11/01/2016

La Necesidad de Velar por la Mañana


 (Éxodo 34: 2-3) = Prepárate, pues, para mañana, y sube de mañana al monte de Sinaí, y preséntate ante mí sobre la cumbre del monte. Y no suba hombre contigo, ni parezca alguno en todo el monte; ni ovejas ni bueyes pazcan delante del monte.

El velar por la mañana es esencial. No debes mirar al día hasta que no hayas mirado a Dios, ni mirar el rostro de otros hasta que no hayas mirado el Suyo. No puedes esperar vencer, si comienzas el día con tu propia fortaleza. 

Enfréntate con tu labor cotidiana, después de haber pasado unos momentos de meditación a solas con tu Dios. No encuentres a ninguna persona, ni aún a los que habitan bajo tú mismo techo, hasta que no hayas encontrado primero al gran Huésped y Compañero de honor de tu vida, Cristo Jesús.

Encuéntrale a solas. Encuéntrale con regularidad. Encuéntrale con su Libro de Consejos delante de ti; y acomete tus deberes diarios con la influencia de Su personalidad controlando por entero todos tus actos. Los hombres que más han hecho por Dios en este mundo, se han encontrado muy de mañana sobre sus rodillas. La Biblia contiene la mejor historia de la obra poderosa realizada por la oración:

Mira estos modelos. El siervo de Abraham ora y aparece Rebeca, esposa de Isaac. Génesis 24:12-16. 

Jacob ora, y el ángel de Dios concede su petición, y la venganza de su hermano Esaú se cambia en amor fraternal. Génesis 32:24, 32 y capítulo 33:4.

Moisés ora, y los amalecitas son vencidos. Éxodo 17:8-14. 

Josué ora, y el sol se para en su curso. Josué 10:12-15. 

David ora, y Ahitofel se mata. 2 Samuel 15:31 y 17:23. 

Asa ora e Israel gana una batalla tremenda. 2 Crónicas 14:11-15. 

Josafat ora y la ira de Dios se cambia en cariño. 2 Crónicas 20:6-17.

Elías ora y aparece una nube pequeña y pronto cae una impensada lluvia. 1 Reyes 18:36. 

Eliseo ora y las aguas del Jordán se dividen. 2 Reyes 2:9-15. 

Ora otra vez y un niño muerto vuelve a vivir. 2 Reyes 4:27-36. 

Daniel ora y un sueño olvidado le es revelado con su interpretación. Daniel 2.

Isaías ora y ciento ochenta y cinco mil asirios mueren. 2 Reyes 19. 

Nehemías ora y el corazón del rey se suaviza. Nehemías 1:4-11 y 5:1-5. 

La iglesia ora y Pedro se liberta de la cárcel. Hechos 12:5-18. 

Pablo y Silas oran y un terremoto conmueve los cimientos de su cárcel y las cadenas de todos se sueltan. Hechos 16:25-29.

¿Cuántas veces en tu vida de fe has orado con fervor, clamor y auténtica necesidad? ¿Ha respondido Dios tus oraciones? Si así ha sido, tú ya sabes de qué estamos hablando. Si no has hecho lo primero, no puedes esperar que "mágicamente" se produzca lo segundo. 

Y si hubieras hecho lo primero y no ha sucedido nada de lo segundo, pues entonces deberás examinar tu vida y examinarte, porque alguien o algo está estorbando tu oración y su indudable respuesta.


1 comentario:

nancy dijo...

Es muy emocionante como Dios responde las oraciones, nada es casualidad, se conoce perfectamente cuando Dios responde nuestras peticiones, tal ves sin truenos, lluvias, temblores, pero con la solución a mi problema que tanto lo necesitaba. Personalmente tengo muchas peticiones cumplidas milagrosamente, ME SACÓ DE LA MUERTE Y ME DIO LA OPORTUNIDAD DE SEGUIR VIVIENDO EN EL AÑO 2008 ESTUBE HOSPITALIZADA 8 días en el servicio de hurgencia grave. Ore Dios me dio una salud increíble.