11/24/2010

¿Estás con Jesús?

(Hechos 4: 13) = Entonces viendo la valentía de Pedro y de Juan, y sabiendo que eran hombres sin letras y del vulgo, se admiraban; y les reconocían que habían estado con Jesús.
Tú recuerdas esta historia, ¿Verdad? Pedro y Juan estaban de pie, esperando que se pronunciara el juicio. El hombre que había sido sanado, estaba junto a ellos. Allí, en carne y hueso, estaba la prueba irrefutable de que Pedro y Juan habían estado con Jesús. Ahora, mientras los gobernadores de la sinagoga los miraban, la Biblia dice:
(Verso 14) = Y viendo al hombre que había sido sanado, que estaba en pie con ellos, no podían decir nada en contra.
Yo no sé como es tu vida cristiana. No puedo saber, tampoco, como pasas tus días, si en paz o en alto voltaje de persecusiones o ataques. Sí puedo saber de antemano que, si has estado con Jesús esa parte del tiempo que todos deberíamos dedicar a estar con Él, tu vida no puede ser ni será tranquila.
Yo mismo, sin ser nadie de otro planeta, ni diferente a ti en gran manera, paso mis días trabajando duro para llevarte todo este alimento "a domicilio", disfrutando y gratificándome con los cientos de correos que me cuentan hermosos testimonios de fe y de vida, y entristeciéndome otro poco con los que me envían personas que no conozco, pero que me tratan y destratan como si estuviera cometiendo un grave delito.
¿Y todo por qué? Aparentemente, porque no estoy diciendo lo que ellos quisieran que yo diga, que sería de alguna manera respaldar sus religiosidades corruptas, pero en el fondo de la verdad, simplemente por una cuestión espiritual: estar o no estar con Jesús.
Pedro y Juan Habían visto la mirada de resignación en el rostro del sumo sacerdote cuando éste se dio cuenta que habían estado con Jesús. No obstante, el juicio siguió adelante. Esto es exactamente lo que ocurre con todos los hombres y mujeres que pasan tiempo con Jesús. Cuando salen de ese tiempo de estar con Cristo, Él no se queda allí, en soledad, sino que sale y se va con ellos. Tenlo muy en cuenta cuando te encuentres con alguno de ellos.

11/17/2010

Tú Decides

En la Biblia hay términos que no siempre significan lo que nosotros suponemos que significan. Uno de ellos es Resistir, con relación a resistir al diablo para que él huya de nosotros. Muchos cristianos entendieron que resistir era aguantar, soportar, aceptar lo que viniera. No. Eso sería estoicismo, no cristianismo. Resistir es, en términos bélicos, pelear hasta las últimas consecuencias.
El otro término no siempre esclarecido, es Rendir. Un buen diccionario podrá decirte que significa "abandonar la lucha en una guerra y entregarse al enemigo", pero el significado real en este caso es el de "desprenderse de algo y entregárselo a otra persona". Y esto va a incluir nuestras posesiones, nuestros poderes, nuestras metas y, en casos sumos, hasta nuestra vida. Eso es rendirse.
Hemos oído, por promedio, no menos de cincuenta mensajes, cada uno de nosotros, respecto a tener nuestras vidas rendidas. ¿Alguna vez nos hemos preocupado por saber que cosa significa una vida rendida? No siempre. Hemos dicho "amén y amén", pero hasta allí llegamos. Ni por asomo pensar que una vida rendida es un acto de entregarle de vuelta a Jesús la vida que Él otorgó. Es renunciar a nuestro control, a nuestros derechos, a nuestros poderes, a nuestra dirección humana; en suma: a todas las cosas que hacemos y decimos. Es darle la posibilidad a Jesús que Él haga con nuestras vidas no ya lo que queremos o nos conviene, sino lo que a Él le plazca. Y sin darnos explicaciones.
La pregunta que surge espontánea en gente acostumbrada a racionalizarlo todo, siempre es: ¿Y por qué debo hacer yo eso? ¿Por qué Dios me pide eso? ¿No es una exageración de su parte? No. Porque ya Dios lo hizo antes...¡Con su propio Hijo!
(Juan 6: 38) = He descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió.
Está claro; Jesús nunca hizo nada por sí mismo o para sí mismo. Él no se movió jamás, ni pronunció ninguna palabra sin ser instruido antes por su Padre. Él mismo lo dijo: Nada hago por mí mismo, sino que, según me enseñó el Padre, así hablo.
Eres cristiano. Eso significa que eres seguidor, imitador y admirador de Cristo. Por lo tanto, si vas a hacer o no hacer algo en esta vida, tendrá que ser lo que hizo o no hizo Cristo. Es el precio a pagar por ser cristiano. No lo estoy inventando, sólo aclarando y declarando. Lo tomas o lo dejas. También a Dios, lo tomas o lo dejas. Tienes libre albedrío y Dios habrá de respetarlo aunque decidas irte al infierno.
El rendimiento total y completo de Jesús al Padre, es un ejemplo claro de como debemos vivir. Tú podrás argumentar de que Jesús lo pudo hacer porque era Dios mismo encarnado, y que su vida, en todo caso, ya estaba rendida y entregada mucho antes de venir al mundo. De acuerdo, pero entiende esto: Una vida rendida no se le impone a nadie, ni siquiera se le impuso a Jesús.
(Juan 10: 17-18) = Por eso me ama el Padre, porque yo pongo mi vida para volverla a tomar. nadie me la quita, sino que yo de mí mismo la pongo. Tengo poder para ponerla y tengo poder para volverla a tomar.
Ahora entiende esto: Jesús nos dijo algo así como: "No se equivoquen. El acto de rendirme está totalmente en mi poder hacerlo. Yo elijo poner mi vida. Y no lo hago porque algún hombre me dijo que lo hiciera. Nadie está tomando mi vida de mí. Mi Padre me ha dado el derecho y el privilegio de poner o no poner mi vida. Él también me dio la libertad de poder pasar esta copa y evitar la cruz. Pero yo elijo hacerlo por amor y porque me entrego totalmente a él."
¿Ve tú y haz lo mismo? No es la palabra ideal por sus connotaciones, pero curiosamente sería la más adecuada para cerrar esta reflexión. Tú decides. ¡Gloria a Dios por esa capacidad! Hazlo, y hazlo bien. A la manera del Reino.

11/13/2010

Tiempos Decisivos

Europa se debate en una profunda crisis de su economía. Hay mucha gente que ha quedado sin trabajo y las deudas se cobran víctimas por doquier. Hay países de los considerados como poco confiables, que están accediendo paulatinamente a un poderío nuclear que alarma, porque puede determinar una hecatombe con muy poco esfuerzo. Es mucha la gente, (Incluidos demasiados cristianos) que se encuentran verdaderamente asustados.
Es como si poco a poco transitáramos hacia las palabras de Jesús, cuando dijo que el día llegaría en que los corazones de los hombres desmayarían de miedo al ver las cosas que sucederían sobre la tierra. De todos modos, déjame decirte algo en este día; algo que no es simple discurso ni declamación dominguera de púlpito: Dios todavía tiene todas las cosas bajo su control.
Esta es la palabra sobre la cual todos los creyentes deberemos estar plantados bien firmes, aunque cualquier clase de tormenta esté bramando a nuestro alrededor. Leyendo Juan 14:27, donde Jesús nos dice: No se turbe vuestro corazón, ni tengais miedo. Estos son tiempos cargados de malos presagios y tumultos, pero Dios siempre fue fiel a Su Palabra; y lo seguirá siendo.
El Salmo 9:9 dice: Jehová será refugio del pobre, refugio para el tiempo de angustia. En ti confiarán los que conocen tu nombre, por cuanto tú, Jehová, no desamparaste a los que te buscaron.
El tiempo de advertir sobre las elucubraciones corruptas de Babilonia ya está pasando. Los que tuvieron oídos para oír, oyeron. Y actuaron. O no. Conforme a lo que hayan o no hayan hecho, será su porvenir. Si decidieron depositar toda su confianza en el Señor, nada de lo que esté sucediendo o vaya a ocurrir a sus alrededores, podrá conmoverlo o removerlo. Pero si eligieron quedarse a compartir los rudimentos mundanos y humanistas disfrazados de religión cristiana, entonces caerán víctimas de los tiempos, tal como ha sido dicho y escrito desde siempre.
Estas reflexiones, que en otro tiempo tenían mucho de explosión, combate y rebeldía interior, hoy tienen que llevar mensajes de serena paz. Una serena paz que solamente se encuentra donde existe y vive la Justicia. Y esa clase de Justicia sólo habita donde reside la Verdad. Y por el conocimiento de esa Verdad es que el pueblo accede a una libertad que no tiene límites, pero que se encuadra dentro de los propósitos de Dios.
¿Puedes entenderlo? Gloria a Dios. ¿Puedes aceptarlo? ¡Gloria a Dios! ¿Puedes ponerlo por obra ya mismo? ¡¡¡Gloria a Dios!!!

11/08/2010

Tu Pastor; Mi Pastor

Si yo te dijera que nuestro gran pastor ama a cada oveja que se ha descarriado debido a las pruebas, problemas, heridas o dolores; y que nunca nos animaríamos a acusar a nuestro pastor de abandonarnos, añadiendo que él todavía camina a nuestro lado y nos cuida todo el tiempo, ¿De quien pensarías que estoy hablando?De Cristo. ¿Por qué razón? Porque, salvo muy honrosas excepciones, el pastorado humano no puede ser receptor de tamaño reconocimiento.
Las ovejas descarriadas no sólo no son bien vistas en las congregaciones, sino que con la complicidad del liderazgo, en muchos casos se hace todo lo posible para que las abandonen. Estaba pensando y de pronto el Señor puso esta carga en mi corazón: ¿No serás tú una de esas ovejas, que en este tiempo se encuentra perdiendo la guerra contra alguna clase de tentación?
Cualquiera sea tu lucha, lo más valioso de todo, se tenga o no se tenga en cuenta "oficialmente", es que pese a todo, tú te has propuesto no apartarte de tu Señor. Has rehusado a entregarte mansamente a las garras del pecado. Y que en lugar de eso, te has tomado muy en serio las palabras del Señor.
Sin embargo, y por causa de que los pastorados humanos no se suelen parecer al Gran Pastor o Buen Pastor, como Él mismo se califica, es que te encuentras desanimado, te sientes tremendamente impotente y dejas que el enemigo te llene la mente de mentiras, miedos y desesperación. Es una mezcla letal si progresa demasiado.
Jesús ha dicho con meridiana claridad que nunca te dejará ni te desamparará, y de la lectura del Salmo 23, precisamente el llamado "salmo del pastor", aunque no en referencia a los humanos, surge una paráfrasis de idioma cotidiano que nos dice que Dios está diciendo algo así como:
Te conozco por tu nombre, y sé por lo que estás pasando. Ven, recuéstate en mi Gracia y en mi Amor. No trates de entenderlo todo. Sólo acepta mi amor por ti. Descansa en mis amorosos brazos. Sí, Yo Soy el Señor de los Ejércitos. Yo Soy el Dios Majestuoso y santo. Yo quiero que conozcas todas estas revelaciones de mí. Pero la revelación que yo quiero que tengas ahora, es la revelación de Jehová Rohi. Quiero que me conozcas como tu pastor que te ama y te cuida. Quiero que descanses seguro de que pasarás todas tus pruebas, en mi ternura y mi amor. Y que dejes de mirar a hombres con cargos y posiciones. Y que me entregues tu vida a mí, no a otro hombre o a organizaciones sin rostro. Yo Soy el único que otorga cobertura. Eso es lo que dice mi Palabra. Si tú quieres creerle a las doctrinas que los hombres crearon para distinguirse los unos de los otros, hazlo, pero entiende que Yo Soy tu pastor. El único, el genuino, el verdadero.

11/04/2010

No es con Esfuerzo

"-¡Esto no funciona, hermano!-", me dijo una vez alguien a quien las cosas no le estaban saliendo como él deseaba. "-¡Si es que Dios existe, estoy dudando que me dedique algo de su atención!-", concluyó. Este es, más o menos, el criterio que sobreabunda hoy por hoy en la mayor parte de las iglesias evangélicas. ¿Mis problemas personales se solucionan? ¡Gloria a Dios! ¿Mis problemas no se solucionan? ¿Adonde está Dios? Eso se llama Ego.
En Hechos 3 encontramos a Pedro y a Juan yendo al templo a adorar. Afuera había un mendigo, discapacitado de nacimiento. Cuando los vio, les pidió una moneda. Pedro fue quien lo miró y decidió decirle: No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy. ¡En el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda! Al instante el hombre fue curado y, corriendo y saltando con alegría, gritaba con todas sus fuerzas: "¡Jesús me sanó!"
Más allá de que Pedro lo mencionó en su directiva, el mendigo "sabía" de alguna manera que era Jesús y no ellos quien lo había sanado. Lo que él no alcanzaba a entender era que eso había ocurrido porque tanto Pedro como Juan, andaban con Jesús en sus corazones de manera permanente.
Aquellos que pasan tiempo con Jesús, no pueden cansarse de Él. Sus corazones continuamente claman para conocerlo mejor. Por eso Pablo decía: A cada uno de nosotros fue dada la gracia conforme a la medida del don de Cristo. La pregunta, es: ¿Cual era la medida de la cual habla Pablo? Es la cantidad limitada que cada uno de nosotros ha recibido respecto al conocimiento salvador de Cristo.
Para algunos creyentes, esta medida inicial es todo lo que desean. Ni se les ocurre ni se plantean ir más allá. Quieren tener sólo lo suficiente de Jesús para escapar del juicio, para sentirse perdonados, para mantener una buena reputación, para soportar un par de horas de iglesia cada domingo. Esas personas están en una especie de "mantenimiento espiritual", y le terminan dando a Jesús sólo lo más mínimo.
Debo decir sin temor a equivocarme, que esto es todavía mayoría en lo que llamamos "la iglesia cristiana". Quizás no te agrade que lo diga, pero yo sería el hombre más feliz del planeta si tú me pudieras demostrar que en tu congregación, tu denominación o tu ciudad, no es así.
Y es por eso que hay más silencio que respuestas a las oraciones. Porque Dios no está obligado a hacer nada por la religión. Tampoco se impresiona o se conduele por tus dolores o tus tribulaciones. Dios no se mueve por lástima, Dios se mueve por fe. ¿La tienes? Termina de entregarle tu vida, deja ya de hacer esfuerzos personales. Serán bien intencionados, pero no son obedientes a la Palabra.

11/02/2010

¿Eres un José?

Estás haciendo sanidad interior y has descubierto que la mitad de tus problemas radican en que has sufrido rechazo y vejaciones de niña o niño. ¿Y que? ¿Modificará eso tu llamado o tu participación en el evangelio de Jesucristo?
José tuvo una visión de que su vida iba a ser usada tremendamente por Dios, pero esa visión se desmoronó estrepitosamente cuando sus hermanos lo vendieron como esclavo. Pasó luego penalidades e injusticias por encima de lo que cualquiera de nosotros soportaríamos. Logró ponerse de pie, pero una acusación de una falsa violación, lo mandó nuevamente a la cárcel.
¿Recuerdas como sigue esta historia? Evidentemente, más allá de todos los relatos estremecedores de su vida, Dios estaba cuidando de él. Después de años de tumulto, José terminó sirviendo en la casa del Faraón, y éste terminó dándole posesión de todo en Egipto.
Es mi deber decirte, hoy, que es así como Dios trabaja. Él estaba simplemente preparando a un hombre para salvar a un remanente. ¡Quien de nosotros pudiera tener la óptica que Dios tiene! En cada generación, Dios levanta a diferentes "josés" en diferentes partes del mundo, llevándolos quizás por diversas pruebas y problemas para probar y fortalecer su fe.
José pudo mirar todos estos años de sufrimiento y expresar: "Dios me envió por este camino. Él tenía un propósito que yo jamás entendí al hacerme pasar por todas estas dificultades. Recién ahora puedo ver que todo lo que he soportado ha sido para llegar a este momento."
Increible revelación la de José, pero: ¿Cual es la lección que tú debes rescatar de ella, hoy? Que el Señor te ha guardado en los días del pasado y también lo hará en los días venideros. No importa lo que hoy estés viviendo. Él todavía sigue en control de esa vida que hace ya mucho tiempo le entregaste. ¿Se la entregaste, verdad? Si no lo hiciste, entonces hazlo ya mismo. No hagas ningún rito ni vayas a ninguna parte; sólo arrodíllate y dile que le entregas tu vida para que Él la conduzca por el mejor camino.
Este no es un tiempo para una fe tímida. Es un tiempo en el que cada creyente que haya soportado o esté soportando una dura prueba, debe levantarse. Nuestro gran General nos está demandando ponernos de pie en medio de una sociedad temerosa (Incluida nuestras iglesias nominales), y actuar en fe de poder.
Es el tiempo de hacer en voz alta para que se oiga bien claro y fuerte, la misma declaración de José que leemos en Génesis 45:7: Dios me envió delante de vosotros...para daros vida por medio de gran liberación.

10/31/2010

Identidad Propia

El fallecimiento súbito de un ex presidente de mi país produjo, en las últimas horas, un hecho singular en lo emocional que llamó poderosamente mi atención. Por un lado, la genuina desesperación inconsolable de sus seguidores, contrastaba con una alegría indisimulada de sus enemigos. (Debería decir "adversarios", pero decir eso, en Argentina, sería mentir). En el medio, una amplia franja de personas que transitan entre un estado de angustia, respeto y, por qué no, algo de hipocresía. Algo es claro: cero indiferencia.
Los medios de comunicación trajeron, durante los días de sus funerales, toda la gama de reacciones, palabras y actitudes humanas factibles de imaginar. Allí comprobé que, más allá de sus buenas intenciones, el hombre como ser integral, es principalmente un resultado de la fuente en la que diariamente bebe. Si bebe agua amarga, hay amargura en su corazón. si bebe agua dulce...
El Señor dijo_ Si bebiereis cosa mortífera, no os hará daño. Siempre pensamos que eso estaba reservado a los misioneros, que en caso de beber alguna clase de veneno, saldrían indemnes. Sin embargo, la Palabra es más que lo superficial. Yo creo que la diferencia radica en si nosotros, los que decimos ser creyentes, decidimos beber a diario la sangre de Cristo o, si por el contrario, optamos por el veneno del mundo. Y ese veneno siempre está compuesto preponderantemente por: sus medios de información, sus ideologías y sus expresiones culturales, como lo es por ejemplo la música o la propia literatura.
Nosotros absorbemos tanto del espíritu de este mundo, tomamos tanta cosa mortífera en nuestra vida espiritual que, a no ser que recibamos la protección del Espíritu Santo, no encuentro el modo en que un hombre o mujer de Dios puedan compartir con los pecadores todos sus alimentos sin contaminarse con ellos.
Nosotros hemos conocido en nuestras propias vidas la justificación de Cristo. Muchos de nosotros lo ha experimentado en su carne, que es mucho más contundente que leerlo en un librito o escucharlo de un testimonio en la iglesia un domingo por la tarde. Y es por ese simple y único motivo que no podemos vivir como aquellos que no tienen esperanza. Porque si bien hemos sido tremendamente bendecidos con el amor de Dios, también hemos accedido automáticamente al temor de Dios.
No sé lo que piensan de todos estos hechos vividos en mi país mis hermanos en Cristo. Creo que hay muchos de ellos ubicados en cada una de las actitudes que les detallaba al principio. Alguien, con mucho tino humano pero sin la menor esencia espiritual podrìa decirme: "Y bueno; serán cristianos, pero no dejan de ser argentinos". Lo acepto, pero de ninguna manera lo comparto.
Soy argentino. Nací en esta tierra, me formé con su historia, su cultura y con sus tradiciones. Amo a esta tierra y no podría traicionarla por otra. Pero mucho cuidado con esto: el día que acepté a Cristo con todo mi corazón, mi ser y mi vida entera, ese día decidí ser parte del Reino de los Cielos. Y ese Reino tiene una constitución propia, una cultura propia, una identidad propia y un modo de vida propio. Y es a ello a lo que debo responder en los momentos en que eso se requiere.
Isaías 51:11, comienza con la palabra Ciertamente, que significa "a la luz de lo que acabo de decir" ¿Que es lo que Dios ha dicho aquí? Él le ha recordado a su pueblo: Yo, el que transformó en camino las profundidades del mar para que pasaran los redimidos. Eso, significa: Yo, que todavía soy el mismo Señor de los tiempos antiguos, el que hace milagros. Y mi brazo sigue siendo fuerte para librarte.
Esto va dedicado -con el permiso de mis hermanos de todos los demás países que comparten estas reflexiones-. a todos mis compatriotas argentinos en primer lugar: los que lloraron, los que rieron y los que dudan. Pero muy especialmente está escrito para mis hermanos copartícipes de la herencia divina como miembros del Reino de Dios en la tierra. Lo nuestro está por encima de las penas o las alegrías humanas, o no existe. somos hijos del Dios Altísimo o somos religiosos sin esperanzas ni vida.

10/22/2010

Estado del Corazón

David oró "Guárdame, Dios, porque en ti he confiado" (Salmo 16:1) La palabra hebrea que David usa para Guardar en este texto, está llena de significado. Dice en esencia: "Pon un cerco alrededor mío, una pared de espinas que me protejan. Guárdame y cuídame. Observa todos mis movimientos. Mis entradas y mis salidas."
David creyó plenamente que Dios guarda a los justos. Y las Escrituras dicen que David fue ayudado y cuidado en todos sus caminos. Este hombre bendecido, declaró: "Por cierto no se adormecerá ni se dormirá el que guarda a Israel. Jehová es tu guardador. Jehová es tu sombra a tu mano derecha. El sol no te fatigará de día ni la luna de noche. Jehová te guardará de todo mal, Él guardará tu alma. (Salmo 121: 4-7)
He leído mil veces este salmo. Lo he asimilado, lo he meditado, lo he enseñado y creo que hasta lo he predicado. Sin embargo, bendigo al Espíritu Santo por estar siempre allí, revelando cosas a los hijos del Reino, cada vez que paso por él, algo nuevo me deja. Como alimento, como manual de guía a toda verdad, como esencia de vida.
David recibió toda esa ayuda de Dios por una razón que está por encima de todas las razones que los hombres, por importantes que supongamos ser, creamos. David tenía un corazón conforme al corazón de Dios. Esa fue su tranquilidad y su máxima garantía.
Ocho años de vida para nuestra Web se cumplen hoy. Largamente superado ya el millón de visitas. Una serie de saludos y buenos deseos por parte de miles de hermanos que encuentran en ella su alimento diario, su centro de capacitación o, simplemente, su remanso de paz, alejada del mundanal ruido de fiestas y avivamientos que propone la religión organizada.
¿Razones? ¿Motivos? Ninguna clase de méritos humanos o personales. Simplemente el haber sido respaldados y ayudados por Dios, aún en contra de las peores oposiciones. Y tú ya sabes lo que es un cristiano oponiéndose a otro.
¿Y por qué nos habrá ayudado nuestro Dios? Simplemente por amor y misericordia que emanan de todo su ser. Nada que ver con méritos, prestigios, credenciales ni importancias personales. Eso sí; sólo un detalle que, en honor a la verdad suprema, debo decir para modelo e imitación: tener un corazón conforme al corazón de Dios. ¿Sencillo? ¡Que va a ser sencillo! ¿Posible? Más que posible.

10/20/2010

Alguien Pelea tu Batalla

A diario recibo correos de personas que me consultan con relación a diferentes (Y algunas tremendas) pruebas que les toca vivir. Normalmente, y más allá de algunos rudimentos prácticos que los creyentes más veteranos podamos conocer, mi respuesta es siempre la misma: La batalla a la cual te estás enfrentando, no es tuya; es del Señor.
Es que la conclusión por deducción es muy sencilla, aunque no siempre creída por todo el conglomerado cristiano: si tú eres un hijo de Dios genuino y auténtico, ten por cierto y seguro que Satanás va a enfurecerse contra ti y buscará perturbarte, oprimirte y, si puede, destruirte.
Así como Dios se lo dijo a su pueblo Israel, en su momento, hoy nos lo continua expresando a nosotros: La batalla no es contra ustedes. Es la furia de Satanás contra mí, el Señor que habita en vosotros. Por eso Dios le dice a Satanás:He conocido tu condición, tu salida y tu entrada, y tu furor contra mí.
Tiempo de preguntarte: ¿Cual es hoy tu batalla? ¿Es tu matrimonio? ¿ Es tu negocio o tu trabajo asalariado? ¿Es en tus finanzas? ¿Es en tu salud? Dime: ¿Se está intensificando esa batalla, día a día? Es que es elemental: si tú tienes un corazón para Jesús y deseas aferrarte a Él, tú enfrentarás la rabia del infierno. Pero, ánimo: esa sigue no siendo tu batalla.
Puedes terminar rápidamente esa batalla si así lo decides. ¿Como? Rindiéndote o entregándote a tus miedos y temores. Satanás no molestará a aquellos que pierden su confianza en el Señor. Sin embargo, la batalla sigue siendo de Dios.
Pero cuidado con esto: la batalla es del Señor, pero nosotros seguimos teniendo una parte importante en ella. ¿Cual es esa parte? Confiar y creer en sus promesas cuando enfrentamos la desesperación y lo que parece ser imposible.
La fe demanda que tú entregues todos tus problemas, todas tus situaciones críticas, todos tus miedos, todas tus ansiedades. Pon todo eso en las manos del Señor y descansa. ¿Fácil? ¡Que va! Si alguien te predicó un evangelio fácil, no te predicó el evangelio de la cruz.

10/18/2010

De Retorno

Y bien; ya puedo volver a dedicarle tiempo a este pequeño espacio que amo, porque me permite comunicarme con ustedes más a diario y con mayor celeridad que en la Web propiamente dicha.
He estado ocupado en recabar datos e informaciones, y reuniendo material diverso con destino a mi quinto libro.
A eso ya lo he concluido y, a partir de este momento, comenzaré a escribirlo como tal. La tecnología, hoy, nos permite movernos de un modo muy distinto a los antiguos escritores, así que un trabajo que en otras épocas hubiera tardado dos o tres años en ver la luz, es muy probable que lo tengamos en uno, si Dios así lo dispone.
Durante todo este tiempo, he recibido muchos correos donde se me preguntaba por qué no actualizaba y por qué no escribía nada en el blog. Siempre respondí con presteza y explicando lo que ahora reitero. Sin embargo, lo que en ningún momento pregunté a todos esos lectores tan preocupados por la falta de material nuevo, fue si ya habían puesto por obra el que habían leído u oído. (...)
Bromas al margen esa es una de las asignaturas pendientes que tenemos como iglesia. Aún no hemos dejado de ser oidores para pasar a ser hacedores. El día que mayoritariamente lo consigamos, ese será el día en el que la batalla comenzará a concluir con victoria total.
Por otra parte, está el tema de la obediencia. Si alguien es enviado por Dios mismo a hacer un determinado trabajo, ¿Podrán los demás hermanos procurar torcer esa decisión, aún esgrimiendo razones que parecen coherentes? No, decididamente no. Al menos en lo que a mí concierne.
Ya ha sido dicho y con claridad. ¿Podría ser que nosotros, a partir de vivir en desobediencia, lleguemos a distanciarnos de Dios mismo? ¿Podría ser que yendo por nuestros propios caminos, aún muy bien intencionados, dejemos de tener esas revelaciones que son las que realmente cambian y sacuden las estructuras religiosas? Dicen los que saben que, "Aquel que vive en desobediencia, nunca ha visto verdaderamente a Cristo".
No quiero que me suceda. No me sucederá. Puedes comentar lo que se te ocurra o creas.

9/08/2010

La Hora de las Vestiduras

Tú has leído u oído respecto a la parábola de la fiesta de bodas. Y has tenido alguna interpretación sobre ella, ya sea por tus estudios de hermenéutica o por lo que el Espíritu Santo haya traído a tu entendimiento. Así que no voy a comentarla ni a renovarla en su esencia.
Si quiero extraer un párrafo, cuando el rey ingresa al lugar de la celebración a ver a sus invitados. Mateo 22:11-14 dice al respecto:
Y entró el rey para ver a los convidados, y vio allí a un hombre que no estaba vestido de boda. Y le dijo: Amigo, ¿Como entraste aquí, sin estar vestido de boda? Mas él enmudeció. Entonces el rey dijo a los que servían: atadle de pies y manos, y echadle en las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes. Porque muchos son llamados, y pocos escogidos.
En primer lugar, tú puedes ver y comprobar que, la metáfora del vestido de bodas es utilizada aquí para mostrar que la fe y la obediencia a la voluntad de Dios son importantes para los miembros de la nueva comunidad que han respondido para participar de esa festividad, ¿No es cierto?
Sin embargo, yo creo que es indispensable, (Y presta atención al término que usado: indispensable. Que no se puede dispensar. Y dispensar es dar. conceder, otorgar, distribuir. No he dicho "conveniente" ni "preferible"), para entrar al Reino de los Cielos y servir en él con aprobación y excelencia, tener nuestras vestiduras blancas y limpias. Ese es nuestro ropaje de bodas. ¿Puedo preguntarte como está el tuyo en estos días?
Nota que el verso 14 siempre ha sido bastante incomprensible para muchos cristianos sinceros y fieles. Porque a ellos, al igual que a una enorme mayoría de nosotros, se nos ha formado e instruído en las normas de un Dios de amor y, en ese Dios de amor, decir esto parecería incurrir en una contradicción más que grave.
Obvio que te aclare que jamás estuve en contra de la doctrina del Dios de amor, no lo dudes. No sólo la comparto y la creo, sino que dentro de lo que dan mis profundas limitaciones humanas, la practico en cada ocasión que se me presenta y puedo.
Sin embargo no puedo olvidarme ni omitir que, además de Amor, Dios es también dos cosas esenciales a la hora de examinar vestimentas de bodas: justicia y fuego consumidor. Lo primero, servirá para separar lo verdadero de lo falso, mientras que lo segundo, para ejecutar la sentencia correctamente.
¿Has sido llamado al Camino y has aceptado transitarlo? ¡Gloria a Dios por tu vida eterna! Luego: ¿Has aceptado el llamado a servirle con honra y obediencia? ¡Otra vez gloria a Dios! Pero ahora deberás hacerlo, porque nadie te obligó a tomar esa decisión.
Pero si la has tomado, será para cumplirla. De otro modo, no interesa cuán llamado hayas sido. Lo que sí interesará, es que Dios te apruebe. No te olvides que a la hora de usar, Dios ha usado a muchos hombres y mujeres, pero a la hora de aprobar, varios de ellos se quedaron afuera. No te enojes ni me censures por esto que digo; sólo lee tu Biblia, es similar a la mía.

8/23/2010

¿Que es lo Importante?

Para muchos,lo más importante es lo que estás viendo: dinero. Mucho dinero. Más del que muchos de nosotros podremos ver en toda nuestra vida.
Para otros, la fama, el prestigio, todo aquello que tiene que ver con la opinión de la gente respecto a sus performances sociales, políticas, artísticas o deportivas.
Para nosotros, como ministros del Dios vivo, lo más importante es ser útiles para el Reino de los Cielos. Más allá de los intereses y de las opiniones especializadas.
Por eso, y a pesar que no es nuestra costumbre, celebramos estar llegando en estas horas al primer millón de visitantes a nuestra Web durante todo este tiempo.
Porque eso no nos realza, ni nos capacita para vender avisos publicitarios ni extraer de esa cifra algún rédito particular. Ni siquiera nos otorga más mérito que el de ser obedientes.
Por todo ello, y como nos permitimos decir desde una modesta celebración compartida: Un Millón de Gracias Dios por Un Millón de Bendiciones en forma de Visitas.

Néstor

8/10/2010

Poderes Ausentes

Nos cuenta la historia que Jesús envió a doce. ¿Que significa para nosotros, hoy, ese acto? Es un símbolo muy claro de discipulado obediente. Y está en la Biblia, -De eso estoy seguro-, para que tomemos modelo de ese envío y lo hagamos nuestro, casi literalmente.
(Mateo 10:5) A estos doce envió Jesús y les dio instrucciones, diciendo: por camino de gentiles no vayáis, y ciudad de samaritanos no entréis, (6) sino id antes a las ovejas perdidas de Israel.
(7) Y yendo, predicad, diciendo: el reino de los cielos se ha acercado.
Ir por camino de gentiles, (Olvida la historia, por un momento), es equivalente a procurar llevar el evangelio al mundo con métodos y rudimentos seculares. Publicidad, impacto psicológico y otros items similares, son tenidos muy en cuenta a la hora de programar campañas o congresos.
Ciudad de samaritanos, hoy, no nos habla de lugares donde haya personas enemistadas con los cristianos. Significa sitios donde se priorizan las obras de caridad o beneficencia, (Que no son malas ni desechables), por encima de la obra máxima del creyente: predicar a Cristo resucitado.
Ir a las ovejas perdidas, hoy, no significa ir a tocar el timbre de la puerta de las casas de hermanos que se han ido de las iglesias porque se enemistaron con el pastor o por otras causas poco claras. Las ovejas perdidas, no son sino aquellas que, creyendo estar salvas, aún no han dado el mínimo paso de fe para ese resultado.
Y en cuanto a lo que debemos predicar, te pido por favor que no me respondas con el artilugio ese de que necesitamos adaptar nuestra doctrina a los nuevos tiempos. Los conceptos eternos no tienen tiempo y no son adaptables a ninguna cronología humana.
¿Como se les ordena predicar a los discípulos? Que el reino de los cielos se ha acercado. ¿Como crees que lo habrán hecho ellos? Pues exactamente así, no tengo dudas. ¿Y por qué supones que lo habrán hecho? Porque ese fue, puntualmente, el mismo evangelio que ellos habían oído predicar, tanto de labios de Juan el Bautista como del propio Jesús.
Muy bien; ese es el mismo evangelio que hoy debemos estar predicando nosotros. ¿Lo estamos haciendo? ¡Gloria a Dios si alguien me ha respondido que sí, que donde él está, se está haciendo así! Pero me temo que no es la gran mayoría la que puede decirlo.
¿Alguien sabe quién, cuándo y por qué razón modificó la predicación del evangelio? No lo busques en la Biblia, ella sólo los llama "anatemas". Mejor búscalo en los libros del infierno, allí seguramente encontrarás una buena razón.
Cuando decimos que debemos retornar a las fuentes, no estamos diciendo que debamos regresar a la época de las cavernas y los dinosaurios, sino que debemos hacerlo con nuestras propias esencias básicas, aquellas que proporcionaron a todos, creyentes e incrédulos, un evangelio lleno y pleno de un poder que hoy está ausente, como si jamás hubiera existido.

7/23/2010

No es Contra Carne y Sangre

Algunos sucesos que han tenido lugar en mi país, Argentina, me han hecho reflexionar muy seriamente sobre el rol concreto, no declamado ni retórico de los cristianos, respecto a asuntos de interés general.
No quiero recalar en algo específico porque no es mi tarea, pero sí ahondar un poco en las posiciones diversas. Como si entre nosotros anduvieran no menos de ocho o diez espíritus santos guiándonos a toda verdad, por separado y conforme a reglas, conductas sociales y culturas regionales.
Sabemos muy bien los que alguna vez leímos la Biblia, no ya para cumplir con un pedido pastoral, sino buscando las verdades genuinas de Dios, que de ninguna manera es así. Que la verdad es solamente una y que somos nosotros, los hombres en nuestro amor por el humanismo, los que nos hemos empeñado en diversificarla, tergiversarla y hasta llevarla a conveniencias muy particulares.
Soy suficientemente maduro para saber qué es el pecado en el orden global y general. Podré equivocarme, como todavía nos sucede a tantos, con situaciones específicas que en muchos casos son tomadas o interpretadas de modo diferente, pero no en lo concerniente a lo básico, le agrade o no al mundo secular. Lo tome como algo respetable y digno de ser evaluado, o como algo de locos sueltos y fanáticos desaforados.
Sin embargo, porque a Dios no se le ocurrió cuando nos creó, jamás se me podría ocurrir a mí, en Su nombre, obligar a gente que no cree, a creer; a gente que no concurre a nuestras iglesias ,a hacerlo y, mucho menos, a que esa gente viva como nosotros sabemos que Dios quiere que vivamos.
Lo máximo que podré hacer es, si me escuchan, decírselo. Pero si no quieren oírme, ni siquiera eso. Mucha parte de la iglesia todavía no entendió que Dios hizo al hombre con una voluntad que Él mismo va a respetar a muerte, así el hombre la ejercite para perderse. Si Dios no impone Su Santa Voluntad por sobre la de ningún hombre, porque eso sería incurrir en manipulación y hechicería, mucho menos lo haré yo obligando a los incrédulos a una vida que no desean vivir. Que podrá ser para su bien, es cierto, pero que ellos no quieren tenerla, a lo cual yo, con todo el dolor de mi alma, deberé aceptar y someterme.

Lo que sí deberé hacer es procurar vivir yo esa vida agradable a Dios. Porque yo le conozco y sé cuales son sus mandamientos, postulados, estatutos y reglas. Pero ese conocimiento mío no me hace mejor que nadie, sino apenas impulsor de los demás, si es que ellos desean oír.
Cuando los gobiernos humanos dictan leyes que, nosotros sabemos, son contrarias al propósito, las leyes y la voluntad de Dios, lo único que podemos hacer son dos cosas concretas: 1) Batallar lo que sea en el ámbito espiritual, sin descender a la imitación del mundo organizando protestas que no sólo no nos llevan a ninguna parte victoriosa, sino que nos otorgan un cartel de fundamentalismo que luego hará muy poco probable que alguien nos oiga y pueda cambiar su vida. 2) Si eso no da resultado, ante los hechos consumados, lo mejor que podremos hacer es orar pidiéndole al Señor que se apiade del país por amor a nosotros, sus hijos genuinos. que habitamos en él. Del mismo modo que durante las tremendas pruebas enviadas a Egipto, se apiadó del pueblo elegido en las más duras.
No me opongo a la participación de los creyentes en la vida social y polìtica de su país, pero sólo si se produce lo que Jeremías aconseja: que ellos se conviertan a tí y no tú a ellos, ¿Se entiende?
No estamos aquí para pretender eliminar el pecado con leyes y prohibiciones eclesiásticas; estamos aquí para vencer al pecado en el Soberano nombre de Jesucristo de Nazaret. De otro modo, ni vencemos ni peleamos la buena batalla.

7/19/2010

¡Celebrad! ¡Celebrad!

Hace muy pocos días se han acallado los ensordecedores sonidos de las vuvuzelas sudafricanas, que por espacio de más de un mes, atronaron todos los ambientes siguiendo las alternativas del Campeonato MUndial de Fútbol disputado allí.
Se consagró campeón España y grande fue la fiesta y la celebración vividas por el pueblo español presente en esas tierras y también por los que quedaron en la península y salieron a las calles para dar rienda suelta a su alegría mundialista en su primera vez.
Hemos podido ver gente saltando, bailando, gritando, aclamando, aplaudiendo, haciendo sonar bocinas o cuanto elemento de emitir sonidos se conozca. Todo dirigido a un grupo de deportistas y al color de una bandera roja y amarilla que representa a una nación.
También fueron recibidos como héroes los holandeses, que perdieron en la final con España y los sudamericanos Chile, Paraguay, Uruguay y Argentina, pese a que no llegaron a grandes resultados. En todos los casos, una enorme algarabía llenó los ambientes con multicolores expresiones y cánticos alusivos se dedicaron a los jugadores y al país que ellos representaron.
¿Por qué estoy hablando de esto en un espacio que siempre dedico a dejar alguna enseñanza que bendiga tu vida? Simple. Porque esto que termino de relatarte, a mí, me dejó una enseñanza muy llamativa y hasta asombrosa.
Lo que hemos visto por parte del público español en mayor medida, y luego en holandeses, uruguayos, paraguayos, chilenos y argentinos, traducido a términos religiosos, es alabanza y adoración. Alabanza en celebración de victoria. Adoración en culto venerable para con sus ídolos deportivos.
¿Idolatría, me estás diciendo? ¡Por supuesto que lo es! Pero lo que yo quiero rescatar de estas expresiones de alabanza y adoración idólatra cumplimentada por este público de fútbol, y ya no interesa demasiado de que nacionalidad, es que nos muestra que, para alabar y adorar, cuando se siente que hay motivos valederos, no se necesitan ni directores de alabanza ni ninguna otra clase de porristas cristianos.
Pregunto: ¿No es más grande y victorioso nuestro Dios que cualquiera de estos pequeños muñequitos de carne y hueso, vestidos con pantalones cortos y camisetas de colores varios? ¿No tiene mayor entidad nuestro Señor, que cualquier bandera de cualquier país de los aquí congregados para leer y compartir estos comentarios?
Y si es así, como creo fiel y firmemente que lo es, ¿Por qué necesitamos a alguien que nos incentive y nos motive a alabar y adorar, cosa que esta gente no ha necesitado a la hora de hacerlo con seres de carne y hueso mucho menores que el Dios Todopoderoso?
El examen íntimo, es: ¿Estamos alabando y adorando a Dios, realmente, cada domingo en la iglesia, como creemos, o apenas estamos cantando más o menos afinadamente ciertas canciones que nos marcan cuando debemos batir palmas, brincar, dar gritos de júbilo o agitar puños al aire vociferando por una victoria que en la vía de los hechos concretos todavía estamos lejos de manifestar?
Perdóname si te he asesinado inconscientemente alguna vaca sagrada que atesorabas durante tanto tiempo, pero vuelvo a insistir con lo que mi Señor me dijo alguna vez respecto a este ministerio: es preferible dar de bofetadas a un dormido para que se despierte, que intentar resucitarlo cuando está muerto. Amén.

7/10/2010

Ríos de Agua Viva

Si habías pensado que estaba atrapado por el Campeonato Mundial de Fútbol, y por eso no le dedicaba tiempo a la Web y al Blog, estás equivocado. Me gusta el fútbol, ya te lo he confesado, pero no tanto como para trasladarlo al primer lugar de mi vida, como hacen tantas personas en el planeta.
La causa de esta desatención manifiesta, que hoy comienza a normalizarse, es por causa de una tarea más espiritual que disfrutar con goles o agotadores sonidos de vuvuzelas. Quiero contarte que me he puesto en marcha hacia la confección de un quinto libro.
El tema, que aún no voy a mencionarlo porque siempre habrá alguien que crea que puede lograrlo un minuto antes, como si eso fuera importante, ha sido motivado por una palabra del Señor en oración que me llevó a prestar atención a algo que jamás me había interesado y que jamás había visto en esa medida. Así es como sucede con cualquier cosa revelada.
Estos días de silencio blogista e inmovilidad de la Web, han estado signados por búsquedas en distintos medios de ciertos aspectos que son los que rodean al tema central. No basta con escribir o hablar de lo que quieres y debes, también se lo tiene que rodear de cierta información que siempre amplía nuestros panoramas. Yo utilizo para mis trabajos las formas que usaron aquellos que a mí me atraparon y enseñaron. Habrá quien le complace y quien no, así es siempre.
Pronto voy a contarte más detalles, pero eso será cuando tenga todo en marcha, la idea comience a cobrar forma precisa y hasta tenga definido el título. Lo único que puedo adelantarte es que será un asunto que tiene que ver con tu vida actual y futura, si es que eso te interesa.
Ya sabes que no escribo libros de "autoayuda cristiana", que son los que más proliferan en este tiempo. No los descalifico, al contrario; entiendo que son necesarios y cumplen un rol en nuestra población cristiana, muy dependiente de sus almas y olvidadas de sus espíritus, pero no es mi dirección, mi llamado, ni mi estilo.
Tampoco hablaré de como ser un buen apóstol, ministerio tan proliferante en estas horas, o de contenidos proféticos, que tanto auge muestran a partir del interés del hombre por conocer el futuro. Se trata de un tema central para el evangelio, un tema del que la iglesia estructural habla y enseña muy poco, (O directamente no lo enseña ni lo habla), y curiosamente, el tema que más preocupó a Jesús durante su ministerio terrenal.
Por hoy no te digo más. Sólo quise contarte el motivo y la causa por la cual no recibías actualizaciones constantes como es nuestro compromiso, y estos comentarios de Blog que compartías con interés semanalmente. Simplemente se trataba de estar inviertiendo todo mi tiempo en nadar en las profundidades de los ríos de agua viva.

6/20/2010

Disputando el gran Partido

Decir que mi país es aficionado al fútbol, es quedarme corto. Consignar que en la Argentina el fútbol es el primer deporte en la predilección popular, es resultar escaso en conceptos. Creo que lo más adecuado, aunque no original, es asegurar que el fútbol, en mi patria, es una real y verdadera pasión.
Y como toda pasión, si bien puede brindarle a quien la experimenta diferentes sensaciones que van desde la profunda alegría a la más cruda y desesperante angustia, también conlleva en sí misma un alto grado de peligrosidad. Las pasiones fuera del ámbito de Dios, son ingobernables por el hombre, y desatan dramas de todos los niveles y tonalidades.
En estos días se está disputando en Sudáfrica el Campeonato Mundial de Fútbol. Para una gran parte del planeta, apenas un evento multicolor relacionado con una disciplina deportiva que interesa de sobremanera, medianamente, poco o absolutamente nada, según la latitud que visitemos.
Argentina, Chile, Uruguay, Paraguay y Brasil representan a nuestra Sudamética, y con sus diferentes matices, sus pueblos siguen los encuentros, disfrutan con sus victorias, se entristecen con las derrotas y esperan una victoria final que les permita gozar de un logro internacional por pertenencia, es decir: desde afuera.
Sin evadirme al clima, cosa que en Argentina, y especialmente en mi ciudad de Rosario es prácticamente una tarea titánica, he podido observar en las diferentes expresiones de la prensa nacional, un alto grado de exitismo y voluntarismo.
"Somos los mejores", "Seremos campeones" y otras sentencias por el estilo inundan a diario las pantallas de nuestros televisores y los audios de nuestros aparatos de radio, además de llenar centímetros y centímetros en las páginas de nuestros periódicos.
La pregunta sensata que un observador imparcial se formularía, es: ¿Hay algo de cierto en todo eso? Algo sí, en la misma medida en que lo hay en otras latitudes con planteles futbolísticos de superlativo nivel, tanto aquío en las Américas como en Europa.
Pero lo más abundante y proliferante, que se disfraza como curiosa y cabalística declaración profética deportiva, es el voluntarismo sin base sólida. Que yo diga que somos los mejores y que vamos a ser campeones, no significaque eso sea verdad. Sólo es una expresión de deseos personal mía que podrá tener algún viso de realidad o no, es sólo un juego.
Si el final del torneo llega con victoria, aquellos que la disfruten, podrán decir: "¿Vieron que teníamos razón? ¡Eramos los mejores y fuimos campeones!". Pero, al mismo tiempo, habrá una serie de perdedores, gente que dijo las mismas palabras, que esbozó las mismas declaraciones proféticas y se encontró con una amarga derrota. ¿Que dirán? Nada. Harán silencio y aguardarán que todo el mundo lo olvide rápidamente.
Como creyente, no puedo menos que comparar todo ese voluntarismo exitista con algunas actitudes que oigo y veo en ciertas iglesias de nuestra fe. "¡Ya estamos venciendo!", "¡Preparate para el avivamiento!", ¡Satanás está vencido y nuestra es la victoria!", son expresiones cotidianas salidas de distintos púlpitos.
Bien intencionadas y hechas con afanes positivos. Que guardan un alto contenido de posibilidades ciertas, pero que hoy por hoy no pasan de ser casi bravuconadas voluntaristas en medio de un panorama que nos está diciendo lo opuesto.
Nadie está siendo más que vencedor como debemos ser con Cristo, el reino aún está en manos del usurpador que cada día parece enseñorearse más.
No hay noticias ciertas de ese avivamiento, cuando en realidad la Biblia habla para este tiempo de una apostasía que sí estamos comenzando a ver cada día con mayor nitidez.
Es totalmente cierto que Satanás ya está vencido desde la cruz hacia aquí, pero también es real que todavía no hemos podido efectivizar esa victoria y el diablo continúa haciendo de las uyas, incluso hasta delante de nuestras propias narices en nuestras propias congregaciones.
La conclusión de todo esto no es ni puede ser pesimista. En la última página de la Biblia dice que ganamos y yo creo, enseño y predico eso. Pero voy a hacer fiesta y celebración, el día en que la Copa del Mundo esté en las manos de mi equipo, no antes.
Mientras tanto, cada cotejo que dispute mi selección, será el equivalente a una guerra espiritual que el pueblo de Dios está librando. Y a ningún deportista se le ocurriría proclamar fiesta en tiempo de guerra, o celebraciones antes del silbato final del árbitro.

6/06/2010

¿Que Tienes en la Cabeza?

La expresión del título era la preferida por mi abuela materna para regañarme si cometía alguna travesura en mis primeros años de vida. La segunda parte, que ella jamás utilizaba, podía estar compuesta por añadidos ingeniosos y humorísticos, o por algunos otros más duros y de escaso buen gusto. A mi abuela le bastaba con el inicio del concepto.
Hoy, cuando yo soy abuelo y la imagen de aquella mujer descendiente de italianos , dura y fuerte, pero al mismo tiempo tierna, se desdibuja en el recuerdo de demasiados años transcurridos, la frase me cobra vigencia, aunque no ya en mi vida o en mis travesuras infantiles. Es una frase casi ideal, o al menos adecuada, para consultarla con la iglesia.
La Biblia nos dice en todos los textos que se nos ocurra consultar, que Cristo es la cabeza del todo y la iglesia su cuerpo. Y hasta los más ignorantes y poco formados intelectualmente saben casi con perfección, que ningún cuerpo dejará de hacer lo que ordene la cabeza o, en su defecto, jamás hará algo que la cabeza no determine. Salvo la iglesia, claro está.
¿Es Cristo honesto? De hecho; jamás cometió fraude o estafa alguna en ninguna manera. ¿Es Cristo sincero? Sin dudas. Le costó la antipatía de los fariseos por serlo, aunque dotara de sus expresiones el máximo de amor porque no lo hacía para enojarlos sino para zamarrearlos.
¿Es Cristo fiel? Al Padre y a sus hermanos espirituales, así como lo fuera con sus padres terrenales y sus hermanos de sangre. No hay registro alguno de él cometiendo alguna clase de adulterio. ¿Es Cristo generoso? Lo es. No dudó jamás de sacarse algo de encima para dárselo a quien lo necesitara.
¿Es Cristo alguien que ama a su prójimo? La Biblia está llena de relatos que hablan de la cualidad y la calidad de ese amor. ¿Es Cristo obediente a la voluntad de Dios Padre? Permanentemente estuvo declarando que no hacía absolutamente nada por sí mismo, sino que todo lo que le veía hacer al Padre él hacía.
Finalmente: ¿Es Cristo todopoderoso? Es Dios encarnado, así que sin dudas que llegado el momento de ser necesario, lo es. Tormentas amainadas, paralíticos sanados, ciegos recuperando la vista, sordos oyendo, muertos resucitando. ¿Alguien puede dudar de su poder?
La pregunta que bien vale realizarse en este día, es: Si la cabeza es todas estas cosas juntas, y aún muchas más que aquí no figuran, ¿Por qué será que su cuerpo ejecutor en la tierra, no puede ser lo mismo aunque sea en algunas de todas estas cosas?
Cualquier mediano conocedor de anatomía te diría que: o bien el cuerpo está decididamente enfermo y por eso no responde a los dictados de la cabeza, o bien ese cuerpo no responde a esa cabeza porque está respondiendo a otra.
Tú puedes quedarte con la respuesta que más familiar te resulte, o con la que el Espíritu Santo que guía tu vida a toda verdad que es el mismo que guía la mía, te revele. Lo cierto es que si somos el cuerpo de un Cristo todopoderoso, eso es exactamente lo que por destino divino está llamada a ser su iglesia.

5/29/2010

¿Quien Guía tu Vida?

Todos los hombres y las mujeres del mundo, son hijos de Dios. ¿Cuantas veces oíste o leíste esta expresión? Yo, muchas; incluso, hasta dentro de alguna de nuestras iglesias. Sin embargo, sabemos perfectamente que no es así.
Todos los hombres y las mujeres del mundo, son dedicada creación de Dios, pero el carácter de hijos va a adquirirse luego, con un paso esencial, que es la aceptación de Jesucristo y entrega de nuestras vidas, sumado luego a la obediencia a los mandatos divinos.
Hay un texto que lo resume por sí mismo y que es bueno releer con la finalidad de no creer en falsas concepciones y esperar supuestos hechos que no van a producirse. Romanos 8:14, señala claramente: Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, estos son hijos de Dios.
Esta frase, quiero que te quede muy en claro, es mucho más que una simple alusión para designar a los cristianos. Porque está describiendo, nada menos, que el estilo de vida que poseen aquellos que son hijos de Dios. Por eso Pablo la utiliza para alentar a vivir no de acuerdo con la carne, sino haciendo morir las obras de la carne.
Por lo tanto, ser guiados por el Espíritu de Dios, supone hacer morir progresivamente los apetitos pecaminosos de nuestra naturaleza interior. Esto implica que aunque todos los cristianos sean, de alguna manera, guiados por el Espíritu Santo de Dios, hay diversos grados en la actitud de aceptar la dirección del Espíritu. Mientras más plenamente sea guiada la gente por el Espíritu, más obedecerán la voluntad de Dios y mejor se conformarán a sus estándares santos.
Por eso es que ya no pueden existir dentro de las congregaciones auto denominadas como cristianas, personas que elijan y decidan vivir conforme a las antiguas leyes. Así lo puntualiza Pablo a los Gálatas en 5:18, cuando señala: Pero si sois guiados por el Espíritu, no estáis bajo la ley.
Entonces, la pregunta de este tiempo y de este día para ti, que hoy, "casualmente" has leído este texto, es: ¿Quien te está guiando? ¿Que guía está recibiendo tu vida? ¿Adonde te diriges conforme a la guía interior que encamina tus pasos? Si puedes responder cada una o alguna de estas preguntas, tal vez tengas claro de donde recibes esa guía. Pero si no lo tuvieras claro, entonces comienza a buscarlo hoy mismo. No queda demasiado tiempo, no te confíes.

5/23/2010

¿Que es la Humildad?

"Disculpe, hermano; pero como podrá ver nuestra iglesia es muy humilde". Esa fue la forma en que un pastor que me había invitado a predicar un domingo, me recibió. Yo observé hacia todos lados y lo único que pude ver fue a gente vestida pobremente, pero humildad no porque aún no los había tratado para saberlo.
Y en mi vida ministerial me había encontrado con todas las esferas: gente pudiente orgullosa y gente pobre humilde, pero también gente pudiente llena de humildad y gente pobre casi orgullosa de serlo. Eso determinó mi reflexión: ¿Que cosa es la humildad de un seguidor de Cristo?

No soy muy partidario de los ejemplos prácticos, ya que me parecen todos apuntados a nuestro intelecto y no a nuesrto espíritu. Estoy convencido que alguien que oye un mensaje habrá de entenderlo si el Espíritu Santo que guía a toda verdad le otorga luz para que lo haga.
Y para ello no se necesitará que se cuente ninguna historia. Sin embargo, esto de la humildad es un patrimonio creyente ciento por ciento, y porque no es suficiente con palabras contundentes que hay en la Biblia, (Si hay pocos humildes en la iglesia aún no han entendido), entonces sí amerita un ejemplo. Algo que recibí esta semana, me sirve. Por ahí lo conoces, pero lo incluyo para los que no lo han leído.

Un hombre le preguntó a Dios que cosa era la humildad según su óptica y no necesariamente según la nuestra. Dios le dijo que era muy largo de explicar, que mejor lo acompañarfa a un viaje.
Lo llevó ante una puerta que, cuando se abrió, dejó ver a una enorme mesa, en cuyo centro había una fuente repleta de un guiso que despedía un aroma que hacía agua la boca.
Sin embargo, la gente que estaba sentada alrededor de la mesa, lucía muy delgada, pálida, desnutrida y deprimida y triste. El hombre preguntó la razón por la cual, teniendo semejante comida a su disposición, estaban tan flacos. Dios le dijo que se fijara en sus manos. Todos tenían atados a su brazo, una cuchara con un mango muy largo. Eso les posibilitaba introducirla en la fuente y tomar una cucharada de comida, pero les impedía llevársela a sus bocas. Por eso no podían comer, por eso estaban tan delgados y tristes. Esto es el infierno, le dijo Dios.
Hicieron otro viaje y llegaron al cielo, ante una puerta que al abrirse, mostró una escena casi similar a la que había visto anteriormente, sólo que en este caso, aunque los que estaban sentados lucían las mismas cucharas de largo mango, ellos reían felices, estaban bien alimentados y rozagantes. "Dios; ¿Por qué estos pueden alimentarse si están en las mismas condiciones que los del infierno"?
Entonces Dios le respondió: Esta es la respuesta a tu consulta. Ellos han podido comer porque descubrieron que, si dejaban de insistir en llevar esas cucharas a sus bocas y las llevaban a las bocas de los otros, podían alimentarse los unos a los otros. Cuando dejaron de pensar en sí mismos y pensaron en los demás, descubrieron el real sentido de la humildad.