3/14/2017

En el Atardecer de la Cosecha

Seguramente has oído hablar mucho, -donde quiera te congregues-, de las bondades inocultables que traería un avivamiento. Y no importa qué tipo de manifestaciones tú puedas observar en lo que se conoce como avivamiento. ¡Un mover de Dios será verdadero a menos de que este se encuentre enfocado en la cosecha! La lluvia del Espíritu Santo siempre cae para producir el rescate de almas perdidas. Aún, aclarando que Jesús nunca habló de ir a rescatar almas perdidas, sino de ir y hacer discípulos.

Lo cierto es que Dios derramó su Espíritu en el Pentecostés para preparar la tierra y suavizarla con el objeto de que la semilla del evangelio fuera plantada. Creyentes llenos del Espíritu fueron enviados desde el aposento alto a todo el mundo para que hicieran esos discípulos de Cristo Jesús.

La iglesia ha visto más de dos mil años años de siembra y crecimiento, y hoy, ¡es tiempo de cosecha! Todos aquellos que han muerto en Cristo hoy representan los primeros frutos  de la primera cosecha. ¡Jesús no ha regresado aún porque Él  ha estado esperando pacientemente por su última y poderosa cosecha!

Por tanto, hermanos, tened paciencia hasta la venida del Señor. Mirad cómo el labrador espera el precioso fruto de la tierra, aguardando con paciencia hasta que reciba la lluvia temprana y la tardía. (Santiago 5:7).

En la primera parte del siglo pasado, el “Movimiento de la Lluvia tardía” inició en Canadá. Tuvo una duración de cuarenta o cincuenta años. Hoy, solamente pocas iglesias de la “Lluvia tardía” permanecen, aunque aquellas que formaron parte de este movimiento estaban convencidas de que estaban experimentando el derramamiento maravilloso y final del Espíritu.

Muchos dijeron, “¡Este es! ¡Estamos viendo pasar lo que dice Zacarías 12:10!” Pero el movimiento se disipó y otros más han venido y se han desvanecido igualmente. ¿Por qué? ¡Porque éstos no estaban enfocados en la cosecha!

Muchos de los llamados movimientos del Espíritu Santo han desaparecido rápidamente porque estaban centrados en el hombre - ¡enfocados en los dones, en la superación personal, en alcanzar la felicidad individual, y no en alcanzar a las almas perdidas y moribundas en este mundo! Pensar que la iglesia del Señor está para que tú vivas una vida feliz, con tu esposa, tus hijos, tu trabajo, tu casa y tu auto, es minimizar la mente de Dios.

Jesús relacionó a la cosecha con las almas perdidas al decir, Rogad, pues, al Señor de la mies, que envíe obreros a su mies. (Mateo 9:38). Cualquier verdadero derramamiento del Espíritu Santo se enfocará en esta oración hecha por Jesús. Los pocos avivamientos considerados genuinos fueron bendecidos con grandes cosechas de almas.

De todos modos, y mientras dejamos que se cumpla la divina voluntad del Padre, y que si a Él le place envíe un tremendo avivamiento, sigamos leyendo Su Palabra en nuestras Biblias, y estimando que, a menos que decida modificar su palabra profética dada por medio de los antiguos y modernos profetas, lo que realmente se avecina es una enorme apostasía, no precisamente un avivamiento.






 

1 comentario:

Unknown dijo...

Mas que fuerte esta palabra hermano. Quiero ser parte del trabajo que ya el Señor ha predestinado, que nos guie, nos despierte!!! Amen