10/15/2016

En el Centro de la Tempestad

(Marcos 4: 37) = Pero se levantó una gran tempestad de viento, y echaba las olas en la barca, de tal manera que ya se anegaba.

Algunas de las tempestades de la vida ocurren rápidamente: una gran aflicción, un disgusto desagradable, una derrota aplastante. Otras vienen paulatinamente. Aparecen sobre los bordes andrajosos del horizonte con un tamaño inferior al de la mano de un hombre, pero la opresión que parece tan insignificante se extiende hasta llegar a cubrir el cielo y abrumar a quien lo padezca.

Sin embargo, en la tempestad es donde Dios nos equipa para el servicio. Cuando Dios desea un roble, Él lo planta en un lugar donde las tormentas lo castigan y la lluvia cae sobre él, y es en medio de la batalla con los elementos donde el roble gana sus fuertes y magníficas fibras y se convierte en el rey del bosque.

Cuando Dios quiere hacer un hombre, Él lo coloca en medio de alguna tormenta. La historia del género humano siempre es brusca y tempestuosa. Ningún hombre se ha formado por completo hasta que no se ha sumergido en el fondo de la tormenta y ha hallado el cumplimiento sublime de la oración: Oh Dios, tómame, quebrántame, hazme.

Un francés pintó un cuadro de un genio universal. En él aparecen oradores, filósofos y mártires; es decir, todos aquellos que han hecho algo prominente en alguna fase de la vida. El hecho extraordinario en el cuadro es este: que todo hombre que es prominente por su habilidad, ha sido primero prominente en el sufrimiento.

En el primer plano está el hombre a quien se le negó la tierra prometida, Moisés. A su lado hay otro sintiendo su camino –el ciego Homero-. Milton está allí ciego y descorazonado. También hay la figura de uno que se eleva sobre todos los demás. ¿Cuál es su característica? Su Rostro está desfigurado más que el de ningún otro hombre. El artista podía muy bien haber escrito debajo de aquel gran cuadro, “La Tempestad”.

La belleza de la naturaleza se produce después de la tempestad. La belleza abrupta de la montaña, nace de la tormenta, y los héroes de la vida son aquellos que llevan las señales de la batalla y han sido limpiados por la tormenta. Tú has estado entre las tempestades y has sido tocado por los vientos. ¿Te han dejado quebrantado, fatigado y golpeado en el valle, o te han elevado a las cumbres solares de una visibilidad más rica, más profunda y más estable?

4 comentarios:

Unknown dijo...

Estoy en esta tempestad pero agarrada de la mano de mi padre que me ha dicho yo estoy con tigo.
Te amo señor.

cesar dijo...

Yo creo en ti Señor...

Anónimo dijo...

Por los que han tenido el privilegio de subir en avión, es como volar en la tormenta, sacudido, y temiendo la caida, luego yendo siempre hacia arriba, se pasa por las espesas nubes, sin visibilidad alguna, y de golpe te dealumbra el sol, la calma, y el extraordinario tapiz de algodon de las nubes que se extiende hasta el horizonte. Paz... subir, subir, con indecible esfuerzo, como los discipulos remando hacia la orilla, y de pronto El nos espera, con esta sonrisa en el rostro, vestido de luz y hermosura, nuestro Amado.
Paz a todos, amados compañeros de tribulación.

Unknown dijo...

Aqui un ejemplar quebrantado, fatigado y golpeado apenas tallando los ojos para una visibilidad más rica, más profunda y más propia...

Paz a todos los creyentes
Un abrazo Nestor
Adriana Gamboa