Como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido
dadas por su divino poder, mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por
su gloria y excelencia (2 Pedro 1:3). Por años venimos afirmando
estar llenos del Espíritu. Hemos testificado, quizás, que hemos sido bautizados
en el Espíritu. Tal vez hasta hemos predicado que el Espíritu Santo nos da poder
para testificar, y que él nos santifica. Hemos orado en el Espíritu, le hemos
hablado al Espíritu, hemos caminado en el Espíritu y hemos escuchado su voz. Por consecuencia, entonces, creemos que el
Espíritu Santo es el poder de Dios. Particularmente, ya sea por iniciativa
personal o por mandato sistemático de enseñanzas recibidas, la mayoría hemos
leído todo lo que las escrituras dicen acerca del Espíritu Santo. Pero
últimamente, muchos se han encontrado orando, “¿Conozco realmente este increíble poder que vive en mí? ¿O el Espíritu
es sólo una doctrina para mí? ¿Estoy de alguna manera ignorándolo? ¿No he
sabido pedirle que haga en mí lo que él fue enviado a hacer?” El hecho es, que
podemos tener algo muy valioso y no saberlo. Y no podemos disfrutar lo que
tenemos, porque no entendemos lo valioso que es. Hay un cuento de un campesino el cual
trabajó en su pequeña terreno toda su vida. Por décadas él aró el terreno pedregoso,
viviendo pobremente y finalmente murió de descontento. Después de su muerte, el
terreno pasó a manos del hijo. Un día mientras araba, el hijo encontró una
pepita de oro. Fue a avaluarla y le dijeron que era oro puro. El joven
descubrió pronto que todo el terreno estaba lleno de oro e instantáneamente, se
convirtió en un hombre rico. Pero esta riqueza no fue del padre, aunque estaba
en su terreno toda su vida. Una anciana le hizo en una ocasión un gran favor a
un hombre acaudalado. Sin embargo, nada pareció ocurrir y ella siguió viviendo
por muchos años en una total miseria. Un día, personas que la visitaban le
preguntaron si aquel hombre millonario no le había reconocido de ninguna manera
ese favor que ella le había hecho. Ella, sonriendo, respondió que sí, que le había
regalado un hermoso sobre con un papel escrito que ella guardaba con cariño,
aunque sin saber qué era lo que decía porque no sabía leer y no había querido
que nadie se lo leyera. Las personas le pidieron el papel y comprobaron que se
trataba de un cheque por cien mil dólares. Ella había tenido ese dinero por
muchos años sin saberlo, y por ignorarlo, había vivido en la mayor miseria y
pobreza. Así es con el Espíritu Santo. Muchos de nosotros vivimos ignorantes de lo
que tenemos, del poder que reside en nosotros. Muchos cristianos viven todas
sus vidas pensando que tienen todo lo que el Espíritu Santo ha traído, y sin
embargo no lo han recibido verdaderamente en la totalidad de su poder. Él no
está completando en ellos el trabajo eterno para el cual él fue enviado.
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4 comentarios:
gracias...es lo que me vengo preguntando...esto no puede ser todo, hay algo que no estoy conociendo, hay algo que no estoy viendo, acá hay mas ...como es???...donde está???...hoy me desperté y le decía Señor;ensancha mi corazón y correré a Ti....Gracias hermano querido, gracias por edificar en el reino, gracias Padre Celestial por tu amor y Tu revelación...
Es una impresión verdadera. Las historias, relatos, narraciones, la Biblia siempre poseen una sustancia que descubrir (el velo hoy nos lo permite) la modorra espiritual por cierto, es una conducta de descuido en el ser humano, encuadrada en la Biblia. No hay muchos Calebs,Moises,Josues,Abrahams, que son cabezas (lideres), hay quienes están al lado, como nosotros que a lo máximo que podemos llegar (hablando de jerarquias espirituales) es a sentarnos(poder y autoridad) al lado del Cristo.
Si observo la creación, noto que hay Sol y Agua en abundancia para todas las semillas, es una pena ver que algunas semillas siempre, pero siempre caen en lugares (espirituales y físicos) que no son propicios para recibir luz y agua. Circunstancias. Pero ahora tenemos la mente de Cristo para romper toda limitación. Existe un tesoro de incalculable valor en el Camino, encontrar le veta principal es nuetro trabajo, Jesús hizo su parte. Y ahora, claro, hay que esforzarnos.
El Espíritu Consagrado está a la mano, debemos de tener cuidado de no ser nosotros los que estamos limitando las manos del alfarero, por ahi no nos damos cuenta y no dejamos que Israel. O sea "que Dios pelee". Es un Misterio harto grande. Saludos!
Para los que no lo hayan leído, y otros que lo hayan leído muchos años atrás y no lo han entendido ya que lo han entendido solo con la mente, "el hombre espiritual" escrito por el Espíritu Santo y eso por medio de su siervo Watchmann Nee es una guía para que CONOZCAMOS lo que es "vivir en el espíritu".
Aunque todos creamos saberlo (como yo hasta que empezará a leerlo), nos daremos cuenta que no sabíamos nada, y empezaremos a vivirlo de verdad, con experiencia continua y real.
¿ Sabemos realmente la diferencia entre "alma" y "espíritu" ? ¿ como interactúan y como el espíritu tienen que ser liberado del control del alma, para poder colaborar con el Espíritu de Dios que vive en el creyente, y poder dar frutos en su vida ?
Si nuestra mente no esta alumbrada por el Espíritu para poder entender lo espiritual, viviremos toda nuestra vida sin ese tesoro, que esta en nuestro campo, enterrado cuando aceptamos Al Salvador.
Podría hablar muchísimo más de aquello, los que lo están viviendo de verdad, saben de lo que hablo, puedo dar testimonio que mi vida, mis prioridades, mi familia, esta cambiando a través del entendimiento espiritual, de las Verdades del Reino.
Se puede encontrar en www.librosdelministerio.org/books.cfm?id=0C1FC925 y en muchísimo mas lugares...pero con errores de tipografía.
Verán que el sitio web prohíbe descargarlo para uso personal, solo leerlo "in situ" reservo mi opinión acerca de esto, solo digo que el autor real, es el Espíritu Santo, y su autor natural lo ratifica en el prefacio.
Un abrazo en Ieshúa a todos.
Gracias Don Nestor...Dios le bendice...gracias infinitas...
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