11/10/2016

El Señor Sigue Siendo mi Pastor

(Salmo 37: 3) = Confía en Jehová, y haz el bien; y habitarás en la tierra, y te apacentarás de la verdad.

En una congregación que conocí, había una anciana muy pobre en dinero, que ganaba su precaria vida realizando diariamente un trabajo duro y bastante penoso. Sin embargo, era una cristiana alegre y su espíritu la mostraba como triunfante.

Otra hermana de la misma iglesia le dijo un día: “Está bien el estar contenta ahora, pero creo que tus pensamientos sobre tu futuro deberían hacerte llorar. Suponte sólo que te enfermas y no puedes trabajar, o imagínate que las personas que hoy te dan trabajo se van de aquí y no consigues que nadie más te emplee, ¿Qué se supone que harás?

¡Cállate!, le dijo la anciana pobre; ¡Yo nunca supongo nada! El Señor es mi pastor, y sé perfectamente que nada me faltará. Y mira, -continuó diciendo a su melancólica y hasta mal intencionada hermana, todas esas suposiciones son las que están haciendo que no puedas hacer nada, Lo mejor que podrías hacer es, abandonar todas esas suposiciones y confiar en el Señor.

Correcto. Más que correcto, correctísimo. Hay un texto en nuestras Biblias que puede terminar con todas las suposiciones de la vida de un creyente, si se recibe y se aplica con una fe simple, casi infantil. Dicho texto se encuentra en Hebreos 13:5-6 y dice:

Sean vuestras costumbres sin avaricia, contentos con lo que tenéis ahora; porque él dijo: no te desampararé, ni te dejaré; de manera que podemos decir confiadamente: el señor es mi ayudador; no temeré lo que me pueda hacer el hombre.

El águila que se remonta por el aire más elevado, jamás se preocupa por cómo cruzar los ríos. Ten en cuenta que cuando la Biblia toca el tema de la incredulidad, quizás esté refiriéndose a ti y a tus feas suposiciones. Porque la Biblia no fue escrita para el mundo incrédulo, fue escrita para la iglesia.   

No hay comentarios.: