6/18/2012

Considerar


Y (Abraham) no se enflaqueció en la fe, ni consideró su cuerpo ya muerto (siendo ya de casi cien años), ni la matriz muerta de Sara (Romanos 4:19). La esencia de la verdadera fe se encuentra en este verso. Dios le acaba de prometer a Abraham que tendría un hijo, el cual sería la semilla de muchas naciones. Asombrosamente, Abraham no se turbó al recibir esta promesa, aun sabiendo que ya había pasado la edad de procrear hijos. En lugar de eso, cuando Abraham recibió esta palabra de Dios, la Palabra nos dice que “no consideró su cuerpo como muerto (ni)… la matriz muerta de Sara”. Para la mente natural, era imposible que esa promesa se cumpliera. Pero Abraham no se resguardó en ninguna de esas imposibilidades. Según Pablo, el patriarca no se preocupó en cómo Dios haría para mantener su promesa. Él no razonó con Dios, “Pero Señor, no tengo semillas para plantar. Y Sara no tiene vida en su matriz para poder concebir. Mi esposa ya no tiene la habilidad de tener hijos. Así que, ¿cómo lo harás Señor?” En lugar de entretener esas preguntas, Abraham simplemente “no consideró”. El hecho es que, cuando Dios está trabajando produciendo una fe que es probada y que es mejor que el oro, primero, él pone una sentencia de muerte a todos los recursos humanos. Él cierra la puerta a todo razonamiento humano, dejando a un lado cada manera de liberación racional. La fe que agrada a Dios nace en un lugar de mortandad. Estoy hablando aquí de la mortandad de todas las posibilidades humanas. Es un lugar donde los planes hechos por los hombres florecen al principio pero luego mueren. Es un lugar donde las esperanzas humanas traen un alivio temporal pero luego se derrumban, aumentando al  sentimiento de desesperación. ¿Has estado alguna vez en ese lugar de mortandad? ¿Te ha parecido que ya no había opciones? Tú ahí no puedes llamar a nadie para que te aconseje. Los cielos parecen ser de bronce cuando oras, y tus peticiones caen al suelo. Yo te declaro hoy que, ése es Dios trabajando. Su Espíritu está trabajando para que tú dejes de considerar las imposibilidades – para que dejes de mirar a las maneras y recursos humanos – para que dejes de usar tu astucia para salir de tu situación. El Espíritu Santo te está animando urgentemente, “Deja de buscar la ayuda de algún hombre. Y deja de enfocarte en cuán desesperante crees que es tu situación. Esos son estorbos para tu fe.” ¿Verdad que te parece complicado? ¡Gloria a Dios! ¿Es que acaso alguien te predicó un evangelio lleno de cuestiones fáciles? Si fue así, mucho me temo que no te predicaron el evangelio del Reino, sino uno conveniente a los intereses humanos.

1 comentario:

cesar dijo...

Don Nestor este ha sido para mi, quizas hasta ahora, uno de los mejores post que me han impactado...sin animo de estratificar claro esta, esto no es para superlativos ni mucho menos comparativos, solo que, de veras me parece hermoso su pasaje...me servira de apoyo para una conferencia con un grupo de alcoholicos anonimos...gracias Don Nestor...