Espacio de intercambio entre los lectores de "Tiempo de Victoria" y su responsable. Comentarios periódicos sobre actualidad y todo aquello de interés para los creyentes en Jesucristo.
12/18/2011
Corazón
12/16/2011
Comida
12/14/2011
Amor
12/12/2011
Maestro
12/11/2011
Protección
12/09/2011
Miedo
12/08/2011
Hoyo
12/06/2011
Roca
12/04/2011
Yo Soy
12/02/2011
Crisis
11/30/2011
Específicos
11/28/2011
Confianza
11/27/2011
Domingos
Gracias y todo mi afecto para los que se han inscripto como "seguidores", (Es sólo un rótulo, que nadie se lo crea). Eso me permite orar por cada uno. Y también a todos los que leen esto sin inscribirse, no es obligatorio. ¿O no somos gente libre en Cristo Jesús?
10/22/2011
2002-22 de Octubre-2011
Tú, mientras tanto, que eres el que la visita periódicamente y te alimentas, te informas o sencillamente inviertes tu tiempo con y en ella, eres el que ya tiene más que claro quienes somos los instrumentos que habitamos detrás de un nombre y un espacio.
Tú ya sabes que no estoy creando un nuevo movimiento del cual yo tendría que ser líder indiscutido; no estoy lanzando a diario improperios a personas con nombres y apellidos sin otro ánimo que destruirlos o causarles daño; no estoy manipulando emocionalmente a nadie para recaudar dineros en donaciones o similares propuestas, ni estoy habilitando a que los creyentes hagan cosas que Dios prohibió hacer. En nueve años de comunión casi permanente, tú me conoces a mí diez mil veces más que yo a ti. Y si bien eso, por un lado, me haría quedar en inferioridad humana, por otro lado es mi única garantía de que el Espíritu Santo ya te haya dicho muchas veces Quienes Somos, sin necesidad de leerlo en nuestra presentación.
Lo que viene, será más de esto mismo. Lo que falta, es aquello que todavía a mi Padre no le ha placido revelármelo. Lo que interesa, es la bendición y alimento genuino que cada hijo de Dios desnutrido y hambriento pueda encontrar aquí. Lo que no interesa, es los denuestos, insultos disfrazados de exhortaciones y maldiciones pintadas de palabras proféticas que todavía la religiosidad ambiente se empeña en acercar. Lo que vale es lo que Dios piensa de esto. Y eso, es suyo y nada más que suyo, y se manifestará en el momento en que Él quiera, tanto para ellos como para nosotros. Que así sea.
A ustedes, gracias por las oraciones, el respaldo espiritual y ministerial y los aportes bien intencionados que hacen llegar. Tendremos cada uno nuestra recompensa. Así está escrito. Yo digo Amén. ¿Tú?
Néstor. 22/10/11
10/16/2011
Enemiga Mortal
9/28/2011
Tu Vida, Tu Todo
9/23/2011
Simplemente: La Cruz
9/16/2011
Hoy - Palabra - Hoy
9/08/2011
Nuevos Audios
8/08/2011
Lo que Viene
7/30/2011
Manifestando el Reino
Escuché esto, (O lo leí, ya no recuerdo,) y me gustó lo suficiente como para compartirlo contigo. Dice que la manifestación del Reino es lo que la iglesia necesita para poder establecer el gobierno de Dios.
La palabra de ciencia, la palabra de sabiduría, el ministerio profético, son todas manifestaciones del Reino. Hoy día, tú tienes miles de personas que han nacido de nuevo, pero no por eso han entrado al Reino.
Entonces podemos ver cristianos pobres, cristianos deprimidos, cristianos en derrota, cristianos presos en cautiverio, cristianos que nunca viven lo que la Biblia dice. Cuando John Wimber se convirtió al Señor, pasó algo muy interesante. Este hombre era un ateo pragmático, es decir que era una persona que no creía en Dios, conforme con su manera de vivir.
Después de mucho orar por parte de familiares suyos, él se convierte. Este hombre, antes de convertirse, había leído la Biblia varias veces. Cuando John Wimber va por primera vez a una iglesia, le toca una que no era precisamente cálida o bulliciosa, sino que era más bien gélida y silenciosa.
Al salir, (El culto duró dos horas exactas, ni un minuto más ni un segundo menos), se estaba despidiendo del pastor, y John Wimber le hizo una pregunta muy sencilla: “Pastor; ¿Qué día, aquí, son las reuniones en que pasan las cosas que dice la Biblia?
El pastor le respondió que las reuniones en esa iglesia eran todas como las que él había visto. “¿Eso es todo?” – Sí, señor Wimber. - ¡Pero la Biblia dice que cosas mayores veremos! ¿Nada de eso pasa aquí?” Le sobrevino una crisis tan grande a este hombre que acababa de nacer que casi se va al suelo.
Tardó meses para buscar congregarse, hasta que Dios le habló y le explicó la situación. Pero él pensaba que venir a la iglesia, era venir a vivir esto que está aquí, en mi Biblia, en la tuya, en todas. Esta sobrenaturalidad. Él pensaba que entraba y el poder maravilloso de Dios se iba a manifestar en toda su dimensión.
Pero resultó ser que cayó en un museo. Este John Wimber sería, a la larga, uno de los fundadores de los profetas de Kansas. Un hombre muy usado por Dios que ha desarrollado un ministerio muy interesante. Simplemente porque le creyó a Dios de que mayores cosas harán en mi nombre.
No obstante, déjame decirte que de esos museos similares a los que cayó Wimber, hoy hay a montones. Es más: son tremenda mayoría. A mí me gustaría mucho que alguien de los que ingresan a mi Web me llamara para contarme las maravillas que pasan en los sitios donde se congregan, pero no. Me llaman para contarme exactamente lo contrario.
Quiero que entiendas esto: cuando cualquiera de ustedes sienten un problema, un dolor de cabeza, el pensamiento intuitivo de tu mente, es: ¿Dónde hay una farmacia? Sale como una respuesta automática, y ¿Sabes de dónde sale? No sale de tu voluntad ni de tus emociones, sale de tu mente.
O sea que es mucho más fácil irte a comprar una aspirina que buscar al Señor en una sanidad. Es una programación que tenemos en nuestro disco duro cerebral. Tenemos las mentes programadas, y muchos lo sufren porque hace años que no realizan un service.
Si tú quieres presenciar cambios reales dentro de lo que es la industria tecnológica mundial, mira con atención el área informática, es donde más han proliferado. Si tú no te actualizas, tu equipo deja de prestar servicio útil en cinco años. Bien: hay hermanos en la iglesia que jamás se han actualizado. Tú te imaginas el resto.
7/09/2011
Tiempo de Recomenzar
Ya lo has podido observar; he pasado un largo tiempo de quietud, esperando nueva dirección. Concluí mis últimos dos libros e intenté sumar material a mi Web porque así me lo pedían muchos hermanos. No pude.
¿Cuántos saben que nadie que desee hacer la voluntad de Dios puede hacer algo si Dios no le da su visto bueno? Eso me ocurrió. Hoy tengo una palabra de respuesta. Que tal vez no produzca un cambio hoy mismo, pero que lo pondrá en marcha a corto plazo. Dios me habló en Isaías 42:1-9.
1 – He aquí mi siervo (Ese soy yo; ese eres tú; todos los que conformamos Su cuerpo) yo le sostendré (Basta de preocuparte por conseguir recursos; Él te sostendrá) mi escogido, en quien mi alma tiene contentamiento; (Ya lo sabes: Dios también tiene alma); he puesto sobre él mi Espíritu, él traerá justicia a las naciones. (Tú sólo puedes traer justicia a las naciones si tienes Su Espíritu sobre ti)
2 – No gritará, ni alzará su voz, ni la hará oír en las calles. (¿Verdad que se opone a la enseñanza clásica sobre predicación, también llamada pomposamente homilética? No tienes autoridad porque gritas, tienes autoridad por Cristo morando en ti)
3 – No quebrará la caña cascada, ni apagará el pábilo que humeare; (Esto es: no apelará a recursos y rudimentos humanistas); por medio de la verdad traerá justicia. (La verdad libera, ¿Recuerdas? Cristo es la Verdad).
4 – No se cansará ni desmayará, hasta que establezca en la tierra justicia; y las costas esperarán su ley.
5 – Así dice Jehová Dios, Creador de los cielos, y el que los despliega; el que extiende la tierra y sus productos; el que da aliento al pueblo que mora sobre ella, y espíritu a los que por ella andan; - 6 – Yo Jehová te he llamado en justicia, y te sostendré por la mano; te guardaré y te pondré por pacto al pueblo, por luz de las naciones, - 7 – para que abras los ojos de los ciegos, para que saques de la cárcel a los presos, y de casas de prisión a los que moran en tinieblas. (Ni se te ocurra tomarlo literal a esto, ¿Lo entiendes, verdad?)
8 – Yo Jehová; este es mi nombre; y a otro no daré mi gloria, (¿Has oído bien, ministro?), ni mi alabanza a esculturas. (Sin comentarios).
9 – He aquí se cumplieron las cosas primeras; (Amén) y yo anuncio cosas nuevas; (¡Amén!) antes que salgan a luz, yo os las haré notorias.
Ahora, hermano, sólo resta esperar. Él hablará y tú y yo oiremos, aceptaremos, creeremos y pondremos por obra ya mismo.












