11/19/2016

Esas Cosas que Siempre nos Ayudan

(Romanos 8: 28) = Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudana bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.

¡Cuán amplia es esta afirmación de Pablo! Él no dice: “Sabemos que algunas cosas”, o “La mayor parte de las cosas”, o “Las cosas agradables”. Él dice todas las cosas. Desde la más insignificante hasta las de mayor importancia; desde el acontecimiento más modesto de la providencia diaria, hasta las mayores horas de crisis en la gracia.

Y todas estas cosas ayudan, están ayudando; no que todas las cosas han ayudado, o ayudarán, sino que lo están haciendo en este mismo momento. Y es en este mismo momento, asimismo, cuando alguna voz puede estar diciendo: “Tus juicios son un gran abismo,” ángeles que desde el cielo están observando el desenvolvimiento del plan majestuoso, están exclamando con sus alas plegadas. El Señor es justo en todos sus caminos, y misericordioso en todas sus obras (Salmo145)

Y entonces todas las cosas ayudan. Es una mezcla perfecta. Para tejer un modelo armonioso, se necesitan muchos y diferentes colores, de todas clases, y algunos de estos no lucen muy bonitos si se ven solos. Para obtener la armonía de un himno, se requieren muchos sonidos y notas musicales separadas y aún discordancias y disonancias.

Para construir una pieza de maquinaria, se necesitan muchas ruedas que vayan unidas y separadas. Toma un hilo o una nota musical, o una rueda, o el diente de una rueda dentada por separado y es muy probable que no sean útiles ni que puedas percibir belleza en los mismos., Pero completa el tejido, combina las notas, junta las partes separadas del acero y de hierro y verás cuán simétrico y perfecto es el resultado.

Esta es una verdadera lección para la fe: Lo que yo hago, tú no lo entiendes ahora, pero lo entenderás en el tiempo venidero. De mil tentaciones, no son quinientas de ellas las que ayudan al bien del creyente, sino novecientas noventa y nueve y una más.

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