La iglesia como la conocemos hoy,
comenzó con arrepentimiento. Cuando Pedro predicó la cruz en Pentecostés, miles
vinieron a Cristo. Esta nueva iglesia estaba hecha de un cuerpo, que consistía
en todas las razas, llenas de amor los unos por los otros. Su vida corporativa
estaba marcada por evangelismo, un espíritu de sacrificio, de mártires.
El maravilloso comienzo refleja
las palabras de Dios a Jeremías: Te planté de vid escogida, toda ella de
buena simiente (Jeremías 2:21). Pero las palabras que siguen del Señor
describen lo que a menudo sucede con esos trabajos: ¿Cómo, pues, te me has vuelto
sarmiento de vid extraña? (2:21).
Dios está diciendo, “Yo te planté bien. Tú eras mía, llevabas mi nombre y mi naturaleza.
Pero ahora te has vuelto degenerada.” ¿Qué causó esta degeneración en la
iglesia? Siempre ha sido, y continuará siendo la idolatría. Dios está hablando
de idolatría cuando le dice a Jeremías, Mi pueblo ha cambiado su gloria por lo que
no aprovecha (2:11).
La mayoría de las enseñanzas cristianas
de hoy día identifican a un ídolo como cualquier cosa que se interpone entre el
pueblo de Dios y él. Pero eso es una descripción parcial de lo que es
idolatría. Idolatría tiene que ver con un problema más profundo del corazón.
El ídolo número uno entre el
pueblo de Dios no es el adulterio, la pornografía o el alcohol. Es una lujuria
mucho más poderosa. ¿Cuál es este ídolo? Es la ambición motivadora del suceso.
Y también tiene una doctrina para justificarse.
La idolatría de ser un suceso
describe a muchos en la casa de Dios hoy día. Estas personas son buenas,
moralmente limpias, llenas de buenas obras. Pero han colocado un ídolo de
ambición en sus corazones, y no se pueden apartar de él. Dios ama bendecir a su
pueblo. Él quiere que sus hijos sean un suceso en todo lo que hacen
honestamente.
Pero ahora hay un espíritu
galopante en la tierra que está apoderándose de multitudes – este es el
espíritu del amor a ser reconocido y a adquirir cosas. Un hombre mundano dijo recientemente,
“Aquel que muere con la mayor cantidad de
juguetes – gana.”
Trágicamente, los cristianos también están
envueltos en este afán. Qué tan lejos nos hemos desviado del evangelio de vivir
a través de morir a nuestro yo, nuestro ego, y a la ambición mundana.

3 comentarios:
Muy buen punto, la idolatría hoy cambió de color.
Buena entrada, me inspira a seguir camino.
Y dijeron: Vamos, edifiquémonos una ciudad y una torre, cuya
cúspide llegue al cielo; y hagámonos un nombre, por si fuéremos
esparcidos sobre la faz de toda la tierra. Biblia.
SALUD!
Amen. Me gusta que estos temas salgan a la luz por que la condición de las iglesias hoy en dia esta así lamentablemente. ...
Este es un punto clave .....y el egoismo
Publicar un comentario