nuestra vida, preguntándonos cómo nos librará Dios, y no nos damos cuenta de que él está listo en todo momento para poner su plan en acción. Vemos esto ilustrado en Jeremías 29, cuando Israel estaba cautivo de Babilonia. Esta fue tal vez la tribulación más grande que el pueblo de Dios experimentó, pero el Señor les había prometido a ellos: “Después de setenta años, los visitaré y despertaré sobre vosotros mi buena palabra.” Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz y no de mal, para daros el fin que esperáis (Jeremías 29:11). La última frase significa literalmente “darles lo que ustedes anhelan.” Dios quiere que continuemos orando para que estemos listos para ser liberados. De lo que sea. Comenzando por lo peor, que es el pecado. ¿Crees que has sido liberado del pecado condenatorio? Bien; si has podido creer eso, ¿Cómo te permites dudar de todo lo demás?

4/02/2012

Pajarillos


Cristo describe los últimos días como un tiempo preocupante y aterrador: Desfalleciendo los hombres por el temor y la expectación de las cosas que sobrevendrán en la tierra…y en la tierra angustia de las gentes, confundidas (Lucas 21:26, 25). ¿Qué nos dio Jesús para prepararnos para estas calamidades? ¿Cuál era su antídoto para el miedo que estaría viniendo? Él nos dio la ilustración de nuestro Padre mirando al gorrión, de Dios numerando los propios cabellos de nuestra cabeza. Estas ilustraciones tienen mucho más sentido para nosotros cuando consideramos el contexto en el cual Jesús las dio. Él les dijo estas ilustraciones a sus doce discípulos, mientras los enviaba a evangelizar las ciudades y pueblos de Israel. El acababa de dotarlos con poder para echar fuera demonios y para sanar toda clase de enfermedades y dolencias. Piensen en cuán excitante fue ese momento para los discípulos. ¡Se les había dado poder para realizar milagros y maravillas! Pero entonces vienen estas advertencias temerosas del Maestro: “Ustedes no tendrán ningún dinero en sus bolsillos. Y no tendrán una casa, ni aún un techo para dormir. En lugar de eso, serán llamados herejes y diablos. Serán azotados en las sinagogas, arrastrados delante de jueces, echados en prisiones. Serán odiados y despreciados, traicionados y perseguidos. Tendrán que huir de ciudad en ciudad para evitar que los apedreen.” Ahora imagínese a estos hombres con los ojos llenos de asombro mientras escuchaban a Jesús. Debieron de haberse sentido apretados por el miedo. Me los imagino a ellos preguntándose, “¿Qué clase de ministerio es éste? ¿Es esto lo que me espera en el futuro? Esta es la peor perspectiva para mi vida que yo he escuchado.” Porque lo que les dijo, suena bastante diferente a lo que dicen los predicadores del evangelio de la prosperidad, tan difundido en estos tiempos, ¿Verdad? Pero, en esta misma escena, Jesús les dijo a estos amados amigos tres veces: ¡No teman! (Mateo 10:26, 28, 31). Y él les dio el antídoto contra todo miedo: El ojo del Padre siempre está sobre el gorrión. ¿Cuánto más estará siempre sobre vosotros, sus amados? Jesús está diciendo, “Cuando las dudas vienen como un turbión - cuando estás al final de tus habilidades y crees que nadie ve por lo que estás pasando - esto es lo que debes de hacer para encontrar descanso y confianza. Mira a los pajarillos fuera de tu ventana. Y recorre tus dedos entre tus cabellos. Entonces recuerden los que les dije, que estas pequeñas criaturas son de inmenso valor para vuestro Padre. Y vuestros cabellos son para recordarles que ustedes son de mucho más valor para él. Su ojo está siempre sobre ustedes. Y aquél que ve y escucha cada movimiento que hacen, está muy cerca.” Así es como nuestro Padre cuida de nosotros durante los tiempos difíciles.

4/01/2012

Perfección


¿Alguien te dijo, te enseñó o te predicó, alguna vez, que es posible caminar delante de Dios con un corazón perfecto? Si tú tienes hambre de Jesús, quizás ya estás intentándolo, ya estás deseando fervientemente, obedecer a este mandato del Señor. Quiero alentarte: Es posible. De otra manera, Dios no nos habría hecho tal llamado. Tener un corazón perfecto ha sido parte de vivir en fe, desde la época en que Dios habló por primera vez con Abraham: Yo soy el Dios Todopoderoso; anda delante de mí y sé perfecto (Génesis 17:1). En el Antiguo Testamento vemos que algunos lo lograron. David, por ejemplo, determinó en su corazón obedecer el mandamiento de Dios de ser perfecto. Él dijo: Entenderé el camino de la perfección…En la integridad de mi corazón andaré en medio de mi casa (Salmos 101:2). Para poder enfrentar la idea de perfección, primero debemos entender que la perfección no significa una vida sin pecado, intachable. No, la perfección a los ojos del Señor significa algo completamente diferente. Significa plenitud, madurez. El significado en hebreo y en griego de la palabra perfección incluye: “rectitud, no tener mancha ni tacha, ser totalmente obediente”. Significa terminar lo que se ha empezado, lograr un desempeño completo. Juan Wesley definió este concepto de perfección como “obediencia constante”. Esto es, un corazón perfecto es un corazón sensible, un corazón que responde rápida y totalmente a los amores, susurros y advertencias del Señor. Tal corazón, dice en todo momento: “Habla, Señor, tu siervo oye. Muéstrame el camino y caminare en él”. El corazón perfecto clama junto a David: Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis pensamientos; y ve si hay en mí camino de perversidad (Salmos 139:23-24). Dios, de hecho, examina nuestros corazones; eso fue lo que le dijo a Jeremías: Yo Jehová, que pruebo el corazón (Jeremías 17:10). El significado, en hebreo de esta frase, es: “Yo penetro, examino profundamente”. El corazón perfecto desea que el Espíritu Santo venga y examine lo más profundo, y alumbre en todas las áreas ocultas, para investigar, exponer y desenterrar todo lo que no es de Cristo. Aquéllos que esconden un pecado secreto, sin embargo, no quieren ser escudriñados, examinados ni probados. El corazón perfecto anhela más que una seguridad o una cubierta por el pecado. Busca estar siempre en la presencia de Dios, habitar en comunión con Él. Comunión significa hablar con el Señor, compartir una dulce comunión con Él, buscar su rostro y conocer su presencia. El Señor escudriña los corazones para redimir, no para condenar. Su propósito no es sorprendernos en pecado o condenarnos, sino más bien prepararnos para entrar como vasijas limpias y puras a su santa presencia. ¿Quién estará en su lugar santo? El limpio de manos y puro de corazón...El recibirá bendición de Jehová (Salmos 24:3-5)