Pese a las
inclemencias que este mundo natural nos propone en estos tiempos difíciles en
todo terreno, igualmente son muchos los cristianos que leen regularmente la
Biblia, y creen que es la Palabra viva y revelada de Dios para sus vidas. Una y
otra vez en las páginas de las escrituras, ellos leen sobre generaciones que escucharon
la voz de Dios. Ellos leen que Dios le habla a su pueblo todo el tiempo, con la
misma frase repetida “Y Dios dijo…”
Pero muchos de esos cristianos viven como si Dios no hablara a su pueblo hoy día. Una generación entera de creyentes está tomando
decisiones completamente por sí solos, sin orar o sin consultar la Palabra de
Dios. Muchos simplemente deciden lo que quieren hacer, y luego le piden a Dios
que lo haga válido. Ellos van hacia delante con ímpetu, y su única oración es, “Señor, si esta no es tu voluntad, entonces detenme”. Y no hablo de personas aisladas
solamente; lo he visto hacer en iglesias completas. Estamos ahora viviendo en un tiempo muy especial y vertiginoso,
donde las personas están tomando decisiones importantes, prácticamente en un
abrir y cerrar de ojos. Incluso se han escrito libros al respecto, y en ellos
se sostiene la teoría de confiar en nuestros instintos con la convicción de que
toda decisión tomada de manera espontánea e impulsiva, siempre suele ser la
mejor. Piensa en todo el lenguaje
vertiginoso que escuchamos hoy día: “¡Esta es la oferta del siglo! ¡Usted puede
ganar millones en un día! ¡Pero tiene que actuar pronto! ¡Hágalo ahora!” O el más popular casi impuesto como
muletilla de la televisión internacional: “¡¡¡Llame ya!!!” El espíritu que está
atrás de todo esto es, “¡Hazlo ya y ahora y sin pensarlo más” Este pensamiento
ha empezado a infectar la iglesia, afectando las decisiones de no sólo los cristianos
afectos a la publicidad secular, sino también a muchos de sus más encumbrados ministros.
Cantidades de hermanos confundidos nos han escrito contando la misma historia:
“Nuestro pastor acaba de regresar de una conferencia de Crecimiento de
Iglesias, y anunció inmediatamente, ‘De ahora en adelante, todo cambia’. ¡Él ha
decidido que nosotros debemos de ser una iglesia popular en una noche! Ni
siquiera nos pidió que oremos sobre esto… todos estamos confusos”. La duda, es:
¿Recibió ese pastor una palabra de Dios o sólo accedió a métodos de incrementar
miembros que han tenido buen éxito en los números? No suelo responderles
porque, por estar fuera de las estructuras tradicionales, no opino, ni aconsejo
ni sugiero respecto a organizaciones estructurales tradicionales. Una simple
cuestión de ética, si quieres llamarlo así. No hacen muchos años atrás, los
cristianos nos preguntábamos, “¿Has orado sobre este asunto? ¿Has buscado al
Señor sobre esto? ¿Están tus hermanos y hermanas cubriéndote con oración? ¿Has
recibido consejo de parte de Dios?” Yo ahora te pregunto a ti, ¿Ha sido esta tu
práctica? En el año, ¿Cuántas decisiones importantes has tomado, en las cuales
tú honestamente hayas llevado el asunto a Dios y orado sinceramente? O, ¿Cuántas
de esas decisiones tú las tomaste en un abrir y cerrar de ojos? La razón por la
cual Dios quiere completo control sobre nuestras vidas es para salvarnos de
desastres- y es allí donde nos llevan las decisiones tomadas en ese
incomprensible vértigo que sólo puede tener libreto de un lugar que,
precisamente, no es el cielo amado.

3 comentarios:
...que fino es el hilo entre ir tomando decisiones por la libertad que tengo en Cristo y hacer mi voluntad!!!...una vez mas queda demostrado que necesitamos la guía, y la dependencia absoluta de nuestra parte, del y hacia el Espíritu Santo que es el único que Jesús nos dejó con autoridad de guiar y aconsejar ".... Espíritu Santo has tu obra en mi,...".... un abrazo en Cristo, Miriam
Es cierto, por alguna soberana razón nos cuesta romper con el sistema, y nos arrastra a su vértigo. Jesús nos dijo, que no nos conformemos, pero bueno, Gracias Señor (Espíritu) por dejarnos a la mano tus frutos. "...En cambio, el fruto del Espíritu es amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad,
humildad y dominio propio. No hay ley que condene estas cosas. Gálatas 5:22,23
Sin duda alguna el éxito que estoy viviendo por estos días, es precisamente por haberme arrojado en Fe, en la promesa de su palabra...apenas empiezo a disfrutar de esa libertad de haber decidido despojarme de ese ...salvavidas de plomo mundano que tanto ahogo y ansiedad me producía...al tomar la decisión de que fuera mi Señor el administrador de mis decisiones, he logrado cosas realmente importante para mi vida en todos los ámbitos, pero reconociendo en todo momento que la Gloria, es toda para El. Sin duda, Su Palabra, rompe grilletes.
Don Nestor gracias y un saludo desde Colombia...
Publicar un comentario