5/06/2014

Misericordia

               En el Libro de los Hechos, capítulo 9 se nos enseña acerca de un hombre llamado Saulo de Tarso, uno de los hombres más religiosos de todos los tiempos. Saulo de Tarso pudo jactarse de lo siguiente: "he vivido en toda buena conciencia delante de Dios hasta el día de hoy".
               Pero, ¿Qué hacia este hombre piadoso? Saulo estaba tan lleno de odio hacia Jesús que con determinación persiguió a la Iglesia de Dios, incluso fuera del territorio judío. Hechos 9 narra cuando Saulo está en camino a Damasco, tratando de destruir al pueblo del Señor.
               Considera la acción de Dios hacia este hombre que se convirtió en el apóstol y evangelista cristiano más grande que jamás haya existido. Repentinamente, una luz del cielo resplandece a su alrededor, ¿Con qué objetivo? ¿Para confundirlo o ponerlo bajo culpa y condenación?, ¿Para destruirlo o para pronunciar ira y juicio sobre él?
               No. Esta luz resplandeció para anunciarle a Saulo que su iniquidad había sido perdonada y su pecado cubierto. Imagina a Saulo postrado ante la luz brillante y escuchando la voz de Jesús.
               Saulo en lugar de escuchar acusaciones de parte de un Dios santo, debido al camino en el que éste andaba, las palabras que escucha son: "¡Yo soy Jesús!" En ningún momento Dios hizo mención de la impiedad de sus acciones. ¿Por qué? Porque estaba persiguiendo a su mejor amigo.
               Estimados hermanos y hermanas en Cristo, este mismo Jesús nos ofrece la misma misericordia. Merecedores de juicio y reproche, le oímos decir: "Yo soy Jesús, tu Redentor."
               Agradécele este día por la misericordia que Él te ha mostrado. Has oído muchas veces que no llegas a ser salvo por méritos, pero es momento de recordarte que tampoco eres condenado por culpas y pecados ya perdonados, lavados, purificados y santificados.
               Ahora ve y comienza a vivir una vida conforme a este estado, y no al que traías antes de caer a los pies de Jesús en tu ciego viaje al Damasco de tinieblas. Seguramente te levantarás como un Pablo, y dejarás allí para siempre a tu Saulo.




4 comentarios:

cesar dijo...

Hermoso...hermosisimo...Si Señor! asi es! Gracias Don Nestor! hermoso post! lindo!! Dios Santo gracias por este rayo de sol sobre mi vida! Iluminame, y transformame...Amen! Don Nestor, recuerdos!

libertad en la palabra dijo...

Yo soy Jesús... es lo que le dice,no lo esta condenando a Saulo, entiendo con ESto que tampoco a mi, por consiguiente no tendria porque condenar yo a alguien mas...

Gracias Dios

Saludos Nestor

libertad en la palabra dijo...

Yo soy Jesús... es lo que le dice,no lo esta condenando a Saulo, entiendo con ESto que tampoco a mi, por consiguiente no tendria porque condenar yo a alguien mas...

Gracias Dios

Saludos Nestor

Anónimo dijo...

Gracias SEÑOR por tu AMOR eterno