(Hechos 4: 13) = Entonces viendo la valentía de Pedro y de Juan, y sabiendo que eran hombres sin letras y del vulgo, se admiraban; y les reconocían que habían estado con Jesús.
Tú recuerdas esta historia, ¿Verdad? Pedro y Juan estaban de pie, esperando que se pronunciara el juicio. El hombre que había sido sanado, estaba junto a ellos. Allí, en carne y hueso, estaba la prueba irrefutable de que Pedro y Juan habían estado con Jesús. Ahora, mientras los gobernadores de la sinagoga los miraban, la Biblia dice:
(Verso 14) = Y viendo al hombre que había sido sanado, que estaba en pie con ellos, no podían decir nada en contra.
Yo no sé como es tu vida cristiana. No puedo saber, tampoco, como pasas tus días, si en paz o en alto voltaje de persecusiones o ataques. Sí puedo saber de antemano que, si has estado con Jesús esa parte del tiempo que todos deberíamos dedicar a estar con Él, tu vida no puede ser ni será tranquila.
Yo mismo, sin ser nadie de otro planeta, ni diferente a ti en gran manera, paso mis días trabajando duro para llevarte todo este alimento "a domicilio", disfrutando y gratificándome con los cientos de correos que me cuentan hermosos testimonios de fe y de vida, y entristeciéndome otro poco con los que me envían personas que no conozco, pero que me tratan y destratan como si estuviera cometiendo un grave delito.
¿Y todo por qué? Aparentemente, porque no estoy diciendo lo que ellos quisieran que yo diga, que sería de alguna manera respaldar sus religiosidades corruptas, pero en el fondo de la verdad, simplemente por una cuestión espiritual: estar o no estar con Jesús.
Pedro y Juan Habían visto la mirada de resignación en el rostro del sumo sacerdote cuando éste se dio cuenta que habían estado con Jesús. No obstante, el juicio siguió adelante. Esto es exactamente lo que ocurre con todos los hombres y mujeres que pasan tiempo con Jesús. Cuando salen de ese tiempo de estar con Cristo, Él no se queda allí, en soledad, sino que sale y se va con ellos. Tenlo muy en cuenta cuando te encuentres con alguno de ellos.
Tú recuerdas esta historia, ¿Verdad? Pedro y Juan estaban de pie, esperando que se pronunciara el juicio. El hombre que había sido sanado, estaba junto a ellos. Allí, en carne y hueso, estaba la prueba irrefutable de que Pedro y Juan habían estado con Jesús. Ahora, mientras los gobernadores de la sinagoga los miraban, la Biblia dice:
(Verso 14) = Y viendo al hombre que había sido sanado, que estaba en pie con ellos, no podían decir nada en contra.
Yo no sé como es tu vida cristiana. No puedo saber, tampoco, como pasas tus días, si en paz o en alto voltaje de persecusiones o ataques. Sí puedo saber de antemano que, si has estado con Jesús esa parte del tiempo que todos deberíamos dedicar a estar con Él, tu vida no puede ser ni será tranquila.
Yo mismo, sin ser nadie de otro planeta, ni diferente a ti en gran manera, paso mis días trabajando duro para llevarte todo este alimento "a domicilio", disfrutando y gratificándome con los cientos de correos que me cuentan hermosos testimonios de fe y de vida, y entristeciéndome otro poco con los que me envían personas que no conozco, pero que me tratan y destratan como si estuviera cometiendo un grave delito.
¿Y todo por qué? Aparentemente, porque no estoy diciendo lo que ellos quisieran que yo diga, que sería de alguna manera respaldar sus religiosidades corruptas, pero en el fondo de la verdad, simplemente por una cuestión espiritual: estar o no estar con Jesús.
Pedro y Juan Habían visto la mirada de resignación en el rostro del sumo sacerdote cuando éste se dio cuenta que habían estado con Jesús. No obstante, el juicio siguió adelante. Esto es exactamente lo que ocurre con todos los hombres y mujeres que pasan tiempo con Jesús. Cuando salen de ese tiempo de estar con Cristo, Él no se queda allí, en soledad, sino que sale y se va con ellos. Tenlo muy en cuenta cuando te encuentres con alguno de ellos.








