Hace algunos años, finalizada una clase de escuela bíblica en donde era maestro, me vi en la necesidad de aconsejar a un hombre, alumno permanente de esa clase, que estaba pasando por problemas matrimoniales, financieros y de su empleo, y mientras hablaba con él, me di cuenta que lo que él esperaba era que yo hiciera una oración o que le diera alguna clase de consejo sobrenatural para resolver sus problemas.
Sin embargo, cuando le pregunté como estaba su relación personal, íntima y directa con el Señor, él admitió que estaba muy floja y que últimamente ni siquiera oraba. Él, -dijo- miraba muchas horas de televisión, pero no oraba ni leía las Escrituras. Entonces yo me pregunté a mí mismo: ¿Cuántos cristianos hoy día enfrentan problemas increíblemente complejos y abrumadores, pero así y todo no buscan a Dios en oración privada?
Esto fue sólo un viejo recuerdo, pero me trae una pregunta para ti, hoy y ahora mismo: ¿Buscas diligentemente al Señor con todo tu corazón y todas tus fuerzas acerca de tus problemas y tus necesidades? ¿Le das tiempo de calidad a Él en oración secreta, esperando en Él? ¿Pasas tiempo sustancioso cada día estudiando la Palabra de Dios fuera de toda sistematización teológica? Si tu respuesta es no, yo tendría que decirte, honestamente, que las oraciones de otros no prevalecerán para tu beneficio. Dios espera que todos nos pongamos de acuerdo en oración. Y eso te incluye, lo creas o no.
La Palabra de Dios promete, Si…buscas a Jehová tu Dios, lo hallarás, si lo buscas de todo tu corazón y de toda tu alma (Deuteronomio 4:29).
Hasta que el pueblo de Dios no aprenda a ir rápidamente a Él en oración secreta, con todas sus necesidades y problemas, descargando sus almas en la presencia de Dios, siempre tendrán desorden y desesperación. Cada vez que alguien pasa un tiempo de calidad, sin apuro con el Señor, esa persona sale refrescada, animada y con confianza de que Dios abrirá un camino.
Si estos mensajes te animan a volver a orar diligentemente y en fe, estoy convencido que un día me lo agradecerás, mucho más que si me escribes y te doy alguna sugerencia, como me gusta llamarlas, ya que consejos ya no doy porque no tengo autoridad ni mandato para ello. Y también porque verás las bendiciones de Dios y su favor en todos lados. El Señor ama profundamente a todos los que buscan su rostro diariamente. Que él nos perdone por haberlo descuidado por días y días.
Yo te animo, comienza a pasar tiempo con Él hoy mismo, en este día. Ve a Dios y derrama tu alma delante de Su santa presencia. No importa si no lo estabas haciendo. No te condenes ni te culpes, sólo cambia. Posibilita de ese modo, en fe, que Él pueda derramar una vez más toneladas de su Gracia sobre tu vida.