11/12/2012

Regalo


Ayer escribí sobre la santidad y creo no haber agotado el tema. Me interesa, y seguramente a ti también, porque la santidad no es ese lugar al que algún día debemos llegar, sino que es el punto de partida desde donde hoy debemos salir en dirección al cumplimiento del propósito y la voluntad de Dios para nuestras vidas. Pero ahora, aparte de la ley, se ha manifestado la justicia de Dios…la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen en él, porque no hay diferencia…y son justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús (Romanos 3:21-24). Dios nos ha revelado una manera segura de llegar a ser absolutamente santos y perfectos delante de sus ojos, para que así todos sus hijos puedan vivir en paz y gozo absoluto, sabiendo que cuando Dios los mira, los ve como santos y puros. ¡Y todo esto es un regalo gratis! El regalo de santidad que Dios da, nunca puede ser una recompensa por cualquier cosa que hubiéramos hecho. Es un favor que no se gana, que no se merece –un verdadero regalo. “…pues ¿qué dice la Escritura? Creyó Abraham a Dios y le fue contado por justicia. Pero al que trabaja no se le cuenta el salario como un regalo, sino como deuda; pero al que no trabaja, sino cree en aquel que justifica al impío, su fe le es contada por justicia”. Sumisión es el único camino a la santidad de Dios, sometiéndonos a la justicia de Cristo a través de la fe. Someter significa “entregar el poder de nuestra voluntad.” Con Dios no hay tal cosa de que mi voluntad tenga su propio poder –todo el poder es de él y no permitirá ningún otro poder que no sea el suyo propio. ¡Dios requiere santidad absoluta para que nosotros lleguemos a ser humildes mediante este requerimiento! Él mira con paciencia nuestras luchas para ser santos, esperando hasta que fallemos tan miserablemente que corramos hacia su trono, y caigamos de rodillas clamando, “¡No hay esperanza –nunca seré santo! Soy débil, sensual, pecador. No tengo nada bueno.” La clase de arrepentimiento que Dios busca es que confesemos la debilidad de nuestros esfuerzos inútiles y que neguemos tener algún poder en nosotros. ¡Tú nunca podrás ser vestido con la santidad de Cristo hasta que caigas con tu rostro contra el suelo delante del trono de Dios, desnudo, pobre, desdichado, débil, y totalmente incapaz! Tú debes de una vez por todas
admitir que no tienes poder para resistir al pecado, que no tienes nada que ofrecer al Señor sino un pedazo de barro derrotado, abatido e incapaz. Tú debes de admitir que no puedes ser santo, ni aún con ayuda. Tienen que entregarte la santidad como un regalo. El regalo más grande que tú puedes darle a Dios es la fe de que él te dará su santidad. Isaías proclamó triunfante, En gran manera me gozaré en Jehová, mi alma se alegrará en mi Dios, porque me vistió con vestiduras de salvación, me rodeó de manto de justicia…el Señor, hará brotar justicia y alabanza delante de todas las naciones (Isaías 61:10-11).

2 comentarios:

M.E.R.Q. dijo...

...“Yo quiero a Cristo en mi vida. Quiero ser libre de toda mi carne. Así que voy a ir hacia delante, a su presencia y reclamaré mi posesión. Yo quiero que Jesús sea mi todo, mi única fuente de satisfacción.”.....es el anhelo mas profundo, es el decirle "ensancha mi corazón y correré a Ti"!!...así comienza, ......"¿Cómo nos mantenemos santos en estos tiempos malvados? ¿Quién puede mantenerse sin ser contaminado por todo? Ninguno –en sus propias fuerzas".....algo que recién hoy estamos despertando, salir del activismo, donde todo hay que hacer,para dejar que EL haga en nosotros!!!...."Tienen que entregarte la santidad como un regalo. El regalo más grande que tú puedes darle a Dios es la fe de que él te dará su santidad"....y al comenzar a apropiarnos de este regalo empezamos a ver y a oír lo que el Espíritu tiene para decirnos, lo que es caminar en EL, en el Reino....realmente estos tres últimos "ladrillos" están edificando maravillosamente al cuerpo, nos dan instrucciones para usar la libertad con la que verdaderamente fuimos libres, la libertad de Cristo!!!!...un abrazo enorme en Cristo a mis hermanos, paz.

cesar dijo...

Hermoso...
“entregar el poder de nuestra voluntad.”
Podre escalar las cimas mas altas...
sumergirme a los confines de los océanos...tener toda la fuerza todo el poder...pero seguiría siendo yo...lejos de tu presencia...de mi santidad...

entregar el poder de nuestra voluntad...entregar el poder de mi voluntad...
Don Nestor muchas gracias... Muchísimas gracias Dios le bendice, salud y paz...