11/26/2012

Tranquilidad


En un marco social como el que se vive en todas las latitudes del planeta, los cristianos no están exentos de esos vaivenes. El Señor los cubrirá de males mayores, pero los menores deberán padecerlos como el pueblo de Israel padeció las plagas de Egipto a excepción de la de los primogénitos. Entonces es cuando la mayoría nos formulamos la misma pregunta: “¿Cree tú que Dios es poderoso para ver que tú puedas salir delante de cada uno de esos pequeños pero fastidiosos padecimientos? ¿Crees tú que Él puede hacer todo lo necesario para responder tus oraciones y suplir tus necesidades?” Esta es la misma pregunta que nuestro Señor le preguntó a los dos hombres ciegos, los cuales le rogaban por misericordia y sanidad. Y Jesús les preguntó: ¿Creéis que puedo hacer esto? Ellos dijeron: Sí Señor…Y los ojos de ellos fueron abiertos” (Mateo 9:28-30) El Señor te pregunta a ti, a mí, a la iglesia, “¿Crees que soy poderoso para dirigirte y guiarte, y realizar mi perfecta voluntad en tu vida? ¿Crees que todavía estoy trabajando por ti? ¿O albergas pensamientos secretos de que te he abandonado y que te he decepcionado?” Él nos dice a nosotros lo mismo que le dijo a María y a Marta, ¿No te he dicho que si crees verás la gloria de Dios? (Juan 11:40). Dios no está primeramente interesado en que hagamos algún trabajo grande para él. En lugar de eso, ¡Él desesperadamente quiere simplemente que confiemos en Él! Una completa dependencia en él es lo que más desea. Dios no quiere nada de lo que tú posees. Él no quiere tu casa, tu
terreno, tu auto, o cualquier otra posesión del mundo. ¡Él quiere tu confianza! Él quiere que tú seas firmemente establecido en tu confianza en Él. Continuamos queriendo hacer cosas, dejar cosas, sacrificar, trabajar, sufrir. Mientras que lo que él más desea es nuestra obediencia y confianza. Su Palabra es clara. A Dios no se lo complace con nada menos que nuestra fe. Pero sin fe es imposible agradar a Dios, porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que él existe y que recompensa a los que le buscan (Hebreos 11:6). Dios no te ha abandonado. Tus oraciones han sido escuchadas – y Dios resolverá todas las cosas de acuerdo a su perfecta voluntad. ¡Sigue confiando!

1 comentario:

cesar dijo...

Ummm...estoy segurisimo que mi hermano Nestor esta pasando por una nueva metanoia...un delicado y nuevo reverdecimiento...te sientes con fuerzas y te remontas sobre las cimas como las águilas! se nota tu renuevo hermano Nestor...yo logro percibirlo...no es para menos, cuando uno llega a ese estado de plenitud, claramente se puede notar como el alma desea encumbrarse a las mieles de las bóvedas altisimas del espíritu...una cosa lleva a la otra y le hace depender, le alimenta y le robustece... quizás, mas allá del objetivo propio del mensaje en mi percepción, también es el reflejo puro del impacto de las letras y de esa madurez en mi percepción espiritual...Felicitaciones Don Nestor! una nueva etapa empieza en tu vida! salud! buen hombre embajador de Dios! porque aquel que nació para servir: nació para reinar! gracias Jehova! maravilloso proyecto humano! gracias Señor! me siento feliz! solo se puede escribir con tranquilidad, si se posee tu paz!