(Hageo 1: 12) = Y oyó Zorobabel hijo de
Salatiel, y Josué hijo de Josadac, sumo sacerdote, y todo el resto del pueblo,
la voz de Jehová su Dios, y las palabras del profeta Hageo, como le había
enviado Jehová su Dios; y temió el pueblo delante de Jehová.
(Verso 14) = Y despertó Jehová el espíritu de
Zorobabel hijo de Salatiel, gobernador de Judá, y el espíritu de Josué hijo de
Josadac, sumo sacerdote, y el espíritu de todo el resto del pueblo; y vinieron
y trabajaron en la casa de Jehová de los ejércitos, su Dios.
Los
israelitas se dieron cuenta de que estaban enfocados en sus propios intereses y regresaron a reconstruir el templo. Ellos acudieron al lugar
donde deberían de estar - ¡Construyendo lo
que llamarían la casa de Dios! Ellos se
pararon frente a los cimientos del templo y observaron cómo las murallas empezaban a edificarse.
Pero
algo estaba mal pues ¡Muchos de los ancianos empezaron a sollozar!
¿Por qué? Porque hacía sesenta y ocho años, ellos habían visto el esplendor del templo de Salomón y el templo actual
no le llegaba a la medida. ¡Este último
no era nada! La gente empezó a hablar de
la pasada gloria diciendo, “Este templo no tiene arca, ni propiciatorio o querubín.
No hay
fuego consumidor en el altar, ni shekinah cayendo gloriosamente
sobre la casa. Después de todo nuestro trabajo, de todo nuestro sacrificio y obediencia, de haber puesto los intereses
de Dios primero, simplemente ¡este templo
no está a la altura! Éste no se compara al que
vimos con anterioridad. ¿Por qué seguimos luchando, por qué seguimos en esto cuando vemos pocos resultados ante lo mucho que
hemos hecho?”
¡Hoy
día, un ejército del pueblo de Dios se está dando por vencido porque piensan que nunca estarán a la altura! Como los israelitas, ellos han
regresado al Señor, lo han puesto a Él como su
prioridad, buscan Su voluntad, construyen
Su casa, que en este caso ya no es de mampostería ni física.
Pero
cuando observan sus vidas, ellos dicen, “¡Después de todas
mis luchas tengo muy poco qué mostrar! Poseo muy poco de la santidad de Dios, muy poco de su gloria en mi vida. Comparado
con otros cristianos, yo nunca llegaré a
su altura. Entonces, ¿para qué seguir luchando? Nunca obtendré la victoria.”
Estoy
convencido que ésta es la razón por la que muchos cristianos se dan por vencidos en la batalla. ¡Ellos se comparan con otros creyentes y se
desaniman porque se sienten inferiores!
Si tú solamente eres honesto con Dios y no tratas
de medirte a tí mismo con base en el
desempeño de otras personas sino en tu amor por Jesús, tú puedes estar seguro que estás creciendo, ¡Y ¡Dios promete que estará contigo!
Amado
hermano o hermana, tú puedes tomar nota de esto, porque es Dios quien te lo
promete. Desde el preciso momento en que tú te vuelves a
enfocar en construir el cuerpo de Cristo,
dejando atrás el compararte con otros, haciendo a un lado tus caminos egoístas, y permites que Él se convierta
en tu todo, tú empezarás a ver Sus
múltiples bendiciones. ¡Tú literalmente puedes tomar nota de esto! ¡Tú sabrás que Él te está favoreciendo,
sonriéndote, regocijándose en ti!
Crucificar
nuestra carne para servir más y mejor es humillarse ante la santa presencia de
Dios, pero jamás declinar fortalecer el aprecio que debemos sentir por nosotros
mismos como creación suprema de Él. Tú no tienes que ir a ningún psicólogo para
elevar tu alicaída auto-estima, tú sólo tienes que ser obediente, humilde, fiel
e íntegro con Él, y Él hará que tu auto-estima se eleve como sólo las águilas
pueden hacerlo.

3 comentarios:
Tomo nota
Gracias
Y bendiciones
De El viene mi fortaleza!
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