Hay creyentes que
viven vidas que son verdaderos modelos para quien quiera que los observe. Esos
son los mejores evangelistas, no necesitan ni el explosivo, ni las cuatro
puertas ni nada de lo que el hombre religioso ha inventado para agrandar
templos. Pero hay otros que andan por la vida de tal manera que, cuando se
enfrentan con alguien y lo invitan a entregarse a Jesucristo y cambiar su vida,
ese alguien le responderá: ¿Para ser como tú? ¡¡No, gracias!! Entonces, en muchos
ministros fieles que realmente desean servir a sus hermanos, surge la pregunta:
¿Qué será necesario para sacarnos de nuestras vidas miserables de culpa, temor
y depresión? ¿Qué será necesario para hacernos ver que hay una vida mucho más
gloriosa esperándonos? Pablo dijo, Daréis gracias al Padre que nos hizo aptos
para participar de la herencia de los santos en la luz (Colosenses 1:12). ¿Quieres
tú esta vida gloriosa, liberada? ¿Crees tú ahora que esa es tu herencia? ¿Crees
ahora que Dios quiere desesperadamente que la tengas? ¡Entonces acéptalo por fe
y entra en ella! ¡Reclámala como tuya! Pablo dice, “¿No han sufrido lo suficiente? ¿No han aprendido su lección todavía?” En
otras palabras, ¿No están ya cansados de vivir una vida de temor y tortura
mental? ¿No han aprendido que hay un camino mejor?” El justo por la fe vivirá
(Gálatas 3:11). Tú simplemente pon tu fe en lo que Dios ha dicho que
hará por ti. Esta vida liberada de justicia, gozo, y paz en el Espíritu Santo
es un regalo. Tú no puedes trabajar para conseguirla. El gozo más grande de
todos es saber que tú ya no eres “culpable” ante Dios. Es el gozo de saber que
tu fe te hace justo delante de él. Bienaventurados aquellos cuyas iniquidades son
perdonadas, y cuyos pecados son cubiertos. Bienaventurado el hombre a quien el
Señor no culpa de pecado (Romanos 4:7-8). Abraham llegó a ser el padre
de naciones simplemente porque él tomó la Palabra que Dios le dio. Él pudo
haber dudado y habría perdido todo. Tampoco dudó, por incredulidad de la promesa
de Dios, sino que se fortaleció por la fe, dando gloria a Dios, plenamente
convencido de que era también poderoso para hacer todo lo que había
prometido…Pero no solo con respecto a él se escribió…sino también con respecto
a nosotros…a los que creemos en aquel que levantó de los muertos a Jesús Señor
nuestro” (Romanos 4:20-24). Nosotros le creemos que nos perdona para
salvarnos; debemos creer que él nos guardará. ¡El poder que nos salva, también
nos guarda! La fe que trajo a Cristo a nuestras vidas nos mantiene sin caída. Justificados,
pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor
Jesucristo, por quien también tenemos entrada por la fe a esta gracia en la
cual estamos firmes, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios
(Romanos 5:1-2). Y no te me quedes mirando con esa cara. ¡Ya sé que
todo esto es algo que sabes y vives a diario! ¿Pero sabes qué? “Algo” me dijo
que hoy te lo debía repetir. Espero no haberme equivocado.

3 comentarios:
....algo me dijo...muy bueno!!!...que amor para refrescarnos y sacarnos de nuestro "pobrecito de mi" y aun de nuestra necedad cuando "aprieta el zapato"...muy bueno y muy efectivo!!!...mi esposo siempre dice, me dice y se dice lo que Jesús nos dijo: "Yo les doy VIDA Y VIDA EN ABUNDANCIA"....a veces solo nos falta detenernos a mirar lo que significa cada palabra que El dijo, y luego incorporarlas, nada menos!!!...VIDA EN ABUNDANCIA!!!....que mas podemos pedir!!!!....gracias Señor por tu amor y por GUARDARNOS SIEMPRE!!!!...un abrazo en Cristo mis queridos hermanos, paz
¿QUÉ ES LA FE?
¿Creer en Dios? No. ¿Creer en la Iglesia? No. ¿Creer en los sacramentos? No. ¿Ir a misa? No. ¿Ir al culto quizás? No. ¿Creer en Jesucristo? No. ¿Creer quizás en lo santos? No. ¿Creer en los líderes? No. ¿Creer en la Biblia? No… Entonces pues, ¿qué es la fe? Leamos:
Heb. 11:1 Tener fe es tener la plena seguridad de recibir lo que se espera; es estar convencidos de la realidad de cosas que no vemos.
Tener fe es tener la plena seguridad de que Dios cumplirá su Palabra, sus promesas, ante cualquier adversidad que se presente en nuestras vidas. Tener fe es estar convencido de la realidad de las cosas que aun no logramos ver, sabiendo y sin dudar que Dios ya ha dispuesto todo lo necesario para que acontezcan conforme a su Palabra y Promesas.
Muchos son los que dicen: -Yo tengo fe. Pero lo hacen en el sentido de que practican ciertos ritos, ciertas costumbres, que acuden a ciertos lugares, que creen que hay un Dios, incluso un Señor Jesucristo… pero todo ello NO ES FE. La fe es tener plena confianza en Dios, y estar completamente seguros que Dios cumplirá su Palabra, sus Promesas.
Es el peligro de la religión, cuando esta sustituye la fe por métodos, actos, símbolos, etc. que nos llevan a sentirnos cerca de Dios, pero que de nada sirven ante las pruebas del día a día, donde solo por fe pueden ser superadas para la gloria de Dios.
Tener fe, es tener plena certeza de lo que se espera, y un total convencimiento de que sea cual sea nuestra situación, nuestra necesidad, nuestro anhelo, Dios siempre obrará, sin tardar, conforme a su Palabra y Promesas.
Tener fe no es creer en Dios, sino CREERLE a Dios. Aspectos muy distintos. No es lo mismo creer en Dios (los demonios también creen y tiemblan de miedo. Stg. 2.19-20), que CREERLE a Dios.
La fe solo es puesta a prueba cuando todo es en apariencia contrario a la Palabra de Dios, a sus Promesas. La fe no se fundamenta en el ver, sino en el creer que Dios cumplirá lo prometido, lo anunciado, lo revelado, y sin tardar.
La duda, el desconsuelo, la desesperanza, el sentimiento de soledad, el temor, la desconfianza, los amuletos, la suerte… –es demasiado larga la lista como para escribirla–, todo ello, manifiesta una clara falta de fe, porque si leyésemos la Escritura, si atendiésemos todo cuanto Dios nos dice, de modo alguno todo ello podría tener lugar en nosotros y, mucho menos, impedir la paz y el gozo que se halla en Cristo Jesús.
Y la fe, mi apreciado lector, solo hay un modo de alcanzarla, y no es otro que leyendo la Escritura, para ser llenos de la Palabra de Dios que, en su momento justo, ante la prueba, nos será recordada para mediante ella, si la tomamos como verdadera, vencer en Cristo Jesús el Señor todas las vicisitudes y pruebas.
Escrito está:
Rom. 10:17 Así pues, la fe nace al oír el mensaje, y el mensaje viene de la palabra de Cristo.
Así pues, no lo dudes. Si no eres un habitual lector de las Escrituras, si nunca las lees, o peor; nunca las has leído, puedes estar seguro que tu fe no está siendo conforme al Evangelio, conforme al mensaje de vida eterna, sino conforme a tus propios razonares y pensamientos, y estos, ante la necesidad, ante la adversidad, ante sea cual sea la prueba, en nada te podrán ayudar, y poco Dios por ti hará, por tanto que:
Heb. 11:6 Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan.
Esta es, si así lo deseas y consideras, tu reflexión para hoy. Ahora es el momento de preguntarte, ante el Señor, si siempre y ante la adversidad confías o no plenamente en Él, o por el contrario... Es tiempo de oración, tu oración a solas con Dios.
La gracia de nuestro Señor Jesucristo, el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sea contigo y los tuyos. Amén.
En Cristo Jesús, Raül Gil
Yo quiero creer, que tiene fin la cadena de culpa y tortura mental
Hoy reclamo sobre mi y los que lo necesiten esa gracia
Tus misericordias son nuevas cada mañana!
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