7/16/2015

Permanecer

               Numerosos cristianos, incluyendo pastores, me han dicho que son continuamente acosados por los pecados cometidos en el pasado. Ellos me expresan: "Hermano, si supiera lo que yo hice y cómo pequé, entendería por qué me siento tan acongojado. Mi pecado todavía se cierne sobre mi cabeza y constantemente combato contra esta culpa. Creo que el Señor me ha perdonado, que su sangre es suficiente para cubrir mi maldad, pero no tengo la paz que proviene de este  conocimiento." Otros me dicen: "Creo que he sido perdonado, pero mi mente está continuamente bombardeada con pensamientos horribles. Puede ocurrir en cualquier lugar, incluso en la iglesia y eso me hace sentir muy sucio. Se me hace difícil creer que soy puro delante de Dios."
               Estos creyentes olvidan que también Satanás tentó a Jesús con pensamientos malos, horribles, durante su prueba en el desierto. Hoy en día, el diablo envía zorras pequeñas a tu vida para que tú pienses que estás sin esperanza, que Dios está enojado contigo. Satanás inyecta pensamientos en tu mente con la intención de destruir tu fe en el poder de la sangre de Cristo sobre tu vida. Querido santo, no debes escuchar tales invasiones a tu mente.
               Tú tienes que cortarlas gritando, "Espíritu Santo, sé que estás a mi lado. ¡Ayúdame!" Todos los que toman la cruz y pelean la buena batalla de la fe están en una lucha constante. Todos nos enfrentamos a malos pensamientos, pensamientos que vienen debido a nuestro pasado, o por un sentimiento de rechazo, o simplemente porque vivimos en tiempos malos y sensuales. Sin embargo, cuando aplicamos la sangre de Cristo a estas raíces de duda, su sangre llega a cada célula de nuestro ser, incluyendo nuestra mente.
               De esta manera su sangre nos limpia a fondo y produce en nosotros libertad y alegría verdadera. Tú no estás solo en tu contienda. Él te ha enviado al Espíritu Santo que sabe cómo tratar con el enemigo y librarte de toda esclavitud. Él es la voz apacible y delicada que te guiará y te dará poder a través de todas tus batallas. Ora conmigo: "Espíritu Santo, quiero crecer en ser espiritualmente fructífero. Anhelo ser librado de toda hipocresía. Deseo poseer amabilidad, paciencia y amor. Sé que a pesar de no poseer estas características todavía me amas. Permanece conmigo y ayúdame, Amén". 







2 comentarios:

M.E.R.Q. dijo...

Amen!!!...gracias Señor....gracias....

Unknown dijo...

Dios les bendiga a todos mis amados hermanos, es muy triste cuando somos bombardeados por las culpas del pasado. Y sentimos que estamos sucios, pero no tantos por los del pasado sino también por los del presente.
Vivimos tiempos en los cuales aquellos que buscamos el rostro de nuestro Padre debemos luchar la buena batalla en contra de toda la potestad de las tiniebla.
Cuando comenzaba esta nueva vida, experimente algo muy singular. Yo escucha esos testimonio de los demás como el Señor los rescato de esa vida de maldad y de como sentían que Dios los amaba. Y yo no sentía ese amor porque gloria a Dios mi vida no fue como la de ellos. Pero constantemente era atacado por ese pensamiento y me dije que yo tenía que hacer cosas malas para sentir ese amor y les digo que hasta me lo creí.
Pero un día mi Señor me visito y me hizo entender que para sentir su amor solo me era necesario creer que el me amaba.
La peor batalla que puede tener un hijo de Dios, es creer que El es, más allá de ser Dios del universo, creador, dador y sustentador de la vida. Lo más difícil para nosotros es creer que El es nuestro Padre.
Recuerda que El Espíritu Santo, revela la persona de Jesús y este al Padre, no le veamos como un Ser tan grande que no puede tener tiempo para nuestras pequeñeces sino todo lo contrario, pues en esas pequeñas cosas esta el fundamento de una verdadera relación con El. Debemos abrirnos a El, ser sinceros y no ocultarnos de El.
El no conoce mejor que nadie, pero El espera que nosotros les conozcamos también. Te daré una palabra que El me dio en medio de una meditación que tuve con respeto a estas situaciones del pasado que aquejan la vida diaria de uno como cristiano. "Hijo los fracasos del hombre Yo los transformo en bendición".
Dios les bendiga mis amados.