6/24/2012

Deleite


Hay algo que probablemente sepamos porque está escrito, pero que también es posible que hayamos olvidado y vale la pena recordarlo: Dios no solamente ama a su pueblo sino que se deleita en cada uno de nosotros: El encuentra gran placer en nosotros. Él es realmente bendecido en guardarnos y en librarnos. Sin embargo, esto es comparable solamente a nuestra propia relación de familia. ¿Cómo podría yo alguna vez acusar a mi Padre celestial de deleitarse menos en mí de lo que yo me deleito en mi propia familia? Algunas veces tus hijos pueden fallarte, haciendo cosas contrarias a las que les has enseñado. Pero ni una sola vez has dejado de amarlos o de deleitarte en ellos. Así que, si nosotros poseemos esa clase de amor que permanece y somos padres imperfectos, ¿Cuánto más nuestro Padre celestial nos ama a nosotros sus hijos? Josué y Caleb se pusieron de pié en medio de la congregación de Israel y clamaron, Si el Señor se deleita en nosotros, él nos llevará a esta tierra y nos la entregará (Números 14:8). Qué declaración tan simple y al mismo tiempo tan poderosa. Ellos estaban proclamando, “Nuestro Señor nos ama y se deleita en nosotros. Y él va a derrotar a cada gigante, porque él se deleita en hacerlo por nosotros. Así que no debemos de mirar a nuestros obstáculos. Debemos mantener nuestros ojos en el gran amor que el Señor tiene por nosotros”. A través de todas las Escrituras leemos de que Dios se deleita en nosotros: …Pero los perfectos de camino son su deleite (Proverbios 11:20). La oración de los rectos es su gozo (Proverbios 15:8). Me libró de mi poderoso enemigo…porque eran más fuerte que yo…me saco a lugar espacioso; me libró, porque se deleitó en mí (Salmo 18:17-19). Es absolutamente imperativo que nosotros creamos que Dios nos ama y que se deleita en nosotros. Entonces seremos capaces de aceptar que cada circunstancia en nuestra vida eventualmente nos demostrará la voluntad amorosa de nuestro Padre por nosotros. Emergeremos de nuestro desierto recostados sobre el amoroso brazo de Jesús. Y él cambiará nuestro lamento en baile.


1 comentario:

cesar dijo...

Don Nestor muchas gracias! si, la alegria de nuestro Padre, desde lo universal a lo particular...el fundamento del universo todo para mi, y para nos...Gracias Don Nestor!