9/12/2012

Sequías


Creo que alguna vez le ha ocurrido a uno y cada uno de los predicadores que andan por el planeta llevando palabra de la buena a gente con hambre y sed de Dios. Hay tiempos donde se sienten tan secos, tan lejos de la presencia de Dios. Son en esos momentos en los que ni siquiera tienen deseos de leer la Palabra. La lectura de la Biblia durante tiempos de sequedad, se hace mayormente a través de un sentido de obligación. Cuando estamos secos y vacíos, quizás sentimos muy poco ánimo para orar, aunque sabemos que nuestra fe está intacta, y nuestro amor por Jesús está fuerte. ¿Alguna vez te has sentado en la iglesia y has visto a las personas a tu alrededor siendo bendecidas, mientras tú no sientes nada? Ellos lloran; ellos oran; ellos alaban con gran sentimiento. Pero tú no eres movido a hacerlo
por nada. Es allí donde empiezas a preguntarte si algo está mal con tu vida espiritual. Yo creo que todos los verdaderos creyentes experimentan un periodo de sequía durante diferentes etapas de sus vidas cristianas. Aún Jesús sintió abandono cuando él clamó a gran voz, “Padre, ¿por qué me has abandonado? Entonces es cuando nos hacemos la pregunta: ¿Qué debo hacer para vencer la sequedad espiritual? La respuesta, una vez más, va a acicatear a muchos entre los que debemos incluirnos los ministros: ¡Debo mantener una vida de oración! Nada disipa la sequedad y el vacío tan rápido que una o dos horas de encerrarse con el Señor. El dejar a un lado nuestra cita con Dios en su lugar secreto, causa desasosiego. Sabemos que nuestro amor por él debería de guiarnos a su presencia, pero nos volvemos ocupados con tantas otras cosas que el tiempo se pasa, y Dios queda abandonado. Le enviamos una cantidad de “oraciones de pensamientos.” Pero nada puede tomar el lugar de ese lugar secreto – con la puerta cerrada – encerrados orando al Padre. Acércate al trono de la gracia – aun cuando tú hayas pecado y fallado. Él perdona – al instante – a aquellos que se arrepienten con tristeza santa. En segundo lugar, ¡No debo tener temor de un poco de sufrimiento! La resurrección de Cristo fue precedida por un corto periodo de sufrimiento. ¡Nosotros morimos! ¡Nosotros sufrimos! Tenemos dolores y penas. ¡No queremos sufrir o nos resistimos a ser heridos! ¡Queremos ser librados sin dolor! Queremos una intervención sobrenatural. “Hazlo, Dios” oramos, “porque soy débil y siempre lo seré. ¡Hazlo todo, mientras sigo mi camino esperando que me libres sobrenaturalmente!” Pero gracias a Dios, el sufrimiento es siempre ese corto periodo antes de la victoria final. Pero el Dios de toda gracia, que nos llamó a su gloria eterna en Jesucristo, después que hayáis padecido un poco de tiempo, él mismo os perfeccione, afirme, fortalezca y establezca (1 Pedro 5:10).


2 comentarios:

cesar dijo...

SSIIIIIIIIIIIIIIIII!!!!!!!

cesar dijo...

Umbrales de la Apostasia...
si, si Don Nestor. Ha sido, recibido, asimilado, y transfiguro mi ser...magnifico trabajo. Gracias...desde el primer momento experimente un gozo total...no es para menos por supuesto, creo que...hay madurez que apunta a la santidad...primeramente gracias a Dios por lo que hace en mi y a usted, Don Nestor gracias! no se imagina, lo que usted, significa en mi vida...por medio de Dios...por supuesto, me queda clarisimo...oro por usted, Dios le bendice! gracias Don Nestor...Dios le bendice...Gracias, gracias y gracias mil gracias Padre de los cielos! gracias infinitas gracias....