A lo largo de los siglos, la Biblia se basaba
fundamentalmente en la transmisión oral de un conjunto de relatos memorizados
por poetas expertos. Tras esta primera fase, y gracias al surgimiento de la
monarquía israelita de David en el s. X a.C., con una corte real y escribas
oficiales, se comenzaron a poner por escrito, por primera vez, las antiguas
tradiciones orales.
Estos sabios amanuenses se sentaban en una
biblioteca ubicada dentro del palacio de Jerusalén y compilaban en un registro
toda la historia antigua de Israel. Este proceso de escritura de las primeras
Biblias implicaba una gran dedicación.
Tras el sacrificio ritual de un animal kosher
(vaca, cabra u oveja), su pellejo se limpiaba y afeitaba para secarlo y
alisarlo y componer de ese modo un pergamino. Docenas de hojas de pergaminos se
unían en una sola costura y daban lugar a rollos que podían ser de 10 metros
cuando se desplegaban.
Usando la pluma de un animal kosher, y la tinta de
ceniza y resina, el escriba abría un pergamino y anotaba, cuidadosamente, las
palabras de la Biblia en el hebreo antiguo. Cada libro de la Biblia se
escribía en un rollo independiente. Una vez que se reunían todos los rollos de
la Biblia, se almacenaban en un archivo del Templo de Jerusalén. Esta colección
significaba la primera Biblia del mundo.
Todo esto para que
hoy sepas que el Padre expresa dos clases de amor: un amor generalizado hacia
todos los pecadores, y un amor especial hacia todos aquellos que
forman parte de Su familia. El amor
generalizado de Dios hacia la humanidad puede ser adoptado por todo individuo que acude a Él en arrepentimiento. Pero
el corazón de Dios también está lleno de
otro tipo de amor - ¡distinto, excepcional amor por Sus hijos!
Dios siempre ha
tenido a un pueblo elegido y en el cual Él ha derramado Su gran
amor. Israel fue objeto de ese amor especial: Porque tú eres pueblo santo para Jehová, tu Dios; Jehová, tu Dios, te ha
escogido para que le seas un pueblo
especial, más que todos los pueblos que están sobre la tierra. No por ser vosotros el más numeroso de todos los pueblos
os ha querido Jehová y os ha escogido,
pues vosotros erais el más insignificante de todos los pueblos, sino porque Jehová os amó...por eso os ha
sacado Jehová con mano poderosa...
(Deuteronomio 7:6-8).
Dios le dirigió estas
palabras a Israel. Sin embargo, si tú has recibido a Jesús
como tu Señor y Salvador -si tú has sido adoptado en la familia de Dios y Él es tu Padre amoroso - ¡Tú te has dado cuenta
de cuan especial eres para Él! Tú eres
recipiente del extraordinario amor de Dios. He aquí Sus palabras dirigidas hacia ti:
Pero vosotros sois
linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido
por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable. Vosotros que en otro
tiempo no erais pueblo, ahora sois pueblo
de Dios; en otro tiempo no habíais alcanzado misericordia, ahora habéis alcanzado misericordia. (1 Pedro 2:
9-10).
En algún momento tú
no habías sido objeto de Su amor especial, ¡Pero ahora lo eres!
Tú has sido reconciliado con el Padre y Él te ama profundamente -¡Ahora mismo, en este preciso instante! Si puedes creer esto que hoy te digo, tu vida
se modificará sustancialmente, porque uno de los motivos por el que mucho
pueblo de Dios no llega a sentirse pleno, es porque aún no h a entendido qué
clase y caudal de amor es el que Dios siente y derrama sobre nosotros.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario