El
profeta Isaías nos ha provisto de un ejemplo sobre cómo sanar nuestra lengua. Isaías se acercó al Señor
y le pidió una visión de la santidad de Dios. ...vi
yo al Señor sentado sobre un trono alto y sublime” (Isaías 6:1).
Todo aquél que desee tener una vida grata delante del
Señor, deberá constantemente acudir a Su
presencia hasta obtener una visión de la santidad de Dios. La plenitud de su santidad, las verdaderas
bendiciones, todas las victorias,
empiezan en Su trono. ¡Es allí donde nosotros vemos a Dios en Su santidad!
Ante la
santa presencia de Dios, Isaías se convenció plenamente de que sus labios eran impíos: Entonces dije: ¡Ay de mí que soy muerto!,
porque siendo
hombre inmundo de labios y habitando en medio de pueblo que tiene labios
inmundos, han visto mis ojos al Rey, Jehová de
los ejércitos. (Isaías 6:5).
¿Por
qué Isaías exclamó, “siendo hombre
inmundo de labios”? ¡Porque él había visto al Rey de gloria!
Nuestras transgresiones llegan a ser excesivamente
pecaminosas cuando estamos en la presencia de Dios. ¡La luz de Su rostro santo expone todo lo que es opuesto a Él!
Isaías
le permitió al Señor que lo tocara y lo limpiara con Su fuego santo. Y voló hacia mí uno de los serafines, trayendo en su mano un carbón encendido, tomado del altar con unas tenazas.
Tocando con él sobre mi boca, dijo: He
aquí que esto tocó tus labios, y es quitada tu culpa y limpio tu pecado (Isaías 6:6-7).
¡La
Palabra de Dios es el carbón encendido y el Espíritu Santo es su fuego! Ahora mismo, a través de este mensaje, tú has sido tocado por el
Espíritu Santo. Dios quiere poner fuego
en tu lengua para santificarla.
¡Él puede hacer
esto por ti si dejas que Su Palabra te convenza! Él es el único que puede hacerlo. Lo que te corresponde a ti hacer es
simplemente confesar, como Isaías lo
hizo, “¡Ay de mí que soy muerto!”
Permite
que esta palabra toque directamente tu corazón y lo limpie con su fuego. Confiesa, “Sí, soy yo,
Señor! ¡No dejaré pasar esta palabra! Limpia mis labios y mi lengua. ¡Limpia
mi boca y mi corazón!” No te olvides que la palabra dice que todo lo que digas, creyendo, te será
hecho. ¿Y sabes qué? Cuando la Biblia dice todo,
quiere decir específica y puntualmente eso: todo.

5 comentarios:
AMEN!!!!....creo y por eso recibo....gracias Señor:..un abrazo en Cristo..
Si amen
Purificame Senor
Amen, palabra del Señor, fiel y verdadera
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