5/26/2017

¿Realmente Hablan Nuestros Rostros?

Cuando permitimos que Jesús sea Señor de todo, cuando echamos toda nuestra ansiedad sobre Él, confiando totalmente en Su Palabra y descansando en su amor, nuestro aspecto debe someterse a un profundo cambio. Una tranquila calma debe empezar a irradiar desde nuestro rostro.

La Escritura nos da muchos ejemplos al respecto: cuando Ana dejó su carga ... su rostro ya no estaba triste (1 Samuel 1:18). Cuando Esteban se puso delante de los hombres hostiles e iracundos del Sanedrín, [ellos] . . . vieron su rostro como el rostro de un ángel (Hechos 6:15) ¡Esteban estaba entre los no creyentes con el brillo de Jesucristo y la diferencia era evidente para todos!

Estoy convencido de que tenemos el deber de dejar nuestro rostro hablar de la fidelidad de Dios en nuestras vidas. Pero el problema es que nuestros rasgos faciales y lenguaje corporal ¡suele decir todo lo contrario! El rostro de muchos creyentes dice: "¡Mi Dios me ha fallado! Él no se preocupa por mí. Tengo que llevar todas mis cargas y problemas solo, porque Dios no viene a través de ellos a ayudarme"

Puede que conscientemente tú no te digas esas cosas a ti mismo pero, se ven en tu cara. Yo quiero mostrarte a partir de la Palabra de Dios que lo que tú estás atravesando no es nuevo. Otras personas han estado exactamente dónde tú te encuentras:

Mi mano se extendió en la noche sin cesar, y mi alma no quiso ser consolada. . . . Me quejé, y mi espíritu estaba agobiado. . . . Estoy muy preocupado porque no puedo hablar. . . . ¿Rechazará el Señor para siempre? ¿No mostrará más Su favor? ¿Ha cesado para siempre su misericordia? ¿Su promesa ha fallado? . . . Y yo dije: Esta es mi angustia (Salmo 77:2-10).

Sin embargo, el salmista finalmente sale de su problema con su rostro felizmente restaurado. ¿Por qué? Es porque él dice, Yo clamaba a Dios con mi voz. . . en el día de mi angustia busqué al Señor (Salmo 77:1-2).

Si esto te describe a ti, te ruego: el día de hoy, en este mismo día, busca un lugar a solas con el Señor y clama a Él! Dile que te encuentras al extremo de tu cuerda, que no te puedes sostener más y que ya estás listo, (O lista), para dejar todo sobre Sus hombros. Y allí, entrega todo a Dios.

No menosprecies nada. Cuando yo estaba recién convertido y no sabía absolutamente nada sobre la Biblia, ni sobre Dios mismo, una mañana estaba sentado en mi escritorio trabajando y una mujer de cierta edad que trabajaba conmigo y jamás me dirigía la palabra, se acercó y me preguntó: ¿Qué tienes para decirme?

Yo la miré y antes de pensar nada le estaba diciendo: “Que dejes de dar vueltas y vueltas y entregues tu vida a Jesucristo”. Ella me preguntó cómo debía hacer eso, yo le respondí lo mismo que me habían dicho a mí y listo, eso fue todo. Al día siguiente llegó con su rostro radiante y me contó que lo había hecho. No tuve dudas que así había sido.

Sin embargo, por curiosidad le pregunté por qué había venido a preguntarme qué tenía para decirle. Lo que me respondió me dejó helado: Porque cuando entré a la oficina vi que tu rostro irradiaba una tremenda luz y una voz me dijo que te lo preguntara. No pude resistirlo. Te confieso que pasaron muchos meses antes de que yo pudiera creer que eso había sido, en efecto, así.



 

1 comentario:

Unknown dijo...

Gracias..

Un abrazo desde USA